viernes, 16 de octubre de 2020

VIAJES EN TREN 9. Los pueblos que me quedaron. PUJAYO

En el Diccionario Madoz, de 1850, se dice referente a este pueblo  de 50 vecinos (200 almas): “…situado entre montañas…no hay más camino carretero que el que dirige a Pie de Concha…Tiene 44 casas, escuela de primeras letras… a que asisten 22 niños, iglesia parroquial (San Martín, [del siglo XVI])…, una ermita (San Lorenzo, [en el puente de Pujayo, en la actualidad en Molledo]) y 4 fuentes de buenas aguas…El terreno es áspero y de mediana calidad y lo fertilizan las aguas de un arroyo que llaman Galerón…”.

A 401 metros sobre el nivel del mar y a 3 kilómetros de su capital, Bárcena, en 2008 contaba con 76 habitantes. Se halla junto a la calzada romana del valle del Besaya,  cerca del castro de Los Agudos,  y junto al Pico de Obios, de 1.223 metros. En 2020 es elegido “Pueblo de Cantabria”.

Miércoles, 30 de septiembre. Antes del primer temporal del otoño…

Día despejado a las 7.50 h cuando salgo a coger el tren.

En Belafonte (Calle Rubio) están colocando mesas y sillas en la terraza.

15 grados a las 7.57 h. Para mí, temperatura perfecta.

En la taquilla, un grupo de mochileros…, hombres mayores. Espero que no vayan a Pujayo…Quiero disfrutarlo sola, todo para mí…

Se me ha olvidado en casa  mi bolsa de “petachos” con la podadera y los horarios, entre otras cosas. Trato de fotografiarlos con el móvil, pero me salen borrosos…

A las 8.13 h estoy montada en el tren. 12 grados. Tiene la llegada a Pujayo a las 9.21 h, y el siguiente tren de vuelta es a las 12 y 16 h. Tengo casi 3 horas para recorrer el pueblo.

En el primer vagón vamos solo 4 personas…, bien separadas. El grupo de senderistas va en el segundo. El sol ya es una naranja a la izquierda de Peña Cabarga.

Como siempre, nos paramos después de Guarnizo. En Renedo, se baja bastante gente.

¡Qué bonita es la luz cálida de otoño…! En los prados, la niebla descansa. También hay rocío en las zonas más sombreadas.

En Zurita, un operario limpia con fruición máquinas y mamparas. En Viérnoles, alguna chimenea humea.

¡No me lo puedo creer…! Sigue roto el tejado de la estación, y vallado, en Las Caldas…

Los trabajadores de la construcción (lijados, andamios…) hoy están aprovechando antes de que venga el temporal.

Llegando a Lombera veo 4 columnas de humo en un eucaliptal, que se suma a la niebla de las montañas. Ya voy sola en mi vagón.

El grupo se baja en Las Fraguas. ¡Biennnn! Pensaba que íbamos a ser multitud en Pujayo…

- ¿Va a Reinosa…? – me pregunta el revisor.

- A Pujayo.

La niebla espesa me recuerda la primera vez que bajé en Santa Cruz de Iguña, allá por 2014…Seis años ya…El tren lleva puesta la calefacción.

9 grados en Molledo a las 9.15 h. El sol vuelve a brillar.

A las 9 y 26 h me apeo en Pujayo con 10 grados. El tren está en curva y hay un agujero para subir o bajar. Se suben un hombre (con un carro de la compra) y una mujer.

El paseo

En la estación, se oyen campanos y el rumor de un arroyo. Y se ven avellanos y cardos, en primera línea; robles y chopos  (que empiezan a amarillear), en segunda. Enfrente, el viaducto de Montabliz y, en un lateral, un pasadizo de cemento para salir en dirección al pueblo…VILLA, como anuncian unos azulejos en el contrafuerte de la iglesia. ¡Y que siempre tenga que haber un cable que te interrumpa la panorámica…!

El cementerio, chiquitillo, está en la parte de atrás de San Martín, Enfrente, Barrio Monasterio, en letras blancas sobre un fondo granate.


A las 10 h y aún no he visto a ningún vecino…

Buscando un baño “natural” encuentro (dando la vuelta a la iglesia) una senda de hierba y piedra que asciende, dejando atrás unas bolas de silo -en plástico amarillo rabioso- bajo una higuera cargada de higos.

Voy entre majuelos, castaños y pinos -que dejan el suelo tapizado con sus agujas marrones). Los helechos también empiezan a secarse.

La senda llega hasta el viaducto. Luego empiezan pedruscos y, como no sé a dónde llevan, me vuelvo hacia el pueblo. Los campanos de las vacas y el ruido de la autovía son los únicos sonidos.

Ya en el pueblo, una casa se vende junto a otra florida (rosas, lantanas, begonias…; incluso han llegado los agapantos…), En un rincón, junto a un rosal cultivado, una mata de flores silvestres (¿guija tuberosa…?, ¿lathyrus…?).

Los caminos son de cemento (pensando en el invierno, supongo). Mientras me adentro en la villa, distingo la maya (un tronco desbastado), levantada el pasado agosto, en la festividad de San Lorenzo.

