lunes, 22 de julio de 2019

MI HUERTA (jardín) AÉREA (5). DIARIO DE UNA CULTIVADORA “DE ALTURA”

JULIO. Más calor…

Mi huerta está teniendo una implosión o un big-bang hacia dentro: las plantas  (léase orégano y lavanda) cada vez se hacen más pequeñas, como si se alimentaran de sí mismas hasta desaparecer.

La acelga es la única que echa renuevos y, aunque se queda lacia con los calores, por la tarde vuelve a revivir y a exhibir sus hojas enhiestas. El cebollino, lentamente, también echa nuevos “bastoncillos”.

A la fresa solo le queda una hoja …seca. Y la albahaca se va despeluciando y abriéndose.

El otro día eché una hoja de acelga al arroz blanco junto a unos “bastoncillos” de cebollino. Y estaba delicioso.

29 de julio

La lavanda no medra y el orégano se ha autoconsumido. He eliminado la hoja seca de la fresa.  ¡Soy un desastre de huertana…!



viernes, 12 de julio de 2019

PASEOS DE MEDIA HORA. A BILBAO, EN BUS

Miércoles, 19 de junio de 2019

Cojo el bus en Santander de las 8 h. 17/18 grados. ¡Bufff! Y en Bilbao, ¡más calor...!

La estación está manga por hombro en su parte superior, con los techos al aire y cintas de “No pasar” por todos lados.

¡Tengo la negra! Detrás me ha tocado un niño chillón y los padres no le dicen nada. Son padres jóvenes, y el niño, ¿con quién va…? Con la mamá. El padre se ha puesto los casquitos y a teclear en el móvil… ¡Y a vivir! Voy a echarle mi “mirada paralizante”, como la de mi abuelo paterno, que dicen, te clavaba en el sitio. A nosotros, de pequeños, antes de salir de casa, mamá siempre nos “leía la cartilla”. Y éramos unos santos. El niño sigue maullando lastimero.

La autovía está llena de gordolobos enhiestos y amarillos. En Laredo se suben un montón de conocidas que se hablan de asiento en asiento. Poco a poco, el autobús se amodorra, entre el calorcillo y el sonido, bajo, de la radio, de fondo. El niño parece que se ha dormido…

Mi compañera de asiento va a Zaragoza. ¡No le queda nada! Debo ser el bicho raro entre tanto “tecnológico”, escribiendo en mi cuadernillo a boli. Hoy he oído en las noticias que los adictos al móvil están “mutando”: les sale un espolón en la nuca y se les alargan los pulgares…

Castro Urdiales sigue creciendo, monstruoso. ¿Acaso no puede limitarse el crecimiento de las ciudades…? Así es como las podemos gestionar y tener calidad de vida. ¡A crecer a otro sitio…! Conservas Lolín tiene el tejado lleno de hierbajos, yo creo que incluso plumeros. Junto a la estación, un supermercado BM inmenso, en azul marino. Una gata solitaria remolonea por los rectángulos de prado.

El niño va dormido mirando al cielo, con el chupete encasquetado. Al salir de Castro, el conductor empieza a momificarnos por frío, una de las formas clásicas de conservación, con el aire acondicionado.

23 grados a las 9.30 h en Bilbao. ¡Oh, My God! Hay cola de entrada bajo las “costillas de la ballena”. La estación de autobuses sigue siendo provisional, en la calle y, en el agujero que había antes, ha salido un edificio grandioso, por ahora de tres plantas.


Tras ir al baño, me tomo un café y un pincho en la cafetería “de la estación”. 4´50 euros. Estaba bueno, pero ¡ya les vale…! Veo la “i” de Información, en el primer piso, y me paso a coger un plano de Bilbao. Soy de la era Gutenberg. ¡Qué le vamos a hacer…!

Tengo que ir al principio de la Alameda de Recalde y, en el mapa, parece una tirada, así que decido ir en tranvía (el Euskotren). Luego, ya será el momento de venir andando. En la parada de San Mamés, una chica me ayuda a sacar el billete (1´50 euros). Luego, yo enseño a otra pareja. Cuatro paradas al Guggenheim, que es la más cercana.

