lunes, 19 de febrero de 2024

MI CALLE, MAGALLANES, EN FEBRERO DE 2024

Cómo ha cambiado…

https://ficcionesdeloreal.blogspot.com/2019/03/mi-calle-magallanes-en-2012-y-en-2018.html, Mi calle, Magallanes, en 2012 y 2018.

Un 7 y 8 de febrero de 2024

Al salir de mi portal, a la derecha, números impares, la clínica dental Laura Aja.

Luego, bar Matraka, cerrado hasta el 9 de febrero, “por mantenimiento”. Abre a partir de las 18 h. Compays (bar musical) sigue cerrado, con los papeles y la basura acumulándose ante su puerta.

En el número 25, taller mecánico Ceferino (especialistas en adaptación de mandos de conducción para discapacitados, transporte de sillas de ruedas…). Luego, el grupo Dolnar, con Arha hoteles y un garaje (Aparcamientos Dolnar).

En el número 17, Casas del Norte, servicios inmobiliarios.

En la siguiente manzana, la iglesia de Reparadoras.

Y en la última, que llega hasta la biblioteca, se vende el bar de la esquina (antiguo mesón El Montañés), con helechos y, ¡hasta un plumero!, en su tejado.

En el número 5, Leticia Pérez, centro de estética hombre-mujer. El número 3, en alquiler y, haciendo esquina, el bar La Tierruca. Cervezas y copas. Desayunos y vermouth.

En los números pares, desde la biblioteca municipal, se alquila el local que fuera A puñaos.

Sigue Kekos en el número 4, crianza respetuosa, especialistas en  sistemas de retención infantil y porteo ergonómico.

Luego, en el número 6, en el Instituto de Formación y Estudios Sociales, está ahora UNATE. Y en la esquina de esa primera manzana, el que será hotel Magallanes, o el nombre que le den (estoy impaciente porque terminen la obra).

En la siguiente manzana, sigue un edificio abandonado, con la parietaria cada vez más grande, colgando de las paredes.

Se vende el que fuera local del servicio técnico de New pol. Y la Mukura no sé si sigue abierto. El mesón Gredos está cerrado por “baja laboral”.

En el número 18 va a abrir un nuevo negocio, y han remozado la que fuera librería y colmado.

En la manzana a continuación siguen la frutería Gama, Cambridge College y el hospedaje Magallanes, en el número 22.  Cronosport nutrición, en el número 26, y la ADL con el CDIS, en la finca siguiente.

Ser mantiene el cartel Alegria, radio-vídeo-tv-sonorización, cerrado hace años.

En el número 32, el resto-bar grastro-espacio, con smash burguer y Mocay caffè. Abre de 20 a 23 h,  de martes a jueves. Y los findes, viernes incluidos, de 11.30 a 16 h.

La manzana termina en el 68 John Raymond (¿tienda de surf…?), que cierra y está en liquidación. ¡Mucho ha aguantado…!

En la siguiente manzana, Manpower, SATSE y Asociación Española contra el Cáncer, y el restaurante Chifa-Fusión en el número 36. En el número 38, cerró Extensiones Pantera y ahora está Daniela Valencia. Nails Spa. El autoservicio Frutas Anjana, que hace esquina, nadie lo volvió a reabrir...

Cerró el bar de barrio y el local se alquila, en la manzana que sigue. Continúa Dorminundo Colchonerías. Y, en el número 48,  el espacio artístico Mecha Estudio y la peluquería Unisex Lancriss, experto en color.

Luego, el polideportivo de los 3 coles de la zona, con las placas restauradas. A ver lo que duran…

Desde la plaza de Numancia, hacia la biblioteca, de nuevo en los números impares, Daniela Baranza. Estética velvet, en el número 43, junto a Airsoft Corsair, especialistas, en la primera manzana.

En la esquina, el descampado donde estudio las plantas silvestres que van saliendo. Sigue Todo Estética, Solo profesionales, en el número 37, y Esmart Consulting, VG abogados. Asesoría Gestoría Consultoría. Luego, Agora Internacional. Escuelas de Idiomas, donde dan clases de inglés a niños.

