sábado, 24 de junio de 2017

PASEO AL CENTRO BOTÍN EL DÍA SIGUIENTE A SU INAUGURACIÓN


Sábado, 24 de junio de 2017

7. 30 h. Mi objetivo es ver el Centro Botín sola, sin el gentío del día anterior.


Cuando salgo de casa, solo oigo gorriones, palomas y gaviotas. Los aligustres de la calle Isabel La Católica están perdiendo sus hojas, ¿por el calor…? Los cubos de basura huelen mal, los autobuses ya circulan y los limpiadores hacen su faena en las calles. Chic@s jóvenes  vuelven a casa o esperan el autobús tras una larga noche de San Juan. También me cruzo con  mochileros que inician el Camino de Santiago.


Alrededor del Centro Botín hay un perímetro de seguridad y no se puede pasar por debajo (hay guardas jurado). Pregunto a uno de ellos y me dice que será cosa de dos o tres días por la afluencia de gente que se espera. Unos corredores se quejan mientras rodean la construcción: “¿un carril bici taponado…?”.


Yo me imaginaba que el edificio iba a quedar más limpio: dos “alas de mariposa” con una pasarela entre medias, y ya, pero hay muchas escaleras externas y “trampolines” que se adentran en el mar. Me recuerdan los tablones de los barcos piratas…


La grúa de piedra, a su izquierda, luce enterita de nuevo, con la polea-ancla colgando, y un dron nos sobrevuela, va y viene, perdido entre las gaviotas. El Banco Santander y el Centro Botín se miran, separados por más de sesenta años. En el estanque de los jardines de Pereda, alguien ha echado un paraguas “a nadar”.


Cuando regreso, pasadas las 8, en mi calle los descargadores de mercancías se saludan con pitidos.

P.S. Creo que, en este día, no me fijo en los 4 pozos y un estanque de Cristina Iglesias…



lunes, 12 de junio de 2017

VIAJES DE VERANO. MALLORCA, EN ABRIL DE 2007


En 2007, nos llovió lo indecible, dicen que por ser el mes de abril “aguas mil”. Pero en Irlanda también insistían en que ese era un clima no habitual y luego leímos que un literato lo llamaba “the bleak country”, algo así como “el país rezumante”.

Mallorca, a pesar de ser una isla de solo 37 por 100 kilómetros, no puede verse en solo una visita…

Nos sorprendieron agradablemente las ensaladas y la verdura, muy buenas, pero echamos de menos en el hotel que nos pusieran zumo de naranja natural para desayunar (en el país de las naranjas) y unas ensaimadas que no fueran industriales…

De todas formas, hicimos todo lo que pudimos, sin darnos por vencidas por el tiempo, pero no yendo de mar y playa. “¿Habéis visto las calas…?” -nos preguntaban. “No, ¿para qué? Si está jarreando todo el día…”.

Lunes, 9 de abril

Llegar en coche alquilado al hotel Zurbarán nos cuesta un triunfo. Está detrás del Paseo Marítimo, pero en una callejuela de solo un sentido, y sin poder aparcar en la calle. Menos mal que el hotel tiene un aparcamiento… a seis euros el día.


Nuestra habitación tiene una terraza tan amplia como la habitación. Debe de ser que al quedarnos cuatro días… quieren conservar la clientela. También hay una máquina de café en la que uno puede servirse gratis las veces que quiera.

VALDEMOSSA, EL VALLE DEL MORO MUZA


Lo primero que se ve es el campanario de azulejos verdes de La Cartuja. El rey Martín el Humano donó en 1399 su palacio de Valldemossa para que se fundara la actual Cartuja. Alrededor del Patio de los Mirtos se construyeron seis capillas y diez celdas, cada una con su jardín, primitivamente los huertos de los monjes.


La botica, fundada entre 1723 y 1725, se mantuvo activa hasta el año 1895 y su último boticario, Juan Esteva Oliver, la mantuvo ocasionalmente abierta hasta 1926. 

En 1932, se abrió al público como museo. Este contiene 138 albarelos de cerámica catalana de los siglos XVII y XVIII, decorados en azul, con figuras humanas, motivos vegetales y animales; el nombre, en latín, y escrito en caracteres góticos. Además, se pueden admirar 21 arquetas de madera policromada que contuvieron raíces, semillas u hojas o preparados de origen animal como cuerno de ciervo o dientes de tiburón. O una colección de recipientes de vidrio soplado que guardaban aceites, jarabes y destilados como el agua de rosas o la flor de azahar.

