viernes, 13 de septiembre de 2019

PASEOS DE MEDIA HORA. SANTANDER, DISTRITO 39007. MI DISTRITO, MI BARRIO

Mi calle, Magallanes, 420 metros, está en el  código postal 39007. Con 21.141 euros de renta media, está en octava posición (de doce). De la mitad para abajo.

Nuestras baldosas, por ejemplo,  tienen más de veinte años,  al menos (que son los que yo llevo viviendo aquí)… Cisneros, paralela por arriba, tiene unas aceras estupendas, recién puestas, y San Luis, paralela por abajo, también, nuevecitas...

https://www.eldiariomontanes.es/santander/calle-luis-semipeatonal-20190430215621-ntvo.html. La calle San Luis será semipeatonal. ¿Y Magallanes…? Iban a intervenir a primeros de año. ¡Y ya estamos en julio!... Ahora dicen que en septiembre...





Empiezan el 21 de octubre. ¡Por fin...!

https://www.eldiariomontanes.es/santander/comienzan-obras-remodelacion-20191022222137-ntvo.html. Comienzan las obras de remodelación de la calle Magallanes y su entorno.



Jueves 6 de junio. Antes de que llegue la ciclogénesis

Salgo a las 11 h. 23 grados (al sol).


La primera calle que me encuentro a la salida de casa es Elcano, diminuta, en L, sin salida.

Paralela, a su derecha, la calle Virgen de la Paloma. Esta, con escaleras, que suben a la calle Cisneros. Lo mismo Peñas Redondas, donde está el Centro Asturiano.


En Antonio Mendoza, la rampa que, alternando con escaleras mecánicas, llega a General Dávila (en su primer tramo, a la calle Cardenal Cisneros). Cisneros fue una calle que también ausculté cuando buscaba piso. La Escuela Oficial de Idiomas (EOI) se halla frente a dos coles públicos, Cisneros y Mendoza; todo un conjunto educativo.


Más adelante, los chalés de La Tierruca, pintados con colores vivos (morado, turquesa, mostaza), con su jardín. Siempre que paso, me extasío. ¡Qué lugar tan estupendo para vivir!


Siguiendo, la panadería-pastelería La Marcelina, regentada ahora por dos argentinos y, casi enfrente, Charines, donde me hice mi exlibris recién llegada al barrio. El hotel Jardín Secreto, que vislumbro a través de la puerta de entrada, tiene muy buena pinta.

En la larga calle Cisneros, cerraron el café Tucán y Atrezzo Danza, y se mudaron Gira, comercio justo y ecológico (ahora, en la calle Honduras) y la librería La Vorágine, unos números más arriba. Siguen el café de tarde Ópera, el modisto Carlos Romo y el cine Groucho, ya cerca de la plaza de la Esperanza.


Algún inmueble está bastante deteriorado (nº 26) y reformaron el Lupa (yo, por momentos pensé que sería de esos locales donde ponen “cerrado por vacaciones” y ya no vuelven a abrir…, pero no). Han puesto auto-cajas y un escalón para situar la cesta de la compra y así no tener que agacharse a sacar los productos. Que vamos cumpliendo años…

La calle Isabel La Católica es una pendiente donde no quieres que nunca se te pare el coche. Recuerdo que, una vez que tuve anemia, tenía que subirla parándome cada dos pasos. Arriba de todo, para bajar, han puesto una barandilla (supongo que para no resbalar los días de lluvia…).


Viernes, 7 de junio

Creo que tengo tendinitis en la rodilla izquierda y cojeo del pie derecho, pero ahí voy a mi paseo diario de media hora…

Hoy es pronto; son las 9.45 h, pero ya he ido a la piscina y he trabajado un par de horas en el ordenador.

Hay 20 grados, al sol, pero con viento, así que la sensación es de más fresco. Hoy prefiero ir por la acera del sol…Cuando fui a la piscina, lo cierto es que la luz me pareció ya de otoño, de septiembre.


No me acordaba ya de la calle El Lábaro,  corta y en L. Sale de la plaza de Numancia y conecta con Francisco Cubría, que sube hasta Cisneros. ¿Por qué habrá calles que, estando tan cerca, no recorremos nunca…?