SABER MÁS

https://www.eldiariomontanes.es/culturas/espacio-artistico-mecha-estudio-abre-intervencion-marta-20231222072212-nt.html. Casilda Pérez del Molino inaugura su local, Mecha Estudio,  en la calle Magallanes 48 de Santander, en el que se podrán ver exposiciones, charlar con artistas locales o asistir a talleres.

 

 

viernes, 9 de febrero de 2024

A LA MARISMA DE ENGOA (O PEDROSA), EN PONTEJOS, CON MOTIVO DEL DÍA DE LOS HUMEDALES 2024. RUTA PONTEJOS-ELECHAS


Jueves, 1 de febrero de 2024

A las 8.30 h, nada más salir de casa, cientos de estorninos cruzan el cielo en vaivén. Está nublado y mortecino.

En la dársena 8, el conductor está de mala leche. 1´75 euros el billete de ida hasta Pontejos. Me dice que mi parada es “la de los bares”, la segunda (voy a las antiguas escuelas/centro cultural).

En el bar de la estación de buses me he tomado un cortado y medio sanwich vegetal y he pedido una pulguita de lechuga y atún “para el camino”. 5´30 euros.

El bus es el que va a Santoña. Y la compañía, Palomera-Jiménez. Llegada prevista: a las 9.20 h, tras dejar atrás Maliaño.

Los asientos están muy pegados unos a otros (y eso que yo no soy muy alta…). ¿Por qué siempre llevan en la radio a un gritón insoportable…? Pufff. En la entrada al puerto de Santander un montón de palas de aerogeneradores apiladas. Hay niebla.

Con los pasajeros habituales, el conductor parece más enrollado. En Astillero, el Armorique (de Brittany Ferries) espera alguna reparación.

La parada “de los bares” no es la segunda, sino la tercera, en Pontejos, tras la de isla Pedrosa. Ahí están el bar La Parada y el bar La Tijeruca. Chispea un poco (o es la niebla…).

Pregunto a unas señoras en la parada de bus: “Es que nosotras no la llamamos así -marisma Engoa“. Me indican que tire a la izquierda tras pasar el patio de las antiguas escuelas. “Ves la senda enseguida”.

Las escuelas son del año 1923 y, el donante, el marqués de Valdecilla -según consta en la placa dedicada por los vecinos. Estoy en el barrio Río y la indicación señala la fábrica de mobiliario urbano Carpepal.

Según el folleto, son 300 metros hacia el norte hasta el observatorio de aves al pie de la marisma de Engoa.

Un ¿mastín? que cuida unas ovejas se acerca ladrando (aunque mueva la cola) a la cerca metálica. Recordando un ataque reciente de un perro a una paseante, paso, sin mirarle, por el lado más alejado de la carretera...


Supongo que será de frente (hay dos pirindolos que evitan que pasen coches al lado de la tapia de Gramecan (Grabados Mecanizados Cántabros). Es un piso de cemento simulando lajas, un firme un poco irregular. Enseguida llego al observatorio, todo “grafitado”. Distingo algún pajarillo, pero no me digas cuál. Saco de la mochila los prismáticos, a ver… Veo uno grande, al fondo, blanco: ¿un cisne, una garcilla?... Es un cisne. En un poste, ¿un cormorán…?. No consigo ajustar los prismáticos: esto de no ver y tener tanta diferencia de dioptrías entre ambos ojos… Si hay más, ya deben ser tan pequeños que ni con aumento…

La senda sigue hacia la derecha. El suelo está resbaloso con esta calima. Voy como pisando huevos. Hasta los tacos de los bastones se deslizan. La vegetación es de encinas, laureles… Un carbonero me sobrevuela mientras me grita.

Corto una zarza que se ha desmandado en el seto a mi derecha. Las ortigas empiezan a invadir el sendero. Oigo piares de pajarillos entre la vegetación, pero no distingo ninguno.

No sé si mañana viernes, Día de los Humedales, habrá alguien, pero hasta el momento (son las 10 h), no he coincido con nadie. Se oyen las campanas que dan la hora punta y el ruido de los automóviles en la carretera cercana. Estoy frente a talleres Lepanto y creo ver desde donde he partido.