A las 10.45 h, sobre una viga a la puerta de un pajar, al sol, me como mi sándwich de atún, huevo duro y rúcula. ¡Delicioso! Tenía una gusa…Aún no me he cruzado con ningún vecino, aunque he visto a un señor, en su jardín, a lo lejos.

Hay muchas higueras, parras y nogales. En los balcones, geranios. Y he visto una huerta muy guapa. De repente, al volver una esquina, te encuentras con un rincón hermoso…

Cojo un camino de cemento – con rayas, incisiones en horizontal- que me saca del pueblo (a la derecha de una casa con geranios rojos grandes y rozagantes). Es bastante largo (buen trabajo se han tomado cementándolo…Incluso pasan tractores…). Llego hasta un prado con tudancas y un arbusto plagado de hierba de los pordioseros, con sus vellones blancos, y me vuelvo. El paisaje es una maravilla.

De nuevo, en el centro, por fin saludo a un señor, con su mono de trabajo, junto a un tractor.

Luego, tomo el tercer camino que me saca del pueblo: este sí está indicado como sendero de largo recorrido, en blanco y rojo. En primer término, una casa que me resulta rara, toda de madera oscura.

A mi izquierda se oye el sonido del agua. ¿El Galerón…? Veo un cauce seco y, un poco más arriba, tras cruzar un paso de vacas, lo veo, apenas un arroyo.

Huele a humo de leña. En un rincón, tapada por un plástico, una provisión de leña cortada. Cerca, el tocón de trocearla.

Villa Carmen se vende. A su derecha, el río y un puentecito. ¿Sería aquí donde estaba la ermita que hoy está en Molledo…? Un poco más abajo, han hecho un parque infantil con porterías, una fuente, barbacoa, un merendero y elementos para los mayores. Todo en uno.

Encuentro a dos vecinas, barriendo la calle con sus cepillos. Otro señor corta troncos con la sierra mecánica (nada de hacha…). En un recodo del camino, unas "jaulas-jardinera"..

Acabo saliendo al Barrio Monasterio que había dejado para el final, junto a la fuente de 1926 y la iglesia de San Martín.

Al salir del pueblo, en una señal de tráfico que indica una limitación de la velocidad a 30 kilómetros por hora, lo veo: GR-71 (el nombre del sendero de largo recorrido de las señales blancas y rojas. Es el Sendero de la Reserva del Saja, de Bárcena de Pie de Concha a Bárcena Mayor)…

Espero al tren sentada en uno de los dos bancos. Estoy sola en la estación… y sola también en el primer vagón…Me duelen las orejas de llevar la mascarilla…

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PUJAYO, PUEBLO DE CANTABRIA 2020. “UNA ALDEA EN UN ENTORNO NATURAL”

11 núcleos rurales de menos de mil habitantes optaban a convertirse en Pueblo de Cantabria 2020: Salcedo (Valderredible), Cicera (Peñarrubia), Quintanamanil (Campoo de Yuso), Viérnoles (Torrelavega), Pujayo (Bárcena de Pie de Concha), Arredondo, Aja (Soba), Güemes (Bareyo), Lebeña (Cillorigo de Liébana), Tudanca y el Barrio La Iglesia (Ruiloba).

El premio

Lo aprovecharán (130.000 euros) para limpiar y potenciar las zonas cercanas al cauce del río Galerón, así como colocar señalización de madera o piedra a juego con el entorno.

Tradiciones

Izar la Maya cada 10 de agosto (festividad de San Lorenzo). Los mozos del pueblo, bajan un haya desde el hayedo de Montabliz y durante unas semanas, la preparan para su alzamiento durante las fiestas de San Lorenzo.

También se celebra San Martín el 11 de noviembre, patrón del pueblo.

ENLACES

https://www.eldiariomontanes.es/cantabria/once-localidades-optan-20200820221840-nt.html. Los once candidatos, en 2020.

https://www.youtube.com/watch?v=vVggUc_TaEg. Pujayo.

https://www.youtube.com/watch?v=_4Kk6P6yv5s. Pujayo.

https://telodigotelocuento.wordpress.com/2019/06/19/ruta-pujayo-pico-obios/. Ruta Pujayo-Pico Obios.

“Pujayo resulta ser un pueblo de tránsito en la Edad Media, podéis leer en el enlace una anécdota con Doña Urraca a su paso por el pueblo [los mozos le arreglaron una rueda de su carruaje y por ello quedaron exentos de reclutamiento]. Cabe destacar que aunque ascendemos por una pista de montaña existen trazos en la ruta de un camino más antiguo, probablemente utilizado por Doña Urraca y su séquito. Por lo tanto, nos encontramos ante una ruta que además de su excelente naturaleza y vistas desde la cima, tendrá un importante contenido histórico…”.

https://www.eldiario.es/cultura/libros/almaciga-artefacto-literario-dispuesto-recuperar-palabras-perdidas-medio-rural_1_6240532.html. La escritora y veterinaria de campo María Sánchez publica un glosario y libro, Almáciga, cuyo objetivo es recuperar y reivindicar palabras del medio rural.


lunes, 5 de octubre de 2020

DOS DÍAS EN A CORUÑA. Visita a la Casa-Museo de Emilia Pardo Bazán

Martes, 8 de septiembre de 2020

Como le prometí a Sarita, mientras esté por aquí cerca (el viaje es tan largo…), voy a verla un par de días a La Coruña. Este año, con la intención de ir a la casa-museo de Emilia Pardo Bazán, cuyo centenario se celebra en 2021.