Leo que la farmacia de Llívia en La Cerdaña (Girona), de 1594, se considera la más antigua de Europa…

Tras la Desamortización de Mendizábal, en 1835, [tres años antes de la llegada de Chopin y George Sand a Mallorca], las celdas de los monjes cartujos y demás dependencias de La Cartuja se dividieron entre 9 propietarios, modelo que ha llegado hasta nuestros días.

Algo de historia

En el año 902 Mallorca pasa a formar parte del mundo islámico  hasta que en 1229 Jaime I el Conquistador entra en Madina Mayurca (Palma de M.). En esa fecha, el barrio judío, llamado El Call, estaba junto a la actual calle de Santo Domingo.


De la época musulmana sólo quedan los Baños árabes y el palacio de La Almudaina que, junto a la Seo, la Catedral, constituyen los núcleos de Palma.

Pero Palma fue fundada mucho antes por el cónsul romano Quinto Cecilio Metelo, con el nombre de Palmaria, hacia el año 123 a. C.

Oriundos famosos…

En 1233 nace en Palma Ramón Llull. El árbol de la ciencia, un incunable suyo, se halla en la actualidad en la Cartuja de Valldemossa.

Quinientos años más tarde, en 1713, nace en Petra el que luego será Fray Junípero Serra, evangelizador de California.

…Y visitantes célebres

Jovellanos estuvo prisionero en la isla, entre 1802 y 1808, primero en la Cartuja de Valldemossa, que aún no había sufrido la Desamortización, y luego en el castillo de Bellver.


Pero son George Sand y Chopin los considerados como precursores del turismo en Mallorca. “Creo que hubiera podido reclamar el honor de haber descubierto la isla de Mallorca”- escribe George Sand en su relato “Un invierno en Mallorca”. “Llegamos a Palma el mes de noviembre de 1838 [un 8 de noviembre], con un calor comparable al de  nuestro mes de junio [en París]”.


Unos años después, en 1867, llega el Archiduque Luis Salvador de Habsburgo Lorena, bajo el seudónimo de Ludwig. A él se le tiene como el primer ecologista, ya que compró, para preservarlas, varias fincas: Miramar, en Valldemossa; S´Estaca (que fue propiedad del actor Michael Douglas), Son Ferrandell, Son Gallard y Son Guall, también en Valldemossa, y Son Marroig y Sa Pedrissa, en Deiá, lugar que también eligió para vivir y morir el escritor Robert Graves, enterrado desde 1985 en su cementerio, y que vivió en la casa de nombre Ca N´Alluny. En 1953 escribió Por qué vivo en Mallorca.


Son Vent (El Viento) en Establiments

Cuenta George Sand en Un invierno en Mallorca: “Íbamos todos los días a pasearnos por el lecho del torrente y llamábamos a este rincón el Poussin, porque esta naturaleza libre, elegante y bravía nos recordaba, con su melancolía, los sitios predilectos de este gran maestro [pintor]”.

“Hacía tres semanas que estábamos en Establiments cuando empezaron las lluvias. Hasta entonces habíamos tenido un tiempo inmejorable…Los mallorquines…hasta el fin de los dos meses de diluvio que tuvimos que aguantar, nos sostuvieron que no llovía jamás en Mallorca…La Casa del Viento (Son Vent)…se hizo inhabitable…No podíamos habituarnos al olor asfixiante de los braseros, y nuestro enfermo [Chopin] empezó a sufrir y a toser”.

Los marjades, “muros de piedras secas que cierran todos los cercados”


Muchos están derruidos o abandonados, pero el paisaje humanizado creado por ellos le da una forma reconocible y característica. Es un rasgo peculiar del paisaje mallorquín. “Este cultivo en bancales es muy favorable a los árboles” -dicen sus conservadores.

Nos fuimos sin ver Marivent

Al volver a casa, otra pregunta habitual era: “¿Habéis visto el palacio de Marivent?”. Pero en los cuatro días que estuvimos, oteando desde el hotel al norte, al sur, al este y al oeste, nunca lo vimos. “Nos vamos a ir sin ver Miravent”, vaticinaba mi hermana, trafucando las letras. Y nos fuimos…

RECUERDOS DIEZ AÑOS MÁS TARDE, EN 2017


Me fascinó Valldemossa. Pensé que, si alguna vez volvía, este sería mi centro a partir del cual desplazarme. O si no, me bastaría con pasear sus rincones y caminos. En La Cartuja salió el único rayo de sol del que disfrutamos...

En cambio, me quedé con pena de no ver los jardines de Raixa, que estaban cerrados por obras. Solo pudimos ver el exterior...