En Francisco Cubría está el Espacio Cultural Alexandra y estuvieron la Asociación Cántabra de Astrología o Gráficas del Mar. En la calle Cisneros tiene su sede la iglesia Cristiana Misionera Internacional.

La calle Jiménez Díaz ha sido remozada recientemente  y cuenta con bancos, aceras nuevas y aligustres del Japón.


Perines es una calle que sube en zig-zag hasta Camilo Alonso Vega,  con discobares (África) y pubs (Blues, Rus). La asociación de vecinos ocupa, con UNATE, el edificio del antiguo colegio del Pilar.


La calle Luzmela sale a su izquierda y sorprende con sus pequeños jardines. Hay que perderse, de cuando en cuando, por la ciudad, para hacer estos descubrimientos.


En Rebolledo (centro de jardinería) compro un geranio y una salvia rojos, semilla de hierba y abono de prado. El viento arrecia, así que decido volverme para casa a las 10.30 h. 

Jueves 13 de junio

Salgo a las 10.30 h con buen día.

En Camilo Alonso Vega veo la iglesia que confundía con la del Alto de Miranda. Sabía que no podía ser, pero…Son Las Salesas (la parroquia de La Visitación, me dicen unas parroquianas, y también lo veo escrito en uno de los carteles anunciadores).


Mientras he llegado aquí, he dejado atrás nombres de calles que no salen en mi lista (tomada de la página web del Ayuntamiento, distrito a distrito). ¿En qué limbo están las calles que ni son de este distrito ni aparecen en los colindantes…? Narciso Cuevas, Los Indianos, Alonso, Valderrama…

La calle Canarias (Islas) sí que viene. Recuerdo que, cuando era “joven” estaba ahí el TIVE, para sacarte el carné con el que podías quedarte en un albergue juvenil, mucho más barato que ir a un hotel o un bed and breakfast en el extranjero…, y aquí.


Ahora, en la zona, hay una Asociación de Paracaidistas Veteranos, detrás de una gran mata de acantos. También en la esquina, hay una Escape Room (el divertimento de moda tras las sesiones de paintball).


Al lado izquierdo de Camilo Alonso Vega están las calles “geográficas”: Málaga, Navarra, Salamanca, Portugal…Son edificios hechos, en su día, sin mucho amor. Algunos están pintados, pero sin haber enrasado antes las paredes. Nunca he entendido por qué los diseños de las casas humildes han de ser sin encanto (entiendo el uso de materiales más sencillos o más baratos, pero diseñar sin amor…). Algunos bloques me recuerdan las casas del barrio de pescadores de Laredo. La ropa se seca en los balcones y apenas hay vegetación (veo dos olivos mortecinos en una vasija).


Cada cual cuida su calle, o los espacios comunes, a su manera. Hay quien instala una puerta-valla, o una barra.


En la calle Segovia, el parque infantil (un polideportivo) es una donación, en 1969, de la Caja de Ahorros.


Arriba de todo, pegando a General Dávila, el CEIP Quinta Porrúa, con un mural pintado este curso en la tapia.


Volviendo por General Dávila (una calle de casi 4 km que, en tiempos, se llamó el Paseo del Alta o La Alta), en el lado izquierdo, un parque de mayores…y de pequeños, con un palomar camuflado entre los árboles. Los estorninos, con sus voces estridentes, pasean por el prado. Al fondo, muy al fondo, se ve el mar.


Enfrente, en el lado derecho, las casas de la Sociedad Cooperativa Obrera Barrio del Rey (en el número 119) y, un poco más adelante, el colegio La Salle, “por detrás”- me informa una vecina.


Junto a uno de los pocos chalés que permanecen en el paseo, un mamotreto recién pintado de azul fuerte que parece que se mete en la finca. “La escala, la escala…”- que decía un arquitecto.


Desde la desviación por Camilo Alonso Vega se divisa Peña Cabarga. Bajo por unas escaleras a la izquierda de San Andrés/Perines junto a la parada de bus. Han puesto una barandilla de acero inoxidable, menos mal…Mirando hacia arriba, la estructura abandonada de un chalé a medio construir, lleno de pintadas, y unas escaleras invadidas por la vegetación.