A las 10.30 h empieza a nublarse. Espero que el día me dure hasta las 14 h en que cojo el bus de vuelta… Cuando sale, el sol está picón (el que decimos que anuncia lluvia). Tras hacer la gestión que había venido a hacer, cojo –andando- la Alameda de Recalde hasta la plaza Moyúa. Empieza un vientecillo intranquilizador y el cielo se está poniendo negro-negro.


En Moyúa, tomo la calle Ercilla, que es peatonal. Tengo las lumbares al jerez de estar parada frente al  (hotel) Carlton para hacerle fotos. Nunca me había fijado en la placa con el nombre del arquitecto: Manuel María Smith. https://hotelcarlton.es/el-hotel-carlton/. 


No aparece en la página web del hotel, pero mi bisabuelo, Constancio Ara Olarte, a través de la empresa Ara Hermanos, material para calefacciones, se hizo cargo de los trabajos de calefacción y servicios de aguas, según consta en el certificado que les expide el arquitecto, en 1926.




Leo en la página web del hotel que fue sede del gobierno vasco durante la Guerra Civil. Al principio de la calle Ercilla, una estatua recuerda a su presidente, José Antonio Aguirre. Un poste indica que hay un kilómetro hasta el estadio de San Mamés (más lo que ya he andado, 2 kilómetros: mi media hora diaria…).


Me voy sentando en todos los bancos que veo: parece que estoy en Asturias haciendo el Camino de Santiago y abrillantando “quitamiedos”. Aquí, como son de madera, les doy cera. Veo un escudo del Athletic Club, ¿una tienda oficial…?

La alameda de Uquijo continúa la calle Ercilla. Esquina con José Mª Escuza, el edificio de un garaje que parece racionalista. A las 12 h estoy en la Termibus (la estación de autobuses) con el cielo definitivamente negro. Los señores, mirando las obras. Un clásico…


Estoy muy cansada y me apalanco en la cafetería hasta la hora del bus. Pensé en cambiar el billete, pero había una cola… Al fondo de la calle General Eguía y de la parada de taxis hay un buzón de correos. Pregunté a un taxista, pero no tenía ni idea. Como ya no se envían cartas… Echo una postal para mi sobrina.

Mientras espero fuera en unos asientos incomodísimos (una barra; seguro que quienes los diseñaron no se han sentado nunca en ellos un rato...), me parece que chispea. Al principio, pienso si serán gotitas  de la obra  de enfrente pero, o empieza a llover o me está escupiendo un pájaro…


Cuando faltan unos 15 minutos para la hora, aún no ha aparecido en la pantalla la dársena. Cuando sale, vuelo hacia el otro lado. 23 grados a las 14 horas.

En el autobús, sufro otra “criogenización” con el aire acondicionado. No sé si me voy a necrosar…





miércoles, 3 de julio de 2019

CARTAS A VID (13). ¿CUÁNDO EMPIEZAN A PESARTE LOS MUERTOS…?



Elo murió a principios de año (en 2018, el 4 de enero). Quería morirse hacía ya tiempo, pero la muerte no llegaba…

Ahora escribo a contrarreloj (3 abril 2018) con la esperanza de que el anhelo (por seguir un poco más, por llegar un poco más lejos: hasta la Comunión del nieto, hasta el Encuentro Marco-Julio, hasta el cumpleaños de mamá, el  2 de agosto…), alargue la vida del tío Carlos (no pudo ser más y murió el 4…). Nos vamos quedando sin referentes… (En noviembre murió también el primo Marco, en silencio y discreto, como fue toda su vida).

¿Cuándo empiezan a pesarte los muertos…?  ¿Cuándo el peso de los muertos empieza a hacerse insoportable…? Hubo tantos en 2018…

Cambiemos de tema: Víctor celebró su 18 cumpleaños en El Serbal, restaurante con estrella Michelin…Y Carolina se ha convertido en una adolescente de gestos lánguidos…, que hace abdominales durante 20 minutos diarios.