Una señora con un perrito, una lugareña – “mi casa está aquí al lado…" -me ilustra sobre el sendero al llegar a una bifurcación. Al torcer a la izquierda -el camino más bonito según la señora- veo un poste con la vieira amarilla del Camino de Santiago, que señala a la derecha, siguiendo la carretera.

Este segundo tramo es de alquitrán. Entre la hojarasca, celidonias. Según mi Guía de plantas, florecen en marzo… Voy entre camisetas y hojas de eucalipto. Un cuervo grazna.

En una vuelta del camino, una casa derruida. Pertenece a la finca La Punta, propiedad privada. Al otro lado, otra finca, también vallada (El Valle). Por mitad de la carretera, crece el musgo.

Estoy en el barrio El Valle. A la derecha de la casa, puedo bajar a la senda de lajas, en una vuelta circular. De frente, la senda costera Pontejos-Pedreña (la primera indicación que veo...), que me decía la señora. Cojo por ahí: son las 10.30 h y no estoy cansada. Desde mi casa, según la App de mi móvil, he andado 4.071 pasos, o 2´35 kilómetros, en total.

Ahora el camino sube un poco hasta una ¿ermita…? en mitad de un parque público. “En memoria de nuestro párroco…” -me cuesta leer en la placa herrumbrosa. D. Rufino Casuso Cavia.

En el área recreativa hay un cartel explicando el LIC de las Dunas del Puntal y el del Río Miera, pero el cristal está tan sucio que apenas puede leerse nada (¿ es que nadie lo cuida…?).

Me como mi bocata en el mirador, ante la casona de Gómez Herrera. Es el parque Matías Laza y la ermita de San Juan -leo en un poste informativo. La ermita se asienta sobre parte de los muros de la que fuera iglesia parroquial de San Juan Bautista, que sufrió un incendio en la Guerra Civil. La casona es del siglo XVIII.

La senda costera (hay poste indicador) sigue a la izquierda de la casona. Podían poner los metros que faltan… Estoy en el barrio del Otero. Más adelante, hay una bifurcación  y cojo por el lado más cercano a la marisma, a la izquierda; pero es por intuición, porque no pone nada en el caserío.

¡Voy bien! -me digo al vislumbrar el cementerio del que me habló la señora del perrito. Un poste -con las letras casi borradas- me lo confirma. La cartelería está hecha una pena…

Del cementerio a la ensenada de San Bartolomé hay medio kilómetro, según el folleto. Al fondo,  distingo entre la niebla el ferry en Astillero. La senda costera baja hacia el agua, a la derecha del cementerio. Veo el aeropuerto, Peñacastillo. Y, abajo, el espolón de la ensenada de San Bartolomé.

A las 11.15 h estoy ante la isla La Campanuca (fue una cantera, pero ahora lo ocupa un bosquete de encinas). En la Edad Media hubo una ermita con una necrópolis y, en la guerra civil, se usaron las cavidades y abrigos como refugio. Por lo visto, Pontejos sufrió algunos ataques por haberse construido en él un campo de aviación, situado en una marisma rellena de la Ría de Tijero...

Tiro hacia la izquierda, hacia la isla. Encuentro una cruz en memoria del párroco de Pontejos, Don Rufino Casuso, “promotor de esta tradicional fiesta” (no sé cuál, no lo dice). Sopla bastante viento, húmedo y frío.

¿Se puede pasar a la isla…? -le pregunto a un señor que ha venido en coche. “Está todo embarrado”… La marea está baja  y solo veo ¿garcetas?, ¿garcillas bueyeras en un islote…? Llego hasta el final de la senda y me doy la vuelta. No quiero llenarme los pies de barro.

Los tojos ya han florecido (florecen en mayo…, o florecían…). El trébol rojo (de junio) y la verónica (de abril) ya asoman en los prados. A las 11.40 h cojo el sendero hacia Elechas, a la derecha del espolón. El cartel es ilegible.

Voy siguiendo la bahía, con el agua a mi izquierda, en dirección a Elechas. Los plumeros, en esta parte, “marcan” el camino.