En Santiago, dejo para otro año, la visita a Padrón, el pedrón que celebra la llegada de la barca con los restos del santo, y su amarre en dicho lugar.

A Coruña, dársena 17 a las 10 h. Pues no sé dónde está el bus, si ya son más de las 10 h y yo he llegado a menos diez (ni siquiera me he atrevido a ir a taquilla, por si lo perdía…). Estoy hasta los webs de los buses en Galicia: ni puntualidad, ni sabes nunca en qué dársena se ponen. Un conductor que -apiadado de mí- ha preguntado, me dice que ahora es a las 11 h...

Cojo un taxi y me voy a la estación de tren. No puede ser peor… ¿Para qué sirve tanta digitalización si luego no tienen a un informático que actualice los horarios en cada momento…?

Miércoles, 9 de septiembre. Paseo mañanero hacia la casa-museo de EPB

Sobre las 8 h salgo de casa a ver despertarse la ciudad. Sigo la ruta del 6 hacia abajo, hacia la playa y el centro, desde la Avenida de Fisterra.

Esta noche he oído voces destempladas, hasta bien tarde, por las calles.

Algunos postes del bus tienen incorporada una placa solar. No entiendo por qué ponen plantas pinchudas en los parques o donde hay niños cerca.

Llego a la praza de Pontevedra y cojo San Andrés hacia la parte vieja. En el número 106, café Macondo, precioso, paro a tomarme un té y una caracola. Un poco antes, el grafiti de un zapatero y dos comercios, el antiguo y el nuevo, contiguos: Roberto Purriños, zapatero, luego Purriños Zapateros.

Enfrente, en el número 113, “Cándida”, desde 1939. Vende tela TNT para filtros de mascarillas y tela de algodón, hidrófuga y con tratamiento antibacteriano. También vende el puente de aluminio y las cintas. Renovarse o morir…

En la praza de San Andrés, la taberna de Pintxos donde desayuné el año pasado. A las 9.30 h están limpiando y regando las calles. Operarios hasta quitan los chicles y repasan las esquinas con un cuchillo.

De repente, desde la praza de San Agustín, veo una especie de tripa que sale, como los hornos antiguos: pertenece a la Congregación del espíritu Santo y Nuestra Señora de los Dolores. Contiene unas vidrieras con Cristo crucificado y otros motivos. Al lado, la mercería Elvira, cierra.

El mercado de San Agustín tiene forma de elipse. Junto a él, la parroquia de San Jorge. A un lado del mercado, la relojería Nemesio (desde 1964), en la rúa San Agustín.

En la puerta de  Aires (Porta dos Ares) empieza la parte vieja (peatonal). La calle de la Amargura, a la derecha, baja a la casa-museo de EPB; pero aún tengo tiempo hasta las 11 h, en que he quedado.

Apenas hay nadie por la zona: una señora mayor, con el carro de la compra, que viene, seguro, del mercado de San Agustín; paseantes tranquilos, vecinos silenciosos.

En la guardería (las antiguas Escuelas Populares Gratuitas, fundadas en 1888, por Don Camilo Rodríguez-Losada y Ozores), siguen cantando las mismas canciones: “Disimular que soy una cojita…”.

Llego a la tranquila praciña de Santa Bárbara, con sus castaños, su cruceiro y sus bancos de piedra. El edificio principal es un beaterío fundado en el siglo XIV, actual convento de las clarisas. Presenta relieves medievales (el Juicio Final, en la puerta de acceso, y la virgen con santa Bárbara y santa Catalina, dentro).

Al principio de la calle Santa María nació Ramón Menéndez Pidal. Y la praza do Xeneral Azcárraga tienen unos magnolios y unos plátanos impresionantes.

Casa-Museo Emilia Pardo Bazán

Un poco antes de las 11 h estoy ante la fachada de la Casa-Museo. Nos atiende su directora y conservadora, Xulia Santiso Rolán. Nos iba a hacer una introducción de 10 minutos (“Tengo mucho trabajo…”), pero está con nosotras casi tres cuartos de hora. No hay nadie más. Estamos a placer por las salas…

El edificio, descrito en 1971 por Carlos Martínez-Barbeito, amigo de Blanca, una de las hijas de Emilia Pardo Bazán: “…Balcón de hierro, volado, en la planta principal y una pequeña galería de cristales en la segunda…En la planta principal, un gran salón con dos balcones a la calle de Tabernas 11, con retratos de familia…los retratos de los abuelos maternos, de Madrazo, y alguna copia de pintura clásica hecha por doña Amalia [El Ecce Homo, de Murillo; El triunfo de Baco, de Velázquez], la madre de la escritora; bargueños, sillerías solemnes y…un arcón tallado por las manos de su marido (don José Quiroga). Luego, un saloncito íntimo, con chimenea de mármol…De él salía el largo comedor…”.