SABER MÁS





jueves, 25 de mayo de 2017

DIARIO DE UNA VIAJERA EN TREN. A HUELVA, CON PARADA EN MADRID

Lunes, 8 de mayo de 2017

Santander. 21 º C a las 13.23 h.

Como no me daba tiempo, y ya había cerrado la bolsa de basura, he “crionizado” en el congelador una cebolla pachuchilla y los restos de una ensalada junto a las lentejas sobrantes y unas pechugas de pollo. Cuando vuelva, lo descongelaré y tiraré a la basura.

En la sala de espera de la estación, un gorrión pía furioso. La gente, como de costumbre, es capaz de hacer cola, durante media hora, de pie. Yo, me he sentado en uno de los bancos “cistíticos”. Me he puesto un jersey debajo del trasero.

A las dos menos cuarto abren el check-in. Somos millones y la cola da tres vueltas.

Ya en el vagón, a mi lado, va una señora mayor  oyendo a voz en grito ¿un vídeo?, ¿una telenovela…?, sin casquitos. Por los altavoces, fusilan el inglés cuando quieren darnos la bienvenida en lenguaje internacional. El chico habla macarrónico.

Me pongo a hacer manualidades con las páginas de Excel que nos ha mandado nuestro coordinador. Tengo celo y pegamento, pero no tijeras (por lo de los controles…).

Por la ventanilla, reconozco todos los paisajes hasta Reinosa, llenos de árboles en flor: saúcos, acacias, majuelos…

Detrás va un joven jugando a algo en su ordenador. A mí, ni se me ocurre. Con mi PDA (Papel De Apuntar) tengo suficiente. En Reinosa quedan unos pañuelucos de nieve en las montañas.

A la gente deberían darle clase de uso de móviles: hay que quitar el sonido y uno se va a hablar fuera… ¡y bajo!

El padre y el hijo, al otro lado del pasillo, van a Linares, a donde llegarán a las 11 de la noche, con trasbordo en Madrid. Bufff. La señora a mi lado lee un libro electrónico y no se ha quitado el plumas. Yo paso, alternativamente, del sofoco a las ganas de echarme una gabardina por encima.

El tren me tranquiliza y adormece. ¡Qué bonitos los cielos después de Aguilar! Los colores del campo se han suavizado: los verdes amarillean o se vuelven más ceniza. Los ocres y arenas salpican el paisaje. No me había dado cuenta antes pero, en Frómista, el albergue de peregrinos está junto a la estación: una especie de barracón largo.

Pasada Palencia, vienen ejércitos de nubes que cruzan de izquierda a derecha. 28 º C y vamos a 200 kilómetros por hora.

Martes, 9 de mayo. 2ª etapa. Madrid-Huelva

¡Es inhumano! A las 6 de la mañana no han puesto ni las cafeterías. Hay 16 grados en Madrid.


A las 6.20 h es la salida, con paradas previstas en: Ciudad Real, a las 7.19 h; Puerto Llano, a las 7.37 h; a las 8.05 h, en Villanueva de Córdoba; a las 8.27 h, en Córdoba. Y a las 9.16 h, llegada a la estación de Santa Justa, en Sevilla. Luego, tengo que hacer trasbordo a Huelva…

Mi móvil nuevo me dice: “Diga OK Google”. ¿Por qué voy a decir eso…? ¡Qué bien! Me han elegido pasillo…

Los entendidos, que deben viajar mucho en AVE, dicen que este es de los viejos. “No tiene televisión ni cargador de móviles…”. Para sacar las bandejas del asiento, en diagonal, hay que saber latín.

Salimos de noche, pero amaneciendo. Temperatura exterior: 20 º C. Temperatura interior: ¡0 grados! Ni frío ni calor -que dice el chiste… Por momentos, nos bandeamos de un lado a otro, cabeceando como en el mar.

A las 6.50 h el amanecer es glorioso y naranja, pero los postes pasan demasiado rápido. Hasta los baños están como escondidos. Creo que he utilizado uno de minusválidos del que no sabía cerrar el pestillo.

En la cafetería, entra una chica casi gritando: “¿Pero qué tren es este…? ¿Un intercity…? ¿O es que quieren conmemorar los 25 años con vagones vintage...?”. Y habla del Intercity que aún queda a Murcia y que coge los veranos para ir a Águilas y que tarda más de cinco horas.

Muchos ejecutivos van trabajando con su ordenador y ni miran el paisaje, ni hablan, ni nada. Ellos se lo pierden.

En Puertollano, hay una especie de minero de hierro a la entrada, en una colina, a la izquierda. A la derecha, un artilugio, también minero.