Llego a unas naves ¿abandonadas…? y veo unos camiones de DHL. Es Fleischman Ibérica (Productos y Montajes Refractarios -leo en internet). La senda de lajas acaba justo aquí. Empiezo a tener calor.

Al fin un poste con indicación de distancias: Astillero 5´1 km. 1 h 20 minutos. Ja, ja, ja.

La senda de lajas sigue. Tramo IV, consigo leer a duras penas. En la lejanía, ¡otro cementerio!...

Paso ante una casa grafiteada, cubierta por la hiedra. En un puentecillo de madera me cruzo con un ciclista (uno de los pocos “humanos” que me he encontrado hoy). “Es el cementerio de Elechas” -me ilustra un paisano.

Junto a las paredes del cementerio, al fin, un cartel decente y legible: Senda costera Pedreña-Elechas. Elechas-Pontejos GRL 27. Pedreña-Elechas GRL26.

A Pedreña falta muchíiiisimo (casi 9 kilómetros -leo en el móvil). A ver si en Elechas hay algún bus para volver a casa.

Voy subiendo hacia las casas buscando alguna parada de bus. Parece que el camino se interna en el monte, así que bajo para coger el camino paralelo a los tubos (gaseoducto de Dynasol, me entero luego). Un chico me dice que es más recto por la subida, así que “vuelve p´tras”… ¿Qué les costaba haber puesto un cartel señalando “al centro”…?

Paso ante una casa de un azul inconfundible y el residencial barrio Hontañón. Dejo atrás un aparcamiento (espero que no sea por la subida al barrio Cardiro…) y llego, por fin, al barrio La torre con el bar Casa Colorada y La Madrileña  (fundado en 1924). Hay un supermercado Covirán que es, a la vez, estanco.

Me tomo un café en La Colorada y pregunto al dueño por la parada de autobús y a qué hora pasa el próximo. No sabe pero, mientras lo tomo, mira algo por el móvil y me dice.

Bajo por el barrio El Escajal y… ¡espero estar en el lado correcto de la carretera! Cruzando veo Santander al fondo. ¡Pues no! Gracias a una chica que es una habitual, me dice que la dirección Santander es la que va en el otro sentido, hacia los prados… Podían poner en los asubiaderos, como en los trenes, “dirección tal”. ¿Es que nunca piensan en los forasteros…?

A las 13.30 h para el bus: Rubayo, Gajano (donde el Pozón de la yesera, que recorrí el año pasado), Pontejos… 14 grados. El sol no ha salido para nada en todo el día ¡Mejor!

Otro día haré el tramo Elechas-Pedreña. “Es el más bonito” -me ha dicho mi “salvadora”…

SABER MÁS

https://anilloverde.files.wordpress.com/2021/04/engoa.pdf. Folleto descargable. Marisma de Engoa y Ensenada de San Bartolomé.

 

lunes, 29 de enero de 2024

EL BOLSÓN DE HIGGS. A partir de una noticia. Microrrelato

Tengo que acordarme que es bosón; bosón y no bolsón, el apellido de aquel pequeño ser de El señor de los anillos. Si no, quedaré en ridículo...

Lo cierto es que, cada vez que lo oigo, viene a mi mente la palabra “bolsón” en primer lugar. Y es que hasta me da la risa.

Sé que es algo muy importante entre los científicos y dicen que para toda la Humanidad, pero no acabo de entenderlo muy bien. Que si es la primera partícula, que si  por ello se explica el principio del universo… Igual estoy diciendo burradas. Tengo que buscar información especializada pero asequible a mis entendederas. No es que me vaya a poner a dar una conferencia sobre el tema pero, en este mundo, hay que saber de todo. No quiero que piensen que, por haber cumplido los 90, ya estoy chocha y desvarío…


jueves, 18 de enero de 2024

PASEANDO LA ZBE (ZONA DE BAJAS EMISIONES) DE TORRELAVEGA. Día 1. El perímetro

 

Los límites de ese espacio [Zona de Bajas Emisiones] los marcan cuatro calles, en las que no se aplicará la medida: José María Pereda, Julián Urbina, La Llama y Julián Ceballos.