A la izquierda, me llama la atención, en la calle San Juan Bautista, un rincón de verdor y casas nuevas (propiedad privada), en azul y blanco. Es el parque Cisneros, debajo de Las Carolinas.


Bajo dejándome llevar y acabo en la calle Cardenal Cisneros, ya cerca de casa.


Jueves, 27 de junio

A las 8.30 h, en plena ola de calor (aunque aquí dicen que no llega, tengo 22 grados en el pasillo y un 62 % de humedad) y, tras sumergirme en la piscina para bajar dos grados la temperatura de mi cuerpo, salgo a hacer las calles que me faltan, antes de que el sol apriete.

La primera calle que sube a la derecha tras dejar la plaza de Numancia es Beato de Liébana. La segunda parte de la calle aún está adoquinada y conserva algunos chalés pintados de alegres colores. Los de Parques y Jardines del Ayuntamiento están segando la hierba de las zonas comunes entre edificios.


Ya casi llegando arriba, a la izquierda, la calle La Folía, y, más arriba, Las Marzas, con Villa Cicero y otras “villas” con medallones y curiosas esculturas. Son las casas intercaladas entre la subida “mecánica” a General Dávila, desconocidas a no ser que te adentres en ellas.


Llegando arriba huele muy bien… a barquillos. Es la fábrica de Barquillos Artesanos A. Ríos (desde 1963). Pregunto a ver si tienen un “menú degustación”, con uno de cada para probar, pero no se les ha ocurrido la idea, así que me llevo, por 1´50 euros, una bolsa con 5 canutillos y un abanico de regalo. Está crujiente y muy bueno.


En General Dávila, tirando a la izquierda de la taberna La Radio (rincón de raciones para grupos), dejo atrás el Colegio Mercedes (de las mercedarias), la finca La Cubana y el hotel-escuela (de hostelería) Las Carolinas. 24 grados a las 9.20 h (a la sombra). Los llamados “Grupos” son edificios como de los años 50, hechos sin amor.


Bajo por la calle Pedro San Martín, la única que me quedaba por andar de mi distrito. En ella están los Juzgados,  y en uno de los chalés de la derecha (en el número 15), vivió sus últimos años, y murió (en 1955, con 84 años), Aurelio Herreros, el maestro laico, que – de niño- se cayó, jugando en La Llana, y a quien sus padres dieron, por eso, estudios de Magisterio...


















































lunes, 2 de septiembre de 2019

IRLANDA, THE BLEAK COUNTRY, UN SEPTIEMBRE DE 1992

La lluvia, tan pertinaz allí como la sequía en España

Pueden jurar y perjurar que allí no llueve tanto, que ha sido mala pata este año, pero a mí no me la dan: dos medios días de sol de un total de trece... Sin embargo, los enamorados de las ruinas quedarán fascinados y caerán rendidos a sus pies. Hay tantas y tan hermosas... Castillos como Donegal, Killarney, Cahir, Blarney...

DUBLÍN, PUNTO DE PARTIDA

Dublín, a primera vista, parece una ciudad cutrecilla y cochambrosa, más de un Gutiérrez Solana que de un Gainsborough. Por lo menos, hasta llegar al río Liffey, cruzado por muchos puentes. Domingo y todo, las tiendas están abiertas y los obreros arreglan las calles sin ningún respeto por el día del Señor. Es día de fútbol y los forofos se compran sombreros macarras o cintas bicolores para representar a sus equipos. La media de edad por la calle es de gente muy joven. Y hay muchos pelirrojos.

El comedor del albergue juvenil -una especie de refectorio- parece la capilla de una iglesia, incluso con el espacio para el coro. Los teléfonos están instalados en confesionarios y da un poco de repelús.

No tenemos coche, así que mi hermana y yo hacemos una media de cuatro horas diarias en autobús, intercaladas, saliendo a las diez de la mañana y terminando sobre las 6 de la tarde.

Está bien en cada ciudad acudir  en primer lugar a los Tourist Information Office (i) para enterarse de los toures de medio o de un día por la zona.