A bordo,  un montón de constipados o alérgicos: espero que no me peguen nada…

TREN SEVILLA-HUELVA

Las nubes nos esperan agazapadas para mañana. No sé ni si se contendrán, hoy, martes. Van hacia Sevilla.

En el móvil me ha salido un gremlim verde diciendo que se está actualizando (aunque yo no le he dado a actualizar nada…).

Benacazón, 10.25 h. 20º C.

Olivos a  derecha e izquierda. A la salida, chumberas junto a las vías y bancos de amapolas. En el horizonte, se está confabulando la madre de todas las tormentas.

En Carrión de los Céspedes, adelfas a tutiplén.

En mi vagón o, mejor dicho, medio vagón, vamos 5. “Luego, vendrá lleno”- me dice una paisana ante la pregunta de para qué llevamos tantos vagones.

Las estaciones tienen puertas de herradura, a lo árabe. En los campos, instalaciones solares.


¡La Palma del Condado! Qué recuerdos de la fiesta de la vendimia un septiembre de hace años… Fino, adobo y baile por la noche. Y estupefacción por el día, al preguntar si había tren para Huelva esa mañana: “Puede que , puede que no…”- nos dijo un feligrés. Los campos, a ratos, hacen olas de cereal onduladas.


Niebla, Puerta del Buey. El río baja rojo y hay una fortaleza. En las torretas de la luz, las cigüeñas viven en dos o tres pisos, cada una en su nido.


En el andén de la estación de Huelva se le rompe una rueda a mi maleta... Damn!












miércoles, 10 de mayo de 2017

RELATOS DEL ASILO. DOÑA TERREMOTO

                                                             
                                                                               Ilustración de Sonia Piñeiro
                                                              http://soniapineiroambrosio.blogspot.com.es

Lógicamente, no se llama así, pero de este modo la conocen en el asilo y en Campuzano, su patria chica. A pesar de sus setenta y cua... “Uy, si ya tengo setenta y ocho”-se autocorrige-, no es infrecuente verle andar a paso ligero entre Torrelavega y Cartes. Va a ayudar a su hermana enferma: le quita el polvo, le hace la comida y, hacia las seis de la tarde, vuelve a la residencia, donde entra como un huracán saludando en voz alta, dando besos y abrazos y diciendo piropos.           

¡Qué importa que haya dejado la cama sin hacer por la mañana!  Hay que tener disciplina, pero no ser inflexibles...

Unos días con hábito frailuno, de negro con cordondillo; otros, con una pinta de abuela estrafalaria, su carácter alegre nunca cambia. Por eso, en la residencia, aunque hay quien piensa que está un poco loca, todo el mundo la quiere.

-¡Hoy me he comido cuatro huevos crudos en casa de mi hermana! Les hice un agujero en la cáscara y los sorbí! -cuenta en voz alta. ¿Y la salmonela? -le pregunta una joven voluntaria atemorizada. ¡Bahhhh! Eso son paparruchas.

Luego, mira a Julia, que cada vez está más consumida y parece un pajarillo de lo poco que come: Como sigas así, la semana que viene estás en el hoyo...-le espeta sin ningún reparo. ¡No se corta un pelo! Bueno o malo, a cada uno le suelta lo que le tenga que decir sin dulcificar la expresión ni hacer circunloquios.

Cuando ve que estamos leyendo en voz alta la historia de Genoveva de Brabante, pregunta: ¿Queréis que os baje las memorias de Carmen Sevilla o Lola Flores? Las tengo enteritas (Supongo que serán los suplementos coleccionables de  Lecturas o Diez Minutos). En el grupo se decantan por Carmen Sevilla: es tan simpática...Pues ya se las dejaré a Pepita, porque  yo como mañana salgo temprano... Y se marcha como un ciclón a saludar a otro grupo.

Victoria, así se llama, desapareció, de pronto, de la Residencia. Yo preguntaba siempre por ella, pero nadie sabía decirme. Era como si se hubiera disuelto en el espacio. Quizá se la llevó el viento un día, como a Mary Poppins, y está echando una mano en otra residencia en Pernambuco...






lunes, 1 de mayo de 2017

A MIS 55 AÑOS. ME ACUERDO…

"Nuestro cuerpo está diseñado para vivir sano 40 años. Todo lo demás es tiempo extra que nos da la ciencia…", dice el investigador José Pedro Vaqué  (http://www.eldiario.es/norte/cantabria/sociedad/cuerpo-disenado-vivir-tiempo-ciencia_0_365364313.html).

Eso ya lo decía yo, sin ser investigadora, de forma más de andar por casa (“A  los 40 se nos acaba la garantía, como a las lavadoras. Y a partir de los 50 empezamos a degenerar de una manera...”).