Bea acabó de reformar su nueva casa y sigue encantada dando las clases  “no regladas” en el Centro de Adultos…A mí me diagnosticaron un “hígado graso” y, cómo no quería imaginarlo “de fuagrás”, empecé el año con una dieta disociada (pero ya me he recuperado…).

Litos sigue siendo el recurso de todos: para un roto y para un descosido, todos acuden/acudimos a él para que nos solucione nuestras dudas y problemas. ¡Es un santo…!

Los Bolos siguen, incombustibles…A Papá le leo personajes de la mitología, para que no se olvide. Y una Biblia juvenil, que cuenta los pasajes como él los recuerda. Mamá teje y teje sin parar para acabar las lanas que tiene por ahí: bufandas, mantitas, cojines…Dice que así mantiene a raya la artrosis… En su 80 cumpleaños (no quería ningún fiestón: con el de los 70 años tuvo suficiente) todos participaron para elaborar un powerpoint con recuerdos, anécdotas y agradecimientos. ¡El mejor regalo!

Paquito, en el Encuentro de Santo Domingo de la Calzada, llevó encuadernadas sus Memorias y le entregó un ejemplar a cada herman@. Así, cuando a todos se nos caigan las neuronas, estará registrado un tiempo que ya se fue, donde fuimos felices.

En 2018, Cantabria celebró el Día del Orgullo LGTBI y, por primera vez, hubo una manifestación. ¡Quién lo hubiera dicho en 2007, la Prehistoria…!



viernes, 21 de junio de 2019

MI HUERTA (jardín) AÉREA (4). DIARIO DE UNA CULTIVADORA “DE ALTURA”

JUNIO. Y llegó el verano… antes de su fecha habitual

El cambio climático nos va a matar…He tenido que adelantar la colocación de mis esterillas por fuera de las ventanas para evitar que mi casa (que da al sur) se convierta en un horno. El año pasado, muchos días tenía 25 grados en casa, de mañana…y de noche. ¡Ganas me daban de andar desnuda...!

El 1 de junio  corté algunos bastoncillos (hojas) del cebollino para añadir al queso de untar en el desayuno.


El fin de semana dejé mi casa con 20 grados y, al llegar el lunes, ya tenía 21. Con contraventanas cerradas y esterillas por fuera para evitar que el calor entrara. Ya tengo noches tropicales en mi casa…


¡Se me han muerto mis acelgas…! (bueno, solo es una, pero tenía muchas hojas). Si hubiera cortado las hojitas el viernes…Les ha entrado una maldad, no sé si por el calor o por la nueva capa de humus de lombriz. Igual fue demasiado…He cortado las dos  hojas restantes que estaban sanas  y luego la he podado a ras de tierra, a ver si renace sana…Es la primera vez que me pasa con las acelgas. Yo, que era su princesa…


Al resto, les está pasando lo de la peli El increíble hombre menguante. Y encima, a la albahaca (¿o es al orégano?...) le están saliendo pequeñas flores blancas. ¿Se seguirán pudiendo consumir las hojas…? En mi balcón, definitivamente, hace demasiado calor.



Leo que, si la planta echa flores, dedicará su energía a ellas, y que es mejor cortarlas. Así lo hago.

Poco a poco, vuelven a crecer nuevas hojas de acelga, sanas…de momento.


A la fresa, solo le queda una hoja y no tiene pinta de dar nuevas fresas en la vida. Esperaré hasta finales de mes y, si la cosa no cambia, la reemplazaré por otra planta.

El viernes 28 de junio decido cortar mis hojas de acelga. No sea que un fin de semana caluroso las arruine de nuevo…


En la tienda de plantas no veo ninguna que me inspire para sustituir la fresa, así que la dejaré de momento...


lunes, 10 de junio de 2019

MIS PELÍCULAS FAVORITAS. The Wind, El viento, 1928

(Como ahora no puedo andar mucho, tengo que inventarme otras cosas… Hablar de mis películas favoritas y de lo que hay detrás, puede ser un opción…).


La película El viento la vi en un ciclo de cine mudo de ¿La 2? los lunes de 1981 cuando solo había dos cadenas de televisión, y me fascinó. Fue un ciclo extraordinario (Lirios rotos, de Griffit, Judith de Betulia…), del que también recuerdo haber visto  El séptimo cielo, y Amanecer, de Murnau.