Sligo

"La tierra de los deseos del corazón" -según Yeats- significa en gaélico "Lugar de conchas". Hay música en directo en los pubs.

Galway

En tiempos la llamaron "la ciudad de los ríos". No hay que dejar de ver el Arco Español y la iglesia de San Nicolás donde, según la tradición, Cristóbal Colón rezó antes de embarcar para América.

Blarney, la piedra de la elocuencia

En el castillo de Blarney, da un poco de vértigo, pero conviene hacer lo que todo el mundo y besar la famosa piedra -en lo alto de la torre- que, según la leyenda, da la elocuencia a todo el que la besa. No sea que luego la hagamos responsable de nuestro aturullamiento y cortedad a la hora de hablar en público…

Cong-Innisfree

Entre Galway y Mayo está "el país de El hombre tranquilo", película rodada en realidad en los campos pedregosos de Cong. Las inmediaciones del castillo de Ashford, uno de los hoteles más famosos de Irlanda, acogen algunas de las localizaciones.



La taberna de Pat Cohan, la iglesia y el puente de piedra pueden aún abstraerse para hacerlos coincidir con los de la película. En el albergue, totalmente turistizado, se pasa la película todos los días. Y en el pueblo, aún se conservan, en blanco y negro, las postales del rodaje.

https://www.quietmanmuseum.com/. The quiet man museum. Museo, desde ¿1997?...



GUÍA MÍNIMA

Dublín: Estatua de Molly Mallone, que es allí como  aquí la sardinera de Santurce, pero más melancólica. En un pub pintado en verde de Mary St. se almuerza muy bien. Para música en vivo, D'Donoghue's, en Merrion Row. En verano hay varios itinerarios guiados: uno medieval; el literario, el del siglo XVIII y el vespertino.

Destilería Guinness (Guinness Brewery); está en St Jame's Gate. Produce desde  1759 la famosa cerveza negra.

Dublineses famosos: En literatura: Sheridan, Wilde, Bernard Shaw (La otra isla de John Bull), Yeats, Swift, Joyce (Dublineses). En la música: U2, los Chieftains, John O'Connor, Bernardette Greevy…

Para cinéfilos: En la península Dingle se filmó La hija de Ryan. En el castillo de Cahir, Barry Lyndon, Tristan e Isolda  o Excalibur.

De compras: jerseys tejidos a mano de las islas de Aran, cristal de Waterford, tweed de Donegal…

Andar: El camino de Wicklow se extiende a lo largo de 126 kilómetros desde Marlay Park, en el condado de Dublín, hasta Clonegal, en el condado de Carlow.

Fundamental: un chubasquero y paciencia con el agua. Aquí no se le da ninguna importancia.

[Escrito inédito tras un viaje a Irlanda en septiembre de 1992]

Nuestro itinerario en 1992, según las fotos tomadas


Dublín (y el puente del Medio Penique, Halfpenny Bridge, y la estatua de Molly Malone).


 Donegal (iglesia de San Patricio, con torre circular, y abadía franciscana junto a la bahía).


Ballyshannon (junto al río Erne).

Sligo (abadía dominica del siglo XIII).

Westport (puente sobre el río Carrowbeg y reloj en el centro).

Galway

Cong (Innisfree en la peli de John Ford): taberna de Pat Cohan, Castillo-hotel de Ashford, abadía agustina y parroquia de St. Mary).

Killarney (viaje en barco por el lago Lein en el Parque Nacional de Killarney).

Blarney (castillo y jardines). La piedra de la elocuencia.

Cahir (castillo y jardines). 


SABER MÁS (ahora, con internet, en 2019)

https://www.youtube.com/watch?time_continue=10&v=ocxyqLfHFqk. Molly Malone, canción por The Dubliners.

https://www.youtube.com/watch?v=Z-dF_L2aT2Q. The quiet man, tráiler de El hombre tranquilo.



https://www.youtube.com/watch?v=XjPSGuJskxM. Barry Lindon y el castillo de Cahir.


https://www.youtube.com/watch?v=Re3V9dIS2zw. The Catholics y el castillo de Cahir.



viernes, 23 de agosto de 2019

PASEOS DE MEDIA HORA. A LAREDO (Y SUS 6 CALLES), EN BUS



Son 3 rúas de este a oeste: San Martín, En Medio y Yusera (o de abajo).  Y otras 3, de norte a sur: Ruamayor, Carnicerías Viejas (hoy, San Marcial) y Santa María.