De los 50 a los 55

Iba a esperar hasta los 60, por aquello de las decenas, pero quién sabe dónde estaremos, así que he decidido apostar por periodos de cinco años, que parece algo más cercano. La sensación de estar en periodo de descuento, se agudizó tras cumplir los primeros 50 años de vida. El impulso de hacer, de dejar hecho, lo que yo llamo “la intensidad de vivir”, se aceleró a partir de este momento, y ahora siempre lo tengo presente, cada día y a cada instante.

Este año (2017) me llamaron, de nuevo, como cada dos, dentro del programa de detección precoz del cáncer de mama.

Me hice la mamografía y me dijeron: “Si en el plazo de un mes no te ha llegado carta con el informe, llama”. Así que, pasados unos días tras el mes, llamé. “No pasa nada, pero tienes que pasar por Valdecilla para realizar una “prueba complementaria”.

En el folleto que suelen repartir pone que en un 5-6% de los casos, hay que realizar pruebas complementarias. “No se alarme… esto no debe preocuparle… una imagen dudosa… estas pruebas van dirigidas a confirmar la benignidad de las imágenes detectadas…”. Pero no puedes evitar preocuparte y empezar a hacer cábalas (¿De este 5-6% , ¿a cuántas se confirmará que la cosa no es benigna…?. ¿Y si…?). Es inevitable… (Todo fue bien).

ME ACUERDO...

LA “CARTILLA”

Así llamábamos en Parvulitos a nuestro método de lectura silábico: La m con la a, ma…Recuerdo que cuando ya nosotras íbamos más avanzadas en 1º, Lumi seguía acudiendo a la mesa de la maestra a repetir lo que ella le iba diciendo...



PRIMER SABER DE LA MUERTE


Recuerdo a una niña mayor, de las de 14 años, muy rubia, vestida toda de negro, sin jugar, sentada en el patio cubierto. Y al niño que murió ahogado en Rinconeda, antes de que cegaran y colmataran la mancha de agua.

Se hablaba de la muerte, oíamos hablar de que alguien había muerto, pero  un muerto real, de verdad, creo que el primero que vi fue una monja del colegio.

Estaba toda amarilla y la experiencia no me gustó. Después, siempre me ha parecido de muy mal gusto los que dejan una ventanita en el catafalco para que se vea la cara del finado. Aunque la gente diga: “Pues está muy bien…”.

JUAN EL DE LA ARENA

Con él nos amenazaban las “tatas” cuando hacíamos algo malo o nos negábamos a obedecer. Era un vagabundo que llevaba un saco a la espalda, con barba y algo desaliñado.

PARA QUÉ SIRVE GUARDAR TODO


Repasando mis cuadernos de Parvulitos con atención, me encuentro con la copia de una frase, que quizá por eso -por haberla copiado tantas veces-, se me quedó en el magín para siempre: “río es una corriente continua de agua”. Esa y la del Ebro (“El Ebro nace en Fontibre, cerca de Reinosa, provincia de Santander; pasa por Logroño y Zaragoza y desemboca en Tortosa”), junto a otra más tardía, - esta ya de 6º de EGB, gracias al comentario poco solidario de una compañera de clase – “Una gruesa son doce docenas, 144 unidades”, son de las pocas cosas (está también el romance de Abenámar y  el principio de “Un soneto me manda hacer Violante…) que me quedan del aprendizaje de memoria. De las primeras, incluso con su cantinela arrastrada.

“Guardo todos los papeles, los objetos que significaron algo para mí -escribe José Luis Sampedro en una de sus notas. Y continúa: “Pero mi ideal sería vivir con más simplicidad, con lo esencial. Mi ideal sería vivir en una celda sin objetos”.

Así lo siento yo, en este año tan teresiano (2015): despojarse, despojarse, despojarse (“Nada de más”- que dijo alguien). Y quedarse con uno mismo. Con el interior de uno mismo. De una misma…

COPIAS DE PARVULITOS

Entre las frases, a veces me encuentro con cosas divertidas como esta: “La luz del sol se llama natural porque la hizo Dios”. ¿Y qué pensaríamos que era la circuncisión…?

He descubierto que mi compañera de pupitre era Mercedes (Merceditas) A., la única a la que cito por el apellido. También la nombro la primera entre mis amigas – de primero (de EGB), supongo. Luego, nos perdimos la pista y al cabo de años la volví a encontrar llevando la librería Esmeraldo en Torrelavega. Creo recordar que era hija de uno de los maestros de la Escuela de Solvay.