Me paro ante el retrato del padre de Emilia (José Pardo Bazán, pintado en 1885 por Rafael Balsa de la Vega), de mirada inteligente y aguda.  De Amalia de la Rúa, su madre, hay varios, y la vemos envejecer desde el primero, atribuido a Fierros, de 1845/1848 (cuando tenía entre 15 y 18 años), al último, de Sorolla, en 1913 (con 82). También hay retrato de su marido, José Quiroga (1848-1912). Y muchos de Emilia (“muchos me han hecho, y ninguno ha salido bien”), desde el pintado por su madre hasta el de Joaquín Vaamonde, de 1897. Este pintor inmortaliza a sus hijas, Blanca, con 16 años, y Carmen, con catorce, en 1895. También a su hijo, Jaime, en 1897.

A la entrada, dos tapices; La reina Tomiris con la cabeza de Ciro, y La reina de Portugal rindiendo el campamento de Albalade. Otros dos son: Santa Isabel de Hungría y La caza del mono.

Una vitrina concentra varios abanicos de su colección: “Al formar la colección, no he mirado solo reunir abanicos bonitos, sino que en ellos haya algo curioso y que caracterice bien el momento de la historia a que pertenecen. El abanico es el más expresivo y revelador de los objetos de arte; el más sensible al ambiente…”.

Tras otro cristal, varios de los libros de su biblioteca, catalogados por ella misma (de los 18.000 existentes en su casa de Meirás, se donaron ocho mil a la Casa-Museo). También hay una reproducción/reconstrucción de uno de los vestidos que lució la escritora. Y una talla de la  Inmaculada Concepción, de Mª Luisa Roldán, La Roldana. Además de su vajilla de Limoges, con su lema, “de bello lucem” (“De la guerra a la luz” o “Luz en la batalla”, como ha sido traducido). Pero no está su máquina de escribir (“Escribo por la mañana, a máquina, para evitar el calambre de escritor…”), por ejemplo, ante la que doña Emilia aparece en muchas fotografías…Los académicos que seleccionaron los objetos, no la eligieron…


Desde una de las ventanas, se ve la fachada de la iglesia de Santiago, cuyas dos esculturas serán protagonistas de uno de sus cuentos, Los adorantes.

INSOLACIÓN (1889), esa pequeña joya


La novela está dedicada a José Lázaro Galdiano, “en prenda de amistad”. Algo más que amistad parece que hubo en la visita a la Exposición Universal a Barcelona de 1888…En carta a Galdós, con quien mantenía una relación- secreta- en aquel momento, le escribe: “Mi infidelidad material no data de Oporto, sino de Barcelona en los últimos días del mes de marzo, tres después de tu marcha…”. “Un error momentáneo de los sentidos…”.

El humor es una pieza clave. Un crítico acusa a doña Emilia de ser demasiado alegre, “mejor dicho, optimista”… “La simpática y frívola trama de Insolación”…- dice  Pilar Faus. “Insolación respira alegría de vivir…”- escribe Marina Mayoral en el prólogo.

Para mí, la escritura es chispeante, traviesa, llena de alegría de vivir y disfrute de la vida. Es una obra divertida, una pequeña joya.

Pero los hombres, y escritores, de su época,  no piensan lo mismo… Clarín, por ejemplo, calificará su novela como “boutade pseudoerótica”...

“Sobran personas maldicientes y deslenguadas que interpretan y traducen siniestramente las cosas más sencillas, y de poco le sirve a una mujer pasarse la vida muy sobre aviso si se descuida una hora…”-se dice en la novela.

Otras reflexiones: “¿Por qué  no han de tener las mujeres derecho para encontrar guapos a los hombres que lo sean, y por qué ha de mirarse mal que lo manifiesten…?”.

“Es una hipocresía detestable eso de acusarlas e infamarlas a ustedes [las mujeres] con tal rigor por lo que en nosotros [los hombres] nada significa…A nosotros nos enseñan lo contrario: que es vergonzoso para el hombre no tener aventuras, y que hasta queda humillado si las rehúye…Lo mismo que a nosotros nos pone muy huecos, a ustedes las envilece”.

La romería de San Isidro

Es el marco en que se sitúa la acción. Para el comandante Pardo, amigo de la protagonista, Asís Taboada, marquesa viuda de Andrade, “aquello es un aquelarre, una zahúrda de Plutón…Borracheras, pendencias, navajazos, gula, libertinaje grosero, blasfemias, robos…”. 