Empiezo en Cuatro Caminos, dirección José Mª Pereda.

De camino, me desvío a la estación de FEVE para renovar mi bono cuatrimestral (me cuesta varios intentos en la máquina -se me acaba el tiempo y he de repetir. Menos mal que viene un señor de la oficina. Tienen una cola en la ventanilla de gente que quiere renovar…).

Óptica Manuz publicita que, en 1927, abrieron sus puertas al público: pronto hará cien años.

También paso ante el ultramarinos de mi tío Germán (Herreros. Charcutería).

En los comercios, carteles de “Una mala ZBE nos arruinará. Salvemos Torrelavega”.

Yo, quizá en vez de Julián Urbina, lo hubiera dejado (los límites) en la calle anterior – peatonal hasta la antigua gasolinera…

Cojo por Julián Urbina hasta La Llama. En esta calle vivía/vivió una amiga de la adolescencia, que me prestó libros de Julio Verne (El castillo de los Cárpatos) y Zane Grey (El caballo de hierro) y me puso en contacto con las canciones de  Víctor Jara.

Paso ante la residencia Alborada, que yo recuerdo como la clínica Alba, en color verde, con peces rojos en una lámina de agua, a la entrada.

-       Hay brócoli. Hay alubias de ayer…-oigo a una señora mientras arrastra el carrito y habla por el móvil.

Veo el sentido de llegar hasta el centro de salud Dobra e incluir el CEPA Caligrama en la zona de bajas emisiones, justo antes de la salida de Torrelavega y la rotonda.

A estas horas, en la pista de hielo del polideportivo de La Llama, solo una adolescente, que se maneja bien, y un niño, que no es capaz de levantarse y se arrastra y rueda mientras sus familiares le instan a que se ponga en pie.

Sigo La Llama hasta llegar a Julián Ceballos y bajo de nuevo a Cuatro Caminos. Otro día haré las calles interiores…

Día 2. El “interior” de la ZBE (Zona de Bajas Emisiones)

Decido pasear el interior haciendo las calles perpendiculares -entre José María Pereda y Julián Ceballos/La Llama-, como si anduviera en un supermercado…

En el bulevar Demetrio Herrrero, por fin, me entero de lo que en la señalética llaman “Ruta esencial” (3 horas: empieza en La Lechera, pasa por el Ayuntamiento – y comparte con la Ruta “exprés”, de 1´5 h, las paradas en la iglesia de San José Obrero y plaza Baldomero Iglesias, plaza Mayor, teatro Concha Espina, Casa de los Escudos, palacio Conde Torreanaz  e iglesia de la Asunción- para seguir hasta el cementerio de Geloria, la plaza de la Llama, y finalizar en el mercado nacional de ganados. Otro día haré la ruta corta y la larga…

Delante del palacio Demetrio Herrero, ahora, los niños y niñas de 5º de primaria de 19 centros educativos de Torrelavega han diseñado los personajes del belén navideño.

Bajo la calle Ruiz Tagle y luego tiro por los soportales hasta la primera desviación a la derecha, ya en la plaza Mayor: Es la calle Francisco Díaz, que continúa como Joaquín Hoyos hasta La Llama. Es la de la farmacia Zúñiga, confecciones Guerra, el café-bar Central (digo los comercios que recuerdo de toda la vida…). Y mi dentista, y Correos, ya como Joaquín Hoyos.

Desde La Llama cojo la siguiente calle, semipeatonal, que baja: es la calle Carrera. No sé cuántos comercios funcionan… La mayoría se alquilan o se venden. ¡Qué diferencia con su continuación, la calle Ancha (calle J.F. Quijano)!...


Y todo el tiempo los mismos carteles de “Salvar Torrelavega de una ZBE ruinosa”.

10 grados y viento: hace un frío que pela. Aún recuerdo cuando la plaza mayor -lo mismo que el Ayuntamiento, eran de subida y bajada de coches…

Subo por la calle Conde de Torreanaz, que también llega hasta La Llama. Paso ante El Brasil y el Indianápolis -antes de la biblioteca Gabino Teira, la iglesia de la Asunción y el obrador del mismo nombre, donde hacen unas deliciosas rosquillas de anís. Huele a leña rica, de la que quema bien.