Yo siempre he creído que mi amiga íntima en aquella época era Pilar Crespo Canales. ¿Quizá porque desapareció y se fue a Barcelona…? ¿Porque me enseñó a pintar en círculos -como un regalo de fin de curso…?


Tomasita Pérez Ballesteros, la maestra de Párvulos 2, me ponía calcomanías en las esquinas de mi cuaderno de copias.


En cambio, Marisol, además de tirarme de las orejas,  solo me ponía R, de regular, en mis primeras copias temblorosas de las vocales, y luego, de las sílabas.

Mª José P., mi maestra de 1º y 2º curso, coleccionaba cajas de cerillas. La clase tenía grandes ventanales y la recuerdo con mucha luz. Estaba el ropero donde se celebraba el mes de la Virgen, y los váteres, de esos de pie, fuera, en edificio anexo.


Catalina nos cuidaba en los recreos de Parvulitos y nunca nadie nos quemamos con la estufa de astillas y carbón que parecía la de los “Hermanos Dalton”.


En 4º de EGB, Inocencia me ayudó a hacer un esquiador con alambre que yo no podía doblar. Ella tenía pavor a las serpientes y no las podía ver ni en cromos.


PASIONES QUE CONTINÚAN

Al repasar los papeles de infancia, veo que pasiones que tenía entonces (los tiovivos, los castillos, las jirafas, los piratas; más tarde, el Impresionismo o Mesopotamia, han pervivido en el tiempo.


Leo con tristeza que los yihadistas destruyen, con excavadoras, Nimrud, que no sé por qué relaciono con Gilgamesh, los asirios, un toro/león atravesado por una flecha…¿Qué se puede hacer cuando la sinrazón se impone...? Y, de nuevo, me viene a la mente la frase de Ana Mª Matute: "Siempre hay unos que aporrean a los otros, y no porque sean más fuertes, sino porque unos quieren aporrear y otros no".

RECORDATORIOS DE PRIMERA COMUNIÓN


No sé si se siguen haciendo en el siglo XXI. Yo aún conservo los de amistades (¿mías? ¿de mis padres…?) y primos/as.

De muchas, perdí la pista; de otras, su sino ha sido trágico, como nunca pudimos imaginarnos de niños…

Mi hermana y yo hicimos la Comunión el 15 de mayo de 1969 en la parroquia de Santa María de Barreda (El recordatorio es de la librería Antonino, de Torrelavega). Yo acababa de cumplir 7 años el 1 de mayo, y mi hermana Beatriz aún no había cumplido los 6 (los hacía el 20 de mayo). Las dos íbamos vestidas de monjas, con toca. El hábito -la túnica- lo heredarían mis dos hermanos tres años después, en 1972.

El 15 de mayo (Fiesta de la Ascensión), también hicieron la comunión con nosotras las hermanas V. (su recordatorio es de la librería Villegas, de Torrelavega). Años más tarde, nos enteraríamos de que ambas habían intentado suicidarse, en Oviedo…

De las Escuelas de Solvay también procedían Mari Carmen A. y su hermano Óscar. Y los hermanos Parra, A. y P., que vivían al final de nuestra calle, en un chalé.

Entre la gente de Solvay, el recordatorio de Marc P., del 4 de mayo de 1967. Y el de Isabel L., Marisa H. y Lourdes R., el 23 de mayo de 1968. De 1970, el de Elena de M., que vivía al final de los chalés bajo una torre de alta tensión que chisporroteaba, y a quien su padre había regalado un bastón gigante lleno de caramelos que era la admiración de todos nosotros. Y el de Dominique y Nathalie F.. Con Domi coincidí primero en el colegio Duperier de Ávila un verano aprendiendo inglés, y luego estando ella ya casada y con los hijos mayores, en Laredo, en alguna salida al monte con la ONG Bosques de Cantabria.

No sé por qué tengo el recordatorio de mi prima Mª Victoria, que hizo la comunión el 28 de febrero de 1961 -yo aún ni había nacido- , en la parroquia de San Justo y Pastor, de Sierrapando. Igual se lo afané a mi madre, o ella me lo dio…También conservo el de mis primos Leandro y Esther, con fecha 26 de abril de 1964. Y el de mi primo Paquito, que la hizo en la iglesia de la Virgen Grande el 23 de junio de 1968. Años después moriría de leucemia (con 12 años, el 4 de abril de 1973). Siempre recordaré el viaje a Madrid, yo, con diez años – supongo que a una visita médica- con él, muy blanco  e hinchado por la cortisona.