Para Francisca Taboada, “el campo de San Isidro es una serie de cerros pelados, un desierto de polvo, invadido por un tropel de gente entre la cual no se ve un solo campesino, sino soldados, mujerzuelas, chisperos, ralea apicarada y soez; y en lugar de vegetación, miles de tinglados y puestos donde se venden cachivaches…: pitos adornados con hojas de papel de plata y rosas estupendas; vírgenes pintorreadas de esmeralda, cobalto y bermellón; medallas y escapularios igualmente rabiosos; loza y cacharros; figuritas groseras de toreros y picadores; botijos de hechuras raras; monigotes y fantoches  con la cabeza de Sagasta o Castelar; ministros a dos reales; esculturas de los ratas de La Gran Vía, y al lado de la efigie del bienaventurado san Isidro, unas figuras que…”.

Para su amiga, la duquesa de Sahagún, “es de lo más entretenido y pintoresco…muy original y muy famoso…Tipos… ¿Y los columpios? ¿Y los tíos vivos? ¿Y aquella animación, aquel hormiguero de la gente…?”.

Hay que releerla en 2021 para conmemorar su centenario...


  

viernes, 25 de septiembre de 2020

DIARIO “Un año mirando desde el balcón” (11). INICIO DEL CURSO ESCOLAR CON LA COVID

¿PODRÉ TERMINAR EL CAMINO…?


Por si acaso, yo, la semana anterior (la última de agosto), me corté el pelo, fui al dentista y al podólogo. También pregunté por todos los modos de viajar (en autobús o tren) y por los diferentes alojamientos (desde albergue privado a pensión). Se trataba de apurar lo más posible a ver cómo iban los rebrotes y confinamientos quirúrgicos.

En el albergue del año pasado (La Estrella de Santiago), Ana me dijo que no abrían este año y me remitió a otro que estaba frente a la estación de autobuses: SCQ.

Al final, saqué billete de tren para el jueves 3 de septiembre (el día anterior, con trasbordo en Ourense, no me daba garantías de llegar si se retrasaba el tren de Palencia…) y cogí habitación en un hotel cercano a la estación de buses, donde al día siguiente tenía que tomar un bus local a donde acabé el año pasado (Arca-O Pedrouzo).

Martes, 1 de septiembre

Hay mucha incertidumbre con el inicio del curso escolar. También vuelve la gente en masa a sus trabajos (no sé por qué, si ha funcionado el teletrabajo, no se sigue así, o mitad y mitad…).

Miércoles, 2 de septiembre. Comillas

Finaliza la temporada veraniega y empiezan los trabajos de otoño: segada, poda…Todo con esas máquinas de ruido infernal…


Salgo a las 8.50 h para ir a la biblioteca a consultar internet 10 minutos, el máximo permitido ahora (mi gozo en un pozo: en septiembre el horario es de tarde…).

Así que me voy a la compra y, cuando abren la entrada al palacio de Sobrellano,  me doy un paseo. El camino está un poco descarnado y transita entre laureles, arces y magnolios de las fincas a ambos lados.


Como abren a las 10.30 h y son las 10, me marcho por donde he venido. La subida a la carretera por el tanque de tormentas está llena de hierbas y flores cortadas…


Viernes 11 de septiembre

Me fui a Santiago (tengo mi Compostela) y volví ayer (un viaje eterno, y más con las mascarillas de la puñeta…).

Hoy salgo a las 8 h para hacerme una prueba de anticuerpos…, por si acaso (ha salido negativa). Hay niebla y condensación en los coches; pero viene un calor aterrador para el finde. 19 grados a las 8.08 h, pero mucha sensación de humedad.


En el laboratorio estamos tropecientos. No sé para qué pedí hora (aunque tampoco me dijeron nada: “pásese a lo largo de la mañana”…, que es como no tener cita…).

Después, me voy a dar mi baño diario a la playa. El barco pirata  (el galeón) sigue aquí, a pesar de ser ya septiembre (ha debido irle bien el verano…).

El agua está más fresca, pero el baño es agradable. A las 10.30 h, con un 7 % de ocupación y la marea casi alta, les dejo toda la playa para coger el autobús (he abandonado el paseo por la arena mojada porque el tobillo derecho se me resentía).


Mientras ando por la acera hacia la parada de autobús, dos señores se suenan los mocos… al aire (o sea, al suelo). No me lo puedo creer. ¿Es que acaso pesa o abulta tanto un pañuelo o un paquete de clínex…? Y con la que está cayendo…

Un cuervo discute con una urraca en los árboles de la quinta nº 5 de la plaza de Italia.

Sábado, 12 de septiembre

Salgo pasadas las 9.30 h. Quiero darme mi baño diario y, en Comillas, las obras del puerto han manchado el mar de arcilla.


A las 10 y 10 h hay un 5%  de ocupación en la Segunda del Sardinero. El agua está algo más fresca que ayer (hoy me duelen los deditos de las manos), pero como hay olas para coger, paso un buen rato en el mar.

Cuando salgo de la playa, a las 10.45 h, ya está ocupada el 10 %. Como tengo prisa, y me he cambiado de traje de baño, me subo en Piquío, enfrente de donde suelo apearme.

A las 11 h hay 23 grados (al sol), pero con la niebla y la humedad, parecen menos.