Miércoles, 24 de julio de 2019

23 grados a las 7.43 h. Día gris y con atmósfera baja, pero no da lluvia.

¡Aaaba!- dice el niño de la pareja de delante al ver la lámina de agua de las marismas de AldayHoy hay mucho tráfico en dirección Bilbao, y también a la contra.

23 grados en Laredo a las 8.46 h. Aún no ha asomado el sol (y que siga así…).
En el exterior del mercado han recreado, a ganchillo, unas “hilanderas” muy particulares. 


Sigo la calle Menéndez Pelayo hasta el túnel de la Soledad, bajo [el monte de] La Atalaya, rehabilitado en 1999 (220 m de longitud y casi 5 de anchura). Sirvió de refugio durante la Guerra Civil y nunca se pudo utilizar porque  el puerto al norte de La Atalaya fue destruido por varios temporales en los años 1860s, antes de finalizarse, en 1864.

Luego, cojo la calle San Francisco desde la plaza Cachupín y la Casa palacio de Zarauz (en ella vivió, desde 1737, el armador, navegante y general de artillería José Benito Zarauz). En ella está el arranque de la Puerta medieval de la Mar (en el arrabal de la mar).


A las 9.30 h sale el sol (¡Horror!!!).

En el convento de San Francisco, ahora de monjas trinitarias, está el albergue de peregrinos. Y junto a la ermita del Espíritu Santo, el hospital de 1787.


En su continuación, la calle Santa María (hacia la iglesia parroquial), la casa torre de la familia Villota (del siglo XV), también conocida como de Gutiérrez Rada (político del siglo XIX, que vivió en ella).

Las casas-torres, una especia de fortalezas, pertenecen a la época de las guerras familiares medievales entre La Obra y los Escalante, por un lado, y los Cachupines y Hoyo-Villota, por la otra (todos fundadores y gobernadores de la villa).

En los bares, los nombres anglosajones se codean con los locales: Manhattan y bar Isidro; taberna Mulligan y La Gruta.


La casa torre Villota del Hoyo está adosada a la muralla medieval.

En la perpendicular calle San Martín se oyen voces destempladas y el aleteo de las palomas. Se vende la casa (en algún momento, el disco-bar Abanicos) de don Diego Cacho Rada de la Sierra y Rivas (de 1731). Conserva un guardacantón para proteger la esquina del edificio de las ruedas de las carretas y carros. También, una ventana saetera y un balcón de piedra.


La cruza la calle San Marcial que conduce a la atalaya Fuerte del Rastrillar, con un local que se autodenomina “Antro” a sí mismo…La casa del capitán Domingo de Rosillo (del siglo XVII) ha perdido su esencia entre añadidos y la mano de pintura verde. Debajo, el disco-pub Bourbon St. Algunos espacios están muy deteriorados y los saúcos colonizan los solares vacíos.


En la calle El medio ha desaparecido una edificación, ahora aparcamiento improvisado que deja ver la trasera de un edificio moderno.

En la calle Ruamayor descubro el café Quatro, con cerveza artesana de elaboración propia. Un cartel manual señala hacia una iglesia del siglo XIII (supongo que la románica de San Martín, ya en las afueras), tomando la rúa de San Martín. La torre del Condestable o del Merino (del siglo XV) se cae a trozos. De ella salía la torre de la Escala, que daba acceso al puerto.


A las 10.30 h (para descansar un poco los pies) cojo el tren turístico de Laredo, frente al bar Riviera, en el centro. Es el primer viaje del día y voy solita en los dos vagones. El trayecto, de unos 20 minutos cuesta 3 euros y no cuentan nada porque están esperando una audioguía? Lo más novedoso  es que va hasta el puerto nuevo (el macropuerto). Descubro un asador nuevo Son de mar; están haciendo obras para un edifico multiusos y hay más atraques de pequeños yates que el año pasado (pero aún me parece infrautilizado…).