Me gustaría volver a aquellos tiempos de excelentes y diferentes películas, donde también se incluyeran títulos de otros países “no occidentales”…

http://cineproyectadotv1981.blogspot.com/ . Ciclo Ingenuas y perversas del cine mudo.


LO QUE HAY DETRÁS. LA NOVELA DE DOROTHY SCARBOROUGH

The Wind, book by Dorothy Scarborough. 1925.


Fue primero publicado anónimamente –unos dicen que fue un truco publicitario; otros, que para no airar a los lectores tejanos (de hecho, la Cámara de Comercio se manifestó contra esta/su visión del estado de Texas).

Y, sin embargo, la imagen que la escritora da de la sequía alrededor de la localidad de Sweetwater en los años 1880s,  se tiene por acertada y realista.

Además, como historia escrita  y protagonizada por  una mujer, es una rareza en las tempranas crónicas de la industria del ganado en los Estados Unidos.

Su autora es Emily Dorothy Scarborough (1878-1935). Nacida en Mount Carmel, Texas, a los 4 años su familia se traslada a la localidad de Sweetwater debido a la mala salud de su madre. En 1887, abandonan dicho lugar para que los niños de la familia puedan estudiar en el Baylor College, en ¿Waco...?

Posteriormente, Dorothy estudia en la universidad de Chicago y en la universidad de Columbia. De hecho, su monografía/tesis en 1917 “Lo sobrenatural en la moderna ficción inglesa” recibe muy buenas críticas, y es  considerada una obra básica de referencia.


En la universidad de Columbia enseña escritura creativa y una de sus alumnas será la futura Carson McCullers (estos datos son una traducción libre de una página en inglés de la enciclopedia).https://www.encyclopedia.com/women/encyclopedias-almanacs-transcripts-and-maps/scarborough-dorothy-1878-1935.

Otras obras suyas antes de El viento, son: Desde un porche sureño, en 1919; Cuentos jocosos de fantasmas, en 1921, o En la tierra del algodón, en 1923.


En ellas aparecen Texas, la cultura popular, la recogida del algodón, las historias de fantasmas o la vida de las mujeres del sur de Estados Unidos.

En El viento, la mezcla que hace de una descripción realista con el folklore, una heroína trágica y lo sobrenatural, se considera única en la literatura sureña. Además, es una de las primeras novelas que aborda de forma veraz los aspectos más negativos de la vida en el Oeste.


En la portada inglesa, una pregunta: “¿Cómo puede una mujer sensible y frágil luchar contra el viento -un fantasma tanto más terrible cuanto que invisible- que la espera cada noche en lugares yermos, llamándola como un amante diablo…?”.

El viento en la historia es un personaje más, un demonio personificado que conduce a la protagonista al borde de la locura.


LA NOVELA, EN CASTELLANO, DESDE ABRIL DE 2019 EN ERRATA NATURAE


“El viento fue la causa de todo…”-comienza la novela. “Sucedió en el oeste de Texas, hace muchos, muchos años… el viento del norte era un semental salvaje que corría con una fuerza extraordinaria… el viento era enemigo de las mujeres… Se ensañaba con ellas sin descanso… la arena era el arma del viento…”. Así, la introducción nos pone en antecedentes de lo que va a ocurrir…


En el capítulo uno, la protagonista, Letty Mason: “Una joven viajaba sola en dirección al Oeste un día de finales de diciembre…”. Viene de la dulce Virginia (“todo es verde  y agradable”) y va a un destino desconocido en Sweetwater, Texas, “que contendría las cosas que más le importaban” [una casa acogedora con un huerto de árboles frutales y un jardín “con todas las flores que amaba”]. Eso se imagina ella… Pero, en el tren, un hombre, Wirt Roddy, la baja a la tierra: “Lo peor es el viento… Suele ser la ruina para el aspecto y los nervios de una mujer. Seca su piel hasta que se vuelve parduzca, como cuero. Sopla todo el día, y la arena que levanta las deja medio ciegas. Les ataca los nervios con su bufido constante, las vuelve irritables y asustadizas… El viento… es un demonio…”. 