Domingo, 13 de septiembre

Cuando salgo, a las 8.45 h, hay condensación en los coches. A las 7.29 h había 16´6 grados, pero se esperan los 28 (al sol). El fresco de la mañana revitaliza.

A la salida de casa me encuentro con la señora del moño y su hija, que en septiembre siguen con sus paseos, “ahora más cortos…”.

Ya no hay vallas ni advertencias en la subida al parque del marqués. Ha salido un gordolobo junto a la carretera. ¿No es un poco tarde…?

Un macizo de plumeros crece rozagante protegido por una mata de tojos pinchudos.

Frente a La Gaviota ya no quedan coches y del mar se levanta la niebla.

Ya en el pueblo, tocan las campanas de la iglesia a las 9 h. Por lo demás, todo está en silencio, si exceptuamos el piar de los pájaros.

Cuatro ciclistas bajan hacia la plaza empedrada, haciendo sonar sus frenos.

Lunes, 14 de septiembre

19´9 grados a las 7 y 25 h. Hoy va a ser mortal. El coeficiente es de 72, pero el mar está muy mal. Sobre las 15 h es marea alta: a ver dónde llega…A las 9 h, marea baja, por si me quiero/puedo bañar.

Voy a la playa, pero está asquerosa: color chocolate del barro del puerto, y con un montón de algas. Además, tira mucho y hay resaca. Me doy un paseo, ida y vuelta por la orilla, y ¡a casa!

Cuando vengo de comprar del pueblo, escucho: “Como los de la construcción estamos de puente…”. Y sigue: “…me voy a comer unas chuletas con el Lolo”…

Sobre las 10.30 h en que voy al puerto con mi padre, ya sí que me parece un día de septiembre en la playa, sin apenas gente de fuera. ¡Biennnn!!!


Martes, 15 de septiembre

20´3 grados a las 6 menos cuarto, y un chaparrón… ¡Pero si hoy no tocaba!…”.

A las 9 h, de camino al pueblo, me cruzo con la señora que anda como una moto en la playa, con zapatillas de deporte y el bolsito colgando con el móvil y demás imprescindibles…

Un mirlo macho picotea debajo de las escaleras, en la hierba húmeda de la lluvia de la noche.

Casi enfrente de la panadería, en el número 2, veo un motivo en el dintel, en el que no había reparado nunca. ¡Siempre se descubre algo nuevo!...

El pueblo parece Mondoñedo: ni un alma…Sumergido en el sueño y en la paz del otoño.

Miércoles, 16 de septiembre

Día mustio, pero bochornoso. 20´2 grados a las 8 h.

Salgo a las 9 h hacia el pueblo. Bandadas de gorriones picotean por la cuneta y la carretera.

Está gris por el mar, pero por el sur el cielo está azul y creo que abrirá en breve. Empieza a soplar la brisilla que se llevará las nubes…


Jueves, 17 de septiembre

21 grados a las 6 y 25 de la mañana. Bufff.

Viernes, 18 de septiembre

Lluvia y bochorno.

Por la tarde, sobre las 18 h, cuando subo al pueblo, a la biblioteca, huele a hierba recién segada (uno de mis olores favoritos).

Sábado, 19 de septiembre

La marea ha llegado casi hasta la barandilla (la pleamar ha sido a las 6.30 h, de 109; ayer, hubo 113 de coeficiente. Estamos en el periodo de mareas vivas). 18´8 grados a las 7.30 h.

A las 9 h, tras el diluvio de ayer, el ambiente está fresco. Mientras voy al pueblo, solo oigo los pajarillos y el ruido de la carretera. No me encuentro ni a un alma y, el único movimiento, es en el interior de una autocaravana aparcada.

En el pueblo, se compra divinamente: soy la primera en todos los sitios…

Domingo, 20 de septiembre

17 grados a las 7.35 h. (a las 7 y 10,  marea alta de 98).

Pasadas las 9 h, yendo al pueblo, me cruzo con la señora que anda como una moto por la playa, otra vez hablando por el móvil.


-       ¿Comantalevú? – le dicen a un basurero sus vecinos, sentados en un bar. “Es que nació en Francia…”- le dicen al desinformado.

-       Cuatro meses cerrados..., y el recibo de la luz… (Pues sí, los mínimos, entre 18 y 20 euros al mes, no te los quita nadie…).

-       Creo que quiere volver el rey [emérito] de España… Que se aburre…

Lunes, 21 de septiembre

25 grados (al sol) a las 12.08 h. Hoy voy tarde a mi baño diario: antes tenía que hacer varias cosas inaplazables.

Al cruzar el semáforo, para coger el bus, veo a otra señora que hace como yo: se baja la mascarilla para limpiarse el sudor de la nariz y el labio superior… Si hiciéramos caso a cambiar la mascarilla cuando se moja, las que sudamos desde que somos pequeñas, no ganaríamos para cambiarlas cada 5 minutos…Espero que no me llueva antes de volver.

Cuando me bajo en Piquío, huele a mar…y, al llegar a la entrada por la Segunda del Sardi, a pis que mata. ¿0% de ocupación…? ¿Es que no somos nadie…? Han quitado los postes que marcaban la entrada y salida de la playa, y parece que están abiertas todas las entradas (igual es que ya no funcionan las teles…).