Cuando me bajo del trenecillo, me tomo en el Bar Buenos Aires, en Ruamayor, una minicaña y un pincho de “picadillo de atún”, con huevo duro y cebolla picadita. A las 11.15 h hace un sol picón que aplana. Menos mal que sale también la brisa marina (bendito nordeste…).

A las 12, mientras espero el autobús de vuelta, las campanas de las trinitarias se confunden con el ruido del tráfico y los trinos  de los pájaros.

Llego a Santander amortajada y amojamada por el aire acondicionado…

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lunes, 12 de agosto de 2019

SOCABARGA (2). EN LA FINCA LA ESTRELLA UN 9 DE AGOSTO

“Si uno observa con atención, y está el tiempo suficiente, descubre un montón de historias”...

En mi caso,  dos horas sentada sobre una paca de heno bajo un castaño, han dado para mucho.

Como no puedo andar demasiado, Ana me ha buscado  un rincón mágico en su finca La Estrella para esperar a los niños que Susana (Nansa Natural. www.nansanatural.es) traerá tras darles una vuelta –llena de sensaciones- por el terreno.

Sobre las 10 h, en las faldas de Peña Cabarga, con una ligera brisa y el cielo cubierto, sin sol, solo se oyen una desbrozadora, el piar de los pájaros y algún mugido. La niebla, o las nubes bajas, van descendiendo poco a poco por las laderas de la sierra.



A las 10. 30 h estoy en mi “hide”. Enfrente, a unos 200 metros, un grupo de vacas rubias está junto a sus terneros con algunas garcillas bueyeras campando entre ellos. Ana me ha dicho que uno de los terneros, de 4 días, se ha puesto malo con el calor de ayer. Igual no mamó lo suficiente y se ha deshidratado (los terneros maman al menos 7 meses).


Parejas de mariposas y aviones hacen filigranas ante mí. Sobre la paca de heno, huele a humedad y a hierba recién cortada. Los cuervos graznan y las vacas mugen en la cabaña mientras se oyen algunos campanos.

“Hay tantos tipos de vacas como de personas… son seres individuales…”- leo en el prólogo de Rosamund Young (La vida secreta de las vacas). Y, como las personas, pueden ser “inteligentes o duras de mollera”, amables o agresivas, sosas u orgullosas, ingeniosas o tímidas. Rosamund cuenta que sus padres se establecieron como ganaderos por cuenta propia en 1953, con 5 vacas. Ella tenía entonces 12 años. Poco a poco, fueron reuniendo un rebaño de vacas ayrshire [escocesa] con pedigrí y cerdos wessex saddleback… En 1974, dejan de ordeñar las vacas con fines comerciales y les permiten criar sus propios terneros.


A las 11 h se han tumbado casi todas las vacas y terneros (solo quedan dos en pie) y solo una garcilla picotea entre ellos. La brisa hace que las hojas de castaño suenen rumorosas.

Sobre las 11 y 10, oigo una algarabía de voces infantiles a mi izquierda. 56 niñ@ s entre 4 y 11 años, que vienen de un campamento  urbano  de verano, es difícil que puedan estar callados nada más bajar del autobús.

Yo, a ratos, sigo leyendo el libro de Rosamund: … "Einstein dijo que lo único realmente valioso es la intuición… Los animales buscan las plantas que sienten que necesitan. Los bóvidos acuden regularmente a buscar zarzamoras en otoño y hojas y brotes de espino blanco joven en primavera, y comen hojas de fresno y de sauce siempre que tienen ocasión…”.

Poco a poco, va despejando. El viento empuja las nubes, que se abren y trocean.


Bajo de nuevo la cabeza al libro: “Algunos buscan tomillo y acedera silvestre mientras que otros, en determinados momentos del año -que suelen depender de su fase de gestación-, comen grandes cantidades de ortigas (¿por el nitrógeno…?). Las ovejas comen cardos y hojas de vinagrera por propia voluntad”.

Acaba de venir a visitarme un pájaro, que se ha posado a 2 metros de mí. Ha sido tan rápido que no he podido ver ni lo que era. También ha venido un avispón, que me ha hecho levantarme de la paca a toda flecha. Y varias moscas zumbonas.