LA PELÍCULA, EN 1928, DIRIGIDA POR VICTOR SJÖSTRÖM

El argumento de la película, según Filmaffinity: “Letty, una inocente joven de Virginia, se traslada desde el Este a las praderas de Texas [en el Oeste], donde parece que el viento nunca deja de soplar y la arena llega a todas partes. Allí vive con unos parientes; pero, como no se siente querida, se verá abocada a un matrimonio que no desea”.


https://www.march.es/conferencias/detalle.aspx?p6=22865. El viento, 2 minutos.

Más sobre las películas de los años…







http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-clave/. La Clave (1976-1985). Más de 400 programas. Un programa de debate sobre temas de actualidad.


viernes, 31 de mayo de 2019

MI HUERTA (jardín) AÉREA (3). DIARIO DE UNA CULTIVADORA “DE ALTURA”

MAYO, ¨PAJARAYO”. ESPERO QUE LOS PÁJAROS NO SE COMAN MIS FRESAS…

Tras el primer fin de semana a su albur, me da la impresión de que la albahaca, la acelga y el orégano se han quedado un poco mustios. En cambio, me han crecido las dos fresas y la lavanda ha dado renuevos  (en color más claro). El cebollino permanece impertérrito (ni frío ni calor).


Compro un nuevo saco de 5 kilos porque me parecía que aún les faltaba algo de tierra para cubrir los cepellones. Estos días han sido ventosos: no sé si tendrá algo que ver. Remojo la tierra con agua para que no se la lleve el aire.

El puente de mayo me comí mi primera fresa, ya bien rojita. No ha florecido en mi balcón, sino que ya venía, verde, con la planta cuando la compré. De sabor estaba muy buena, pero tenía pequeñas manchitas negras. Cristina me dijo si sería por no echarle ningún producto químico…Pero si tengo de preventivos naturales al orégano, la albahaca y la lavanda…La segunda fresa, que también venía con la planta de la tienda, ha nacido un poco corcovada. Y parece que no va a crecer más. Me la he comido un poco ácida aún…


A mediados, la acelga ya se ha puesto tiesa (estaba lacia y desmayada), pero la fresa no me da más flores (y más fresas…). A ver si ha sido un fiasco…

Este miércoles, 22 de mayo, he empezado oficialmente con la alergia. Al salir por el portal, ya estornudé varias veces y, al día siguiente, nada más levantarme, empecé con el agüilla en la nariz. También comienzan a picarme los lacrimales…

La acelga sigue siendo la más agradecida: yo diría que es la única que crece. Las demás, me parece que han menguado respecto a cuando las compré, como un bebé que pierde peso nada más nacer. Creo que voy a echarles otro saco de humus de lombriz...


Soy la princesa de las acelgas, definitivamente (creo que debería dedicarme solo a su cultivo). Estos últimos días, las hojas han dado tal estirón que creo que ya puedo echarlas al puré.


He comprado otro saco de humus de lombriz y lo he espolvoreado por encima, a ver si resucitan y se ponen al día las más rezagadas…


lunes, 20 de mayo de 2019

PASEOS DE MEDIA HORA. SANTANDER, DISTRITO 39002

DISTRITO 39002, el centro-centro (el de la renta más rica)

Miércoles, 15 de mayo de 2019

Me escapo del caos que es mi casa (parece la guerra, toda llena de polvo, plásticos y cubriciones) por mor de los pintores.

Salgo por la puerta, en el distrito 39007 y, enseguida, estoy en la calle Miguel Artigas, del código postal 39002, el más rico.

A las 10.50 h, no hay un nordeste tan fuerte como ayer. En la calle del bibliotecario, hay andamios, y una grúa se alza por detrás del Ayuntamiento.


Amós de Escalante, la prolongación de Jesús de Monasterio (en tiempos, la Alameda Primera), es una calle diminuta: apenas 10 números. El 2, que corresponde a la placa del escritor, está casi ilegible (como la placa, que necesita un poco de brillo y esplendor).