Tras un breve baño, a las 13 h ya estoy cambiada y fuera de la playa. Hoy es un día magnífico para hacer pádel surf…

Martes, 22 de septiembre. Empieza el otoño

17 grados a las 9 h. Despejado. Hasta que no haya 20, no voy a la playa…A partir del jueves dicen que se desploman las temperaturas…

Hoy no se paga en los buses por el Día Sin Coche, pero hay que pasar la tarjeta para contabilizar a las personas. No sé si es por eso, o por la hora (casi las 11h), pero el 3 va petado hasta el Ayuntamiento.

Ya no está el “barco pirata” junto al Palacete del Embarcadero (una estampa que ha durado todo el verano). Leí que ahora el galeón está en Avilés.

En la Segunda playa del Sardinero definitivamente han dejado de contar usuari@s: la pantalla está en negro.

No sé si porque la marea está bajando o porque me he metido en la corriente, otra vez he tenido que coger una ola grande para poder salir. Una pareja cerca también lo sintió y se salió donde les cubría por el muslo. Hoy hay poza y banco de arena.

De churro no he perdido las llaves de casa…: se me cayeron del pantalón en la arena, y las vi al salir del mar…

Miércoles, 23 de septiembre. Día Mundial contra la Explotación Sexual: “Sin demanda no hay trata”.

18 grados a las 8 h. El cielo, de sur. Por la tarde, empiezan las lluvias.

-       ¡Manos! - le dice un niño de dos años en brazos de su padre, que le acerca al dispensario del gel del bus. - ¡Más!...

He quedado en “la ballena” (el Palacio de Deportes) un poco antes de las 10 h. Le doy toda la vuelta, de la cabeza a la cola, hasta encontrar la entrada y el rótulo…

Demasiado cemento alrededor. El lugar me resulta poco acogedor; desapacible, frío y distante. Huele a hoja seca y húmeda. El mar, al volver, está en calma.

A las 12 h, pensando que el tiempo se va a poner fatal, salgo de casa de nuevo para mi baño diario en la playa, pero con pereza…

27 grados (al sol) a las 12.13 h en la farmacia de Jesús de Monasterio. Mucho me parece…

…Me ha encantado bañarme viendo la mancha verde de Mataleñas, a mi izquierda, y Mouro y el parque de La Magdalena, a mi derecha.

Las nubes se van agazapando por el horizonte y detrás de Valdenoja. También vienen por mi espalda y a la derecha del palacio. Es como si quisieran abrazar el horizonte y formar una herradura.

El mar está de un color verde claro, que se vuelve azul oscuro a medida que se adentra hacia la turbina amarilla.

A las 13 h, ya cambiada y escribiendo sentada sobre las maderas de una ducha de pies, el sol está un poco picón. Cuando cojo el autobús, sobre las dos menos cuarto, el cortejo de nubes grises se ha extendido, pero yo ya he cumplido con el reto de  mi baño diario. Peña Cabarga está oscura…

Jueves, 24 de septiembre

Ha llovido toda la noche y, a las 8 h, está nublado, pero aún no es mañana, con la bajada brusca de temperaturas y nieve a 1.500 metros… Lo dicho: del verano al invierno (ya no hay otoño, aunque lo hayamos empezado el 22…).

19 grados a la 9.57 h. La gente (hombres, mayoritariamente), sigue saliendo a la calle en mangas de camisa. ¡Y ya hace para chaquetilla!…

Como a partir de las 15 h empieza la alerta por olas, vientos y lluvias, salgo a las 12 y 20h a ver si me puedo bañar.

22 grados a las 12. 31 h. El 11 da una vuelta para llegar a la plaza de Italia... (sube hasta el Alto de Miranda para volver a bajar).

En el mar hay hoyos (supongo que avecinan lo que viene…Alguien me dijo en una ocasión que el mal tiempo llega/se anuncia primero por el mar…). Hoy quienes de verdad disfrutan son los surfistas: hay tandas de olas bastante grandes.

El viento es norte y, en la parte del Chiqui, con la marea baja, se ha formado una especie de laguna. En la playa, hoy hay mucha menos gente que ayer a la misma hora. Muchos pasean vestidos del todo o con camiseta.

A las 13.30 h estoy cogiendo el bus de vuelta a casa.

-       Se nota que ha enfriado, ¿eh…? Tira más a frío que otra cosa…- comenta la pareja mayor que tengo detrás. Luego, tienen un rifirrafe con un usuario que no lleva mascarilla (al conductor le ha enseñado un papel que le exime…).

Este otoño, gracias a no tener piscina (me di de baja en julio, después de 17 años ininterrumpidos), quizá vaya más a la playa que nunca (cada vez más cerca de la canícula, para aprovechar el calorcillo). A las 14 h, el viento ha crecido también en el centro de la ciudad.

Cuando salgo de nuevo, sobre las 18.30 h, las nubes se empiezan a agolpar sobre mi cabeza: dicen que hasta las 21 h no lloverá…

Mucha gente ha dejado las ventanas abiertas y visillos y cortinas se escapan por las rendijas.