He calzado la paca con una piedra porque estaba un poco desnivelada. Leo  que en una paca (inglesa) de heno de 4 kilos puede haber 17 láminas de heno. No sé si en las pacas españolas sucede igual…

Una mariposa blanca revolotea entre los tréboles blancos. Las vacas, a la luz del resol, parecen doradas. En la nave, sigue mugiendo una vaca desaforadamente. ¿Estará pidiendo que la ordeñen…?

A las 12.15 h, dos de las vacas se levantan para pacer. La garcilla bueyera sigue paseándose y picoteando. Parece que el ejemplo ha cundido y, ¿por contagio?, se levantan otras dos. Una desciende por la colina hacia una especie de vaguada, con higueras y otros árboles que dan sombra. El sol empieza a ser más permanente; quizá busquen un toldo… Como si se hubieran puesto de acuerdo, una tras otra, van bajando hacia el socavón. La garcilla les acompaña como si fuera su mascota. Ahora están más cerca de mí. No sé si vienen a “la hora del cuento…”.



La garcilla vuelve al descansadero en busca de comida, que comparte con una pareja de cuervos. Pronto acude una bandada, que la espanta.

Sigo leyendo La vida secreta de las vacas (ya voy casi medio libro): “Los programas de cría han priorizado… al ritmo de crecimiento y el tamaño que, a menudo, los esqueletos de las aves criadas de forma intensiva ni siquiera pueden sostener su propio peso. El resultado es una mayor incidencia de huesos rotos. En el caso de las vacas, demasiado pesadas para ponerse en pie, pasan sus vidas encima de estiércol empapado de amoniaco, que les quema las patas y los jarretes…”. ¡Terrible!

Ahora, que los tengo cerca, puedo contarlos. Son, en total, 11 vacas y 4 terneros. ¡No! 12 vacas y 5 terneros. Una acaba de aparecer, con su retoño, por el lado contrario de la vaguada. Debe de ser el que tiene 5 días: es muy chiquitín, el más pequeño de todos.


A mi espalda, por mi derecha, empiezo a oír las voces de los niños. Permanezco inmóvil hasta que me rodean. Entonces, me vuelvo lentamente y les pregunto: ¿Venís a la hora del cuento…?


Cuando regresamos hacia la casa, Ana nos indica una vaca que acaba de parir en el campo: su hijo sí es el más pequeño de todos…


MÁS SOBRE PASEOS EN LA NATURALEZA







viernes, 2 de agosto de 2019

PASEOS DE MEDIA HORA. Medio día en Aguilar de Campoo

Este año no voy a la undécima edición del Taller didáctico del Románico, pero quiero ir a saludarlos el primer día y llevarles unas polkas de Torrelavega (además de comprar unos quesos que me ha encargado mi padre y hacer algunos de mis paseos favoritos).

Lunes, 22 de julio de 2019

Salgo hacia las 7.15 h de Torrelavega en coche (quiero llenar el depósito, que tengo solo dos rayas…).

El sol comienza a aparecer en la desviación a Anievas. En Reinosa, sobre las 8 h (18 grados), hay un poco de niebla. Me tomo en Vejo un cortado y dos empanadillas (y encargo otras dos para llevarle a Fernando). En la calle San Roque (nunca me había fijado en la ermita, con el santo y su perro), están poniendo los puestos del mercadillo. También subo hacia el Impluvium (sede de un centro sociocultural construido sobre el antiguo mercado de abastos), que veo por una de las bocacalles. Diseñado por los arquitectos Begoña de Abajo y Carlos García, el año pasado consiguió el  premio Ortega Alloza.