A ambos lados del Ayuntamiento, las carpas (azul, del PP, y verde, de Vox) hacen campaña por las elecciones europeas, municipales y autonómicas del próximo domingo 26 de mayo.


Hoy, miércoles, toca mercado de ropa en la plaza. “A 10 eurines, ¡venga!”, “¿Fajas más blanditas no tiene…?”. Es un murmullo de voces sobre los que, de cuando en cuando, se destaca un grito o una frase de vendedor.


Al principio de Isabel II, sigue, impertérrita, La Conchita, con más de 100 años (desde 1908). Sábanas, mantelerías, camisones, toallas, batas, gorras…Quedan ya tan pocos comercios centenarios que, quienes resisten, se autopromocionan justamente poniendo en sus establecimientos el año de inicio.


La segunda parte de Isabel II (desde la intersección con Ruamayor), tiene un montón de locales en alquiler, entre ellas la confitería Máximo Gómez o los supermercados J.D.


Tras el nuevo enlosado y “ajardinamiento” de los números pares, ahora tocan obras (y ruidos) en los impares y Méndez Núñez. Emilio Pino, que hicieron peatonal, ha quedado muy bien, con su línea de acebos en el centro.


Llegando al final de Isabel II, el viento sopla más fuerte. Como siempre, las soleadas terrazas de la calle Calderón de la Barca hasta el hotel Bahía, están llenas de gente.

En Somorrostro, también hay obras. Junto a adoquines y placas de piedra, el cartel artesano de “Adrián e hijo. Trabajos de cantería”. Y, como siempre, señores parados ante las obras. Nunca veo mujeres. ¿Será que no tienen/tenemos tiempo…?


Intento imaginarme cómo sería la zona en tiempos antiguos, pero las abstracciones nunca han sido lo mío…

Antes de bajar a la calle Lealtad por las escaleras, me imagino el puente hasta Ruamayor.

Me encantan las calles peatonales y semipeatonales de “solo a 30” en los centros de las ciudades. A mí, me incitan a mirar, a pasear (a comprar, si se tercia), sin el ruido del tráfico o las aceras estrechas que te ponen en riesgo permanente de atropello, por las que aceleras el paso.


No recordaba cuál era la calle del Puente, al leerla sobre el papel, pero tiene sentido: la que da, de frente, a la catedral, en el desaparecido puente de Atarazanas...


Otro día, más.

Viernes, 24 de mayo. Las calles de las tiendas

Los partidos apuran sus estrategias de persuasión, en el último día antes de la jornada de reflexión, en la plaza del Ayuntamiento. Hoy, son PP y Ciudadanos los que destacan con sus carpas azul y naranja.


En Juan de Herrera, la más amplia de las calles peatonales -que parte del Ayuntamiento hasta la plaza Porticada-, están entrevistando a Revilla en su carpa del PRC.


En la Porticada (la plaza de Velarde), banderas del Racing y la banda municipal practicando desde las ventanas. En el centro, la orquesta The Gordini se prepara más tarde. El fin de la campaña, supongo...


Las calles Juan de Herrera y San Francisco (su paralela, más estrecha y sombría), comparten franquicias y tiendas pitifinas junto a comercios de toda la vida (Camper, El Ganso, L’ Occitane, Oysho, Sephora, Sfera, las perfumerías Villafranca o Güezmes (cerró Java), sastrería Garayo, Clarks,  zapatillas Ocharan, regalos Picó, corsetería Alvi o Tejidos Antonio, por ejemplo).

Miércoles, 29 de mayo. Más calles...

En Calderón de la Barca (Jungla) compro otro paquete de humus de lombriz. Antes había otra tienda de plantas, pero desapareció.


La manzana del hotel Abba Santander y del hostal BBB son las únicas que quedaron en pie tras el incendio de 1941. Luego, ya se ve la construcción “racionalista” de los años 40 y 50, paredes lisas sin balcones.


Rompe el estilo (para mí), al final de calle Cádiz, el edificio de cristal y hierro de Zara.


Los espacios para practicar Pilates se están reproduciendo en la ciudad (el otro día vi uno en Floranes y ahora veo otro aquí).