En la Biblioteca Central tampoco se puede acceder a los libros: cita previa y mirarlo en el ordenador en tu casa. ¡Jesús…! ¿Me quieren decir para qué c…sirve que nos pringuemos de hidrogel en cada sitio, si no vale para nada…? Me vuelvo muy cabreada.

Viernes, 25 de septiembre

Esta noche ha caído el diluvio…

https://www.eldiariomontanes.es/cantabria/vendaval-derriba-arboles-20200925090747-nt.html. El vendaval derriba árboles y desprende cascotes, con rachas de hasta 96 km/h en Santander.

Día de perros (viento, lluvia, olas…). Cada vez que pensaba en salir, caía un chaparrón.  Solo salgo un poco por la tarde, y alrededor de la manzana, por si tengo que volver a casa corriendo… 

Sábado, 26 de septiembre


Mi hermana y yo salimos a pasear sobre las 19 h. Vamos hasta Joseín y luego bajamos las escaleras, para ir junto a la playa hasta el puerto. Pero, de vuelta, nos coge la lluvia y, a pesar del paraguas, llegamos a casa caladas.

Por la noche, el viento ulula.

Domingo 27 de septiembre

Esta noche ha llovido y soplado, pero parece que, con la luz del día, el tiempo quiere ser más estable. Así y todo, decido ir al pueblo en coche sobre las 9 horas. Compro el pan, los periódicos y me tomo un pincho de tortilla y un café mientras espero que abran Tinita a las 9.30 h. Luego, dejo el libro en el buzón de la biblioteca municipal en El Espolón. Subo por el lugar que tiene menos escaleras: 7 en vez de 13…Enfrente del centro cultural, descubro la “Casa La Pitera nº 10”, según dice el azulejo sobre el dintel.

Lunes, 28 de septiembre

13 grados a las 9 y 17 h. Despejado con nubes, pero fresquito.

A las 12 y 13 h (al sol) ya hay  22 grados, cuando salgo con mi bolsa de playa. En Jesús de Monasterio hay un pollo de tráfico…Coches, autobuses, camiones de reparto…Y, además, el ruido del martillo-pilón…

También hay pollos en el autobús:

-¿Se puede subir la mascarilla…?

- Es que estaba hablando por teléfono…

Otra señora protesta por tener a un señor sentado detrás (pero es que ahora se pueden usar todas las plazas de sentado…).

-       - Es que la distancia de seguridad…

Mientras voy de camino, el sol se esconde tras las nubes. Al menos, me daré un paseo sin pantalones…

La marea está bastante alta  y, en el agua, solo veo surfistas. Como ya están abiertas todas las entradas, bajo por el primer tramo de escaleras desde Piquío.

Iba a dejar las cosas junto a un poste azul, como referencia, pero había…¡un regalito!...Por eso no me emociona que se puedan llevar perros a la playa…Por sus dueñ@s...

Durante el paseo por la orilla, tras el baño, veo media docena de correlimos que corretean tan aprisa que apenas puedo fotografiarlos.

Sobre las 13.30 h, ya estoy saliendo de la playa a coger el autobús de vuelta. Coincido con los niños de un cole. No creo que tengan más de doce años..., y todos van mirando el móvil…

Martes, 29 de septiembre

Tras el paseo “a la busca de Galdós”, sobre las 13 h  cojo el petate de la playa, aunque esté un poco nublado. 22 grados a las 13.04 h. Tengo las plantas de los pies hechas fostatina. A ver si con el agua fría se alivian…

En el autobús ya se oyen toses perrunas. Y eso que aún no ha empezado la temporada de gripe…

En la playa hace viento pero, vestidos y todo, los de siempre, están. Hoy las olitas son ideales para iniciarse en el surf, y el viento, maravilloso para el kite-surf.

Sobre las 14 h, con el sol ya luciendo en el cielo, salgo de la playa. El viento levanta la arena seca.

En la parada del bus, un hombre joven ocupando todo el banco en plan “desparrame”…Me siento al sol en los escalones cercanos.

A las 14. 15 h, en San Martín, se suben un montón de chicas de apariencia latina; no sé de dónde vendrán.  

Miércoles, 30 de septiembre

Tras recorrer todos los caminos en Pujayo, Pueblo de Cantabria 2020, me voy a remojar los pies en la playa.

A las 14.10 h, tras ver TeleCantabria, salgo a coger el bus hacia la Segunda del Sardinero. No perdono ni un día bueno…

26 grados (al sol) a las 14 y 19 h. Con el viento, o en la sombra, la temperatura baja.

Hoy se ven algunas algas en el fondo, pero la gente resiste. Atenta a las algas, cuando salgo del mar, me doy cuenta de que me he estado bañando con una supermedusa sin saberlo. Está en la orilla. Encallada, yo creo que muerta…

Sobre las 15.10 h estoy esperando al bus de vuelta a casa.

Última hora: Ha muerto Quino, el creador de Mafalda…