Lo primero que hago tras aparcar en Aguilar es ir a la tienda de Fernando a encargar los quesos (y de paso me llevo un kilo de cerezas negras y gordas que tienen una pinta estupenda). Cuando le entrego las empanadillas de Reinosa me dice que él se crió ahí y que lo más pijo en sus tiempos era tomar un mezclado y una empanadilla de atún en Casa Vejo…


Lo segundo es ir a ver mi huerta en mitad del trigal, en el Paseo del Monasterio. Creo que me cruzo con los dos huertanos de camino, frente a la sede de la Fundación Santa María la Real, pero como no estoy segura del todo, no les digo nada…


Mi huerta sigue, en mitad de la mies, como el reducto de Astérix y Obélix, resistiendo…Por el camino me alcanzan Jaime y Juan Carlos, dos de los profesores del taller. Vamos a toda prisa hacia el refectorio, donde es la inauguración a las 9.45 h.

Saludo a mis compañer@s de anteriores ediciones y me quedo a la breve inauguración antes de coger los autobuses hacia los destinos de hoy. “Lo medieval está de moda…”- dice Juan Carlos Prieto, arquitecto y uno de los cicerones. Este año el programa va de “El edificio románico como expresión de una época”. Pedro Luis, historiador y coordinador del taller, comenta la logística de estos días.

Tras despedirlos a las 10.20 h, tomo por la calle del Abad, paralela al Paseo del Monasterio, que no había cogido nunca. Es una zona de chalés junto a una “mole”, que resulta ser el Centro Abundio Calderón, en la calle del Prior. Aún quedan solares vacíos con cardos, pero las calles están urbanizadas.


Salgo de nuevo al paseo del Monasterio y lo recorro, a pleno sol, de vuelta, con una ligera brisilla. Antes de llegar a una de las puertas de la muralla (la Puerta del Paseo Real),  me meto en el parque de la isla de San Roque. Los mirlos saltan sobre la hierba y la menta acuática copa el riachuelillo. En el río, los patos se han apalancado en un descansadero, a la sombra. Listos ellos…


Cojo la calle El Puente hacia la plaza de España. Me sorprenden una casa medio en ruinas, locales cerrados y un solar vacío. Al pasar frente a los cines Campoo, pienso que, de haberme quedado, habría ido a la sesión de las 20.30 h a ver la peli “La biblioteca de los libros rechazados”. Me encanta ir al cine en los pueblos, como antes…


Luego, voy al café “El 37”, a ver a Mónica (Me doy cuenta de que se llama así porque está en el número 37 de la plaza). A esta hora (las 11), ya hay mucho trabajo (siempre iba a desayunar nada más abrir). “¿Ya ha pasado un año…?”- me dice. Soy su constatación del paso del tiempo…


Tras mi favorito Paseo del Monasterio, me quedan otros dos, que no puedo dejar sin caminar, antes de irme: el Paseo de las Tenerías y el Paseo del Loco, junto al monasterio de Santa Clara (el de la Cascajera, al otro lado del río, ya lo anduve a primera hora).

Mientras voy al puente del Portazgo, veo -en la plaza Torrejones, frente a la cooperativa San José- que se ha secado mi serbal de cazadores…

Constato, frente al río, que me gusta más la primera luz de la mañana o la última de la tarde. Ojalá me hubiera traído el bañador para darme un cole en la piscina…Mi casa “de las lavandas” está cubierta de geranios rojos y blancos y una parra rozagante. Las lavandas, sustituidas (por leñosas) el año pasado, aún no han alcanzado su máximo esplendor.


Luego, cojo la Avenida del Soto hacia el puente de la Teja para hacer el Paseo del Loco, por el otro lado del río Pisuerga (frente al paseo de la Cascajera). El río baja turbio y rápido y el paseo, entre chopos y salgueras, es fresco y relajante. En el parque infantil, situado en la isla en medio del río, hay una nueva atracción: un tren de madera. He visto bastantes niños y adolescentes por la calle: tienen con quien jugar y divertirse. Aguilar me sigue pareciendo un buen lugar donde vivir.


LEER (Y SABER) MÁS


https://ficcionesdeloreal.blogspot.com/2018/07/aguilar-de-campoo-2009-2018-diario-de.html. PASEOS DE VERANO: TRES DÍAS Y MEDIO (Y DIEZ AÑOS) EN AGUILAR DE CAMPOO.


https://www.eldiariomontanes.es/economia/teresa-rodriguez-pasa-20190618210523-ntvo.html. Teresa Rodríguez pasa el relevo de la presidencia de Gullón a su hija Lourdes.