En la calle Cádiz cerró la droguería perfumería Inés (ahí encontré el champú Geniol de fresa, con el que nos lavábamos la cabeza de pequeños) y sigue la ferretería Montañesa (aunque desapareció -está en venta- la planta que les servía de almacén, encima de Koopera. Recuerdo que en ese fascinante  totum revolutum conseguí unas manijas de baquelita negras para las puertas de mi casa de principios del siglo XX, inencontrables). Al principio de la calle, también ha cerrado la Librería Religiosa que primero estuvo en la calle Juan de Herrera.



Paso ante la rampa Sotileza,  que dejo para otro “paseo de media hora”…

Por la tarde


En Calvo Sotelo, cerró la joyería-relojería Salamanca. Volvieron los calzados Antigua de Las Rojas, junto a regalos Pombo. Y el edificio Aurora Polar, testimonia con su placa que fue el primero en “renacer tras el fuego” y ser reconstruido tras el incendio de 1941. Marcas como Purificación García, Lucio Herrezuelo o Javier Simorra dan glamur a la avenida.

En la calle Lealtad, el cine Coliseum es ahora hotel. Siguen SAMOT (cine-foto-óptica), la escuela de danza Ángeles Almendral; Las zapatillas rosas, artículos para danza (desde 1990); Lostal (donde Carmen me atendió, y asesoró, estupendamente cuando quise transformar mi bañera en ducha); y la mercería El botón de oro, mi preferida (aunque no la visite mucho porque no coso…).


Jueves 30 de mayo. Las (calles) que me quedaban…

Yo antes pensaba que me moriría en febrero, mi mes de la melancolía. Pero ahora creo que será un día de calor. Me derretiré, y ya.

21 grados (al sol) a las 10.30 h. ¡Bufff! Hoy me he puesto de verano: camisola, pantalones tobilleros y sandalias. La gente por la calle va “de todo”: unos, con sudadera; otros, en manga corta. También veo gorras y sombreros.

Atilano Rodríguez es una calle muy pequeñita de entrada a Santander. Por el contrario, la rampa de Sotileza es una subida, larga, zigzagueante.

El texto en aluminio sobre el muro (el paredón) es obra de la artista Concha García (Santander, 1960); está tomado de la novela Sotileza, de José María  Pereda.


En la primera curva, a la entrada del Parque del Agua, una mujer con vestido rojo contempla ¿el futuro…? por un catalejo. La escultura, de hierro y bronce pintado, es obra del portugués Baltazar Torres (Figueira de Castelo Rodrigo, 1961). Se titula “Hacia el futuro”. Yo la hubiera puesto mirando al infinito en vez de a los edificios de pisos cercanos, pero…


En la segunda curva, Curtidos González, venta al por mayor y al por menor. Pieles, tacones, plantillas, cordones, cremas, adhesivos y flisp¿?...; la librería, y centro social, La Libre (que antes estaba en la calle Cisneros) y el estudio de danza Armengou.


El hermoso edificio vecino (donde está la Oficina de Vivienda de Cantabria) lo están restaurando.


Cruzo la calle Alta y bajo por la Cuesta del Hospital. Al fondo, el Ayuntamiento, y detrás, en el paseo del General Dávila, antiguamente, El Alta, la fachada triangular de los Salesianos.


La calle Cuesta es diminuta; se sube (yo, la bajo) mediante 24 escalones, Como siempre, en estos sitios retirados de poco tráfico, huele a pis. Hace una L. Creo que nunca había pasado por esta calle. Sale a Jesús de Monasterio.


Cruzo para llegar a la última calle que me faltaba: Los Escalantes. Lógicamente, es una perpendicular a la calle Amós de Escalante. Entro en la parroquia de San Francisco (en Los Escalantes, 9). No había entrado nunca antes. Es sobria y sencilla y, junto al altar, hay dos baúles de mimbre para dejar alimentos.


En casa, leo que la iglesia es obra del arquitecto Javier González Riancho, a mediados del siglo XX. Pero que el solar estuvo ocupado, desde el siglo XIII, por un convento de franciscanos.