El 15 de mayo de 1969 -el mismo día que yo-, también hace la comunión mi prima Coqué, en la capilla de San José de Torrelavega.

De compañeras del colegio de los Sagrados Corazones de Torrelavega, conservo el de Elena H. y el de Rocío H. (ambos de 1969), y el de Norma P., de 1971. Con esta última coincidí en una heladería en Santander muchos años después y me invitó a dar una charla en su instituto en Bezana, donde ella era profesora de Latín. De niños, las casas de verano en Suances, se tocaban.

No sé por qué tengo tres de Rafa A. (De 1971, en el colegio Nuestra Señora de la Paz), si yo de quien era amiga (“íntima”, a mis 8 años) era de su hermana Belén. Me dio mucha pena cuando se fue a Madrid, casi tanta como cuando marchó a Barcelona mi otra amiga íntima de Solvay, Pilar Crespo Canales, de quien nunca volví a saber nada. De Belén sí que me contó algo un compañero de la Universidad de Navarra, Mauricio F., quien también vivió en, o conocía, la urbanización del Conde de O. ¿Me dijo que era un poco hippy, artista…? No recuerdo bien.

Del colegio de la Paz, de 1973, tengo un recordatorio de Germán B. y otro de Félix C., ambos de la quinta de mi hermano David. No sé por qué los tengo yo…

Por parte de madre, solo conservo el recordatorio de mi prima María, del 7 de mayo de 1970 en el colegio del Sagrado Corazón de Madrid.

VIAJES DE ESTUDIOS 1973-1975


En mi colegio de los Sagrados Corazones (“Las monjas”), empezamos muy pronto con los viajes, en 5º de EGB, con 10 años. Los chicos del colegio de los curas (La Paz) siempre nos contaban que lo más  lejos que iban de excursión, año tras año, era a Ucieda (aquí al lado…).

En 1973 fue un viaje a Madrid (del jueves 5 de abril al domingo 8). Nos dieron a firmar una serie de condiciones (“Proponerme hacer felices a los demás. Ir con gusto en el grupo que me indiquen. OBEDECER SIEMPRE. Dormir a las horas señaladas. Ser educadas en la comida y en los juegos. Saludar, dar gracias, hablar en voz baja en los lugares que visitamos…”) y nos pasaron unas hojas con el plan general y el horario, el programa de visitas y unas preguntas para contestar en cada sitio.


En 6º de EGB (1974) la “excursión” fue a Toledo. Nos facilitaron una pequeña información de los lugares que íbamos a ver (Ávila, Segovia, Toledo). En Ávila dormimos la primera noche, en el hostal Continental (plaza de la Catedral nº 4). El segundo día, visitamos Segovia y La Granja. El tercero, Toledo. Las dos últimas noches nos quedamos en Madrid, en el Hostal Peralta de la calle Arenal 24.


En 7º de EGB (1975) el viaje fue a Salamanca. Los objetivos eran ya más ambiciosos: “Conocimiento de la ciudad de Salamanca en el mayor número de aspectos posible…Objetivos de orden personal, como: saber orientarse y desenvolverse cuando llegan a una ciudad nueva. Objetivos en el orden de la convivencia (la colaboración interpersonal, distribución de tareas, puesta en común; pensar en los ausentes y llevarles un pequeño detalle; relaciones con otras niñas de Salamanca…”). Ya de vuelta en casa, la preparación de una “Memoria de viaje”. En Salamanca, nos quedamos en el hotel Alfonso X, hoy en la calle Toro, 64 (entonces, Generalísimo Franco, 48).


Todos los viajes solían ser de 4 días, de jueves a domingo, e íbamos en autobús. Disfruté enormemente en cada uno de ellos. Fue una experiencia divertida y totalmente recomendable.

VIAJE A SALAMANCA EN 7º EGB (Recuerdos escritos en 1975, con 13 años)

Salida de Torrelavega a las 10 o´clock.
Hemos pasado numerosos pueblos, entre ellos: Campuzano, Barros, Buelna, Pie de Concha, Reinosa, etc.
Cerca del colegio de los Padres recogimos a Mª Luisa y a Mari Luz.
A medida que avanzamos el paisaje va cambiando de color y volviéndose más seco y árido. Ya no hay apenas árboles y la tierra se cubre de arbustos.
Hoy es día soleado y de cielo azul. Todas estamos alegres y contentas compartiendo nuestras cosas.
Hemos visto el castillo de Aguilar de Campoo. Hay varias fábricas de galletas, entre ellas la de galletas Fontaneda y la de galletas Gullón.
La Madre ha entregado la mascota a una niña o a un grupo y todas estamos intrigadas pensando quién será la que la tenga.