Cerca de La llama, Bodegas Monasterio, lugar de reunión de mi padre y mis tíos -mientras pudieron andar. Luego, los paseos se fueron acortando hasta quedar en el Saja, para charlar y tomar el aperitivo…


La propuesta ciudadana

https://www.eldiarioalerta.com/articulo/torrelavega/angel-herreros-zona-bajas-emisiones-torrelavega-nos-arruinara/20231104130139513432.html. La propuesta del Ayuntamiento no se ajusta ni por su extensión -más de 200.000 metros cuadrados del área urbana restringidos-, ni por el tipo de cliente que frecuenta el municipio, especialmente aquellos provenientes de fuera con vehículos sin etiqueta, sujetos a multas de 200 euros.

https://eldiariocantabria.publico.es/articulo/medio-ambiente/plataforma-zbe-torrelavega-registra-alegaciones-propuesta-rigor-parcial/20231017195651144833.html. La plataforma ha propuesto dos posibles ZBE "mínimamente invasivas" de 70.000 y 100.000 metros cuadrados -que aseguran que cumple la normativa y no conlleva perder los 3,5 millones de euros de fondos europeos recibidos-, en lugar de los 200.000 que comprende la propuesta que pretende aprobar el Ayuntamiento.

https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/plataforma-zona-bajas-emisiones-torrelavega-presenta-alegaciones-pide-informe-impacto-socioeconomico_1_10536834.html. El portavoz de la plataforma ha argumentado que Torrelavega ya posee “una gran extensión” de calles peatonalizadas que configuran las “tres grandes súper manzanas”, además de que cuenta con el Bulevar Ronda que redistribuye el tráfico desviando los “miles de coches” del casco urbano. 

Otra alegación solicita que la nueva propuesta de ZBE no incluya limitaciones de acceso a vehículos a las calles Francisco Díaz y su continuación por Joaquín Hoyos ni a la calle Ruiz Tagle, por considerar que son “calles fundamentales” para evitar los problemas de circulación y acceso, que afectarían “de forma dramática a más del 60% de los ciudadanos de otros municipios que a diario acuden a Torrelavega” a realizar sus compras, ocio y gestiones.

Junto a ello se reclama que antes de poner en funcionamiento la zona de bajas emisiones se proceda al “necesario fortalecimiento” del Torrebús, y se espere a que entre en servicio el futuro aparcamiento en altura de La Carmencita.

https://www.eldiariomontanes.es/torrelavega/comercio-torrelavega-une-ruinosa-zona-bajas-emisiones-20230913072058-nt.html. La Plataforma propone una ZBE más reducida, para mitigar su impacto económico. Tendría 80.000 metros cuadrados y la formarían tres 'supermanzanas' del centro urbano, áreas ya peatonalizadas.

https://www.eldiariomontanes.es/torrelavega/decir-zona-bajas-emisiones-ayuda-comercio-mentir-20240205071124-nt.html. Ángel Herreros, portavoz de la Plataforma 'Salvar Torrelavega de una ZBE Ruinosa': «Decir que la Zona de Bajas Emisiones ayuda al comercio es mentir a la gente». Portavoz de empresarios y vecinos en la resistencia al veto de los coches más contaminantes, el óptico ha diseñado una ordenanza «a medida» para la ciudad.

https://www.eldiariomontanes.es/torrelavega/pleno-torrelavega-aprueba-ordenanza-laxa-consenso-zona-20240305145351-nt.html. El Pleno de Torrelavega aprueba una ordenanza «laxa» y de «consenso» para la Zona de Bajas Emisiones. PRC y PSOE dan luz verde a la medida inicialmente y la tildan de beneficiosa para los vecinos mientras la oposición reprocha la «falta de participación». La delimitación de la misma, acotada entre las calles José María de Pereda, Julián Ceballos, La Llama y Julián Urbina. El reglamento exime a residentes, dueños de garajes y transportistas; además, permitirá la entrada de cualquier vehículo al menos 20 veces al año, entre otras excepciones.