1979. VIAJE A SUIZA. 3º BUP (17 años). Notas de viaje. 18.10.79 


Bayona de Francia. Contraventanas de madera en ventanas y puerta.
Vides  a partir de Carcasonne.
Cerca de Montpellier se nos rompió el cristal delantero (del autobús) y todo el mundo se quedaba mirando embobado hasta que el cura  (Molleda) dijo: “¡No lo hemos quitado a posta! Plegable, hombre, plegable…”.
Para el maíz y el heno no utilizan montones (almiares) sino palos con un tejadillo de latón encima.
Inspectora oficial de avispas (sin cristal delantero, se colaban todas).
Cementerios, separadas las filas de lápidas por setos, con cruces bajas y sin panteones (En Suiza).
Terrazas para plantar vides en las laderas. Terreno muy bien aprovechado.
Vevey (lago Le Man).
Montreux.
Muchos invernaderos con fundas semicirculares de plástico.
Aquí, Mazinger Z se llama Goldorak.
“Balones” en las líneas eléctricas.
Para indicar que el pueblo ha terminado, se tacha el cartel con una línea roja oblicua.
Lausanne a orillas del lago Le Man.
Fribourg (casas): parte de abajo, de piedra. La de arriba, de madera. Generalmente, sirve de granero.
La parte de arriba de los chalés, con madera oscura, casi negra.
Las calles acaban en gasse,  strasse o platz.
Hemos cambiado con un alemán chiflado una caja de Ducados por un bocadillo de queso.
Un colombiano, Eyder Jiménez, nos da su dirección en el albergue de Zurich.
Nada más llegar a Barcelona, al ver a los primeros hombres, un grito unánime y repetido: “¡Cardos! ¡Cardos! “  [recuerdo que la ciudad nos pareció muy sucia en comparación con Suiza. Llevábamos un olor a queso- todo el mundo habíamos comprado queso suizo- fétido. Cuando abrieron las puertas del autobús en Torrelavega, los parientes casi se desnucan].


1978-1979. CURSOS DE INGLÉS EN ÁVILA


Los veranos de 1978 (con 16 años) y 1979 (con 17) estuve en Ávila para mejorar y recordar el inglés; el primer año, con mi hermana Beatriz; el segundo, con mi hermano David.

El director del Colegio Menor Arturo Duperier, a las afueras, era Agustín, a quien luego me costó reconocer, muchos años después, como jefe de policía (Director General) cuando se produjeron los atentados del 11 de marzo (de 2004) en Madrid.

En mi época, tenía hijos pequeños –creo recordar- y me pareció una persona dialogante y que tenía en cuenta las opiniones de los demás. Recuerdo que el alumnado manteníamos unas asambleas (¿semanales?) donde se podían hacer críticas y sugerencias  y, en una ocasión, por un tema de drogas, se nos consultó a los alumnos/as mayores lo que debería hacerse -a nuestro juicio: expulsión, notificarlo a los padres…

Conservo los listados de alumnos, monitores y profesores de ambos cursos, pero hay mucha gente a quien no puedo ponerle cara a pesar de los motes o de alguna palabra aclaratoria.

Pero sí recuerdo a una de nuestras monitoras, Carmen R., de Madrid, - que nos daba gimnasia (siempre recordaré que decía que para doblarse bien había que hacerlo tirando del vientre, no de la espalda)- con quien me escribí algunas cartas. Hacía Derecho y creo que cuando fui a Madrid, en 1982, busqué su casa en la calle Infantas , pero no me atreví a más. En Navidad, nos regaló dos horquillas de su época de colegio, pero no sé que hice con ellas…

También recuerdo a las hermanas B., de Peralta, en Navarra, Marusi y Raquel. Cuando fui a estudiar a Pamplona, estuve comiendo en su casa, en Peralta, la ensalada más deliciosa y mejor aliñada de mi vida. También coincidí con su prima Ana J. Y con Dominique Francis, de Barreda, que al año siguiente fue de monitora.

Luis, “el de los dientes partidos”, fue mi amor platónico de ese año y nos perseguíamos por el colegio o bailábamos en la discoteca, y me encantaba que mis rizos rozaran su mejilla.

A Fernando N. y a los gemelos Luis y Pedro A. los subíamos a Ávila (por ser menores no les dejaban ir solos) a comprar sellos o un helado en “Los Valencianos”.

También recuerdo a Quique L., al malagueño Gabriel F. o a un granadino muy serio, ¿César?, con la cabeza muy bien amueblada a pesar de ser más joven que yo.
A María U. la encontré después  en Madrid en un curso.