lunes, 12 de agosto de 2019

SOCABARGA. EN LA FINCA LA ESTRELLA UN 9 DE AGOSTO

“Si uno observa con atención, y está el tiempo suficiente, descubre un montón de historias”.

En mi caso,  dos horas sentada sobre una paca de heno bajo un castaño, han dado para mucho.

Como no puedo andar demasiado, Ana me ha buscado  un rincón mágico en su finca La Estrella para esperar a los niños que Susana (Nansa Natural. www.nansanatural.es) traerá tras darles una vuelta –llena de sensaciones- por el terreno.

Sobre las 10 h, en las faldas de Peña Cabarga, con una ligera brisa y el cielo cubierto, sin sol, solo se oyen una desbrozadora, el piar de los pájaros y algún mugido. La niebla, o las nubes bajas, van descendiendo poco a poco por las laderas de la sierra.



A las 10. 30 h estoy en mi “hide”. Enfrente, a unos 200 metros, un grupo de vacas rubias está junto a sus terneros con algunas garcillas bueyeras campando entre ellos. Ana me ha dicho que uno de los terneros, de 4 días, se ha puesto malo con el calor de ayer. Igual no mamó lo suficiente y se ha deshidratado (los terneros maman al menos 7 meses).



Parejas de mariposas y aviones hacen filigranas ante mí. Sobre la paca de heno, huele a humedad y a hierba recién cortada. Los cuervos graznan y las vacas mugen en la cabaña mientras se oyen algunos campanos.

“Hay tantos tipos de vacas como de personas…son seres individuales…”- leo en el prólogo de Rosamund Young (La vida secreta de las vacas). Y, como las personas, pueden ser “inteligentes o duras de mollera”, amables o agresivas, sosas u orgullosas, ingeniosas o tímidas. Rosamund cuenta que sus padres se establecieron como ganaderos por cuenta propia en 1953, con 5 vacas. Ella tenía entonces 12 años. Poco a poco, fueron reuniendo un rebaño de vacas ayrshire [escocesa] con pedigrí y cerdos wessex saddleback…En 1974, dejan de ordeñar las vacas con fines comerciales y les permiten criar sus propios terneros.


A las 11 h se han tumbado casi todas las vacas y terneros (solo quedan dos en pie) y solo una garcilla picotea entre ellos. La brisa hace que las hojas de castaño suenen rumorosas.

Sobre las 11 y 10 oigo una algarabía de voces infantiles a mi izquierda. 56 niñ@ s entre 4 y 11 años que vienen de un campamento  urbano  de verano, es difícil que puedan estar callados nada más bajar del autobús.

Yo, a ratos, sigo leyendo el libro de Rosamund: …”Einstein dijo que lo único realmente valioso es la intuición…Los animales buscan las plantas que sienten que necesitan. Los bóvidos acuden regularmente a buscar zarzamoras en otoño y hojas y brotes de espino blanco joven en primavera, y comen hojas de fresno y de sauce siempre que tienen ocasión…”.

Poco a poco, va despejando. El viento empuja las nubes, que se abren y trocean.



Bajo de nuevo la cabeza al libro: “Algunos buscan tomillo y acedera silvestre mientras que otros, en determinados momentos del año -que suelen depender de su fase de gestación-, comen grandes cantidades de ortigas (¿por el nitrógeno…?). Las ovejas comen cardos y hojas de vinagrera por propia voluntad”.

Acaba de venir a visitarme un pájaro, que se ha posado a 2 metros de mí. Ha sido tan rápido que no he podido ver ni lo que era. También ha venido un avispón, que me ha hecho levantarme de la paca a toda flecha. Y varias moscas zumbonas.

He calzado la paca con una piedra porque estaba un poco desnivelada. Leo  que en una paca (inglesa) de heno de 4 kilos puede haber 17 láminas de heno. No sé si en las pacas españolas sucede igual…

Una mariposa blanca revolotea entre los tréboles blancos. Las vacas, a la luz del resol, parecen doradas. En la nave, sigue mugiendo una vaca desaforadamente. ¿Estará pidiendo que la ordeñen…?

A las 12.15 h, dos de las vacas se levantan para pacer. La garcilla bueyera sigue paseándose y picoteando. Parece que el ejemplo ha cundido y, por contagio?, se levantan otras dos. Una desciende por la colina hacia una especie de vaguada, con higueras y otros árboles que dan sombra. El sol empieza a ser más permanente; quizá busquen un toldo…Como si se hubieran puesto de acuerdo, una tras otra, van bajando hacia el socavón. La garcilla les acompaña como si fuera su mascota. Ahora están más cerca de mí. No sé si vienen a “la hora del cuento…”.



La garcilla vuelve al descansadero en busca de comida, que comparte con una pareja de cuervos. Pronto acude una bandada, que la espanta.

Sigo leyendo La vida secreta de las vacas (ya voy casi medio libro): “Los programas de cría han priorizado…al ritmo de crecimiento y el tamaño que, a menudo, los esqueletos de las aves criadas de forma intensiva ni siquiera pueden sostener su propio peso. El resultado es una mayor incidencia de huesos rotos. En el caso de las vacas, demasiado pesadas para ponerse en pie, pasan sus vidas encima de estiércol empapado de amoniaco, que les quema las patas y los jarretes…”. ¡Terrible!

Ahora, que los tengo cerca, puedo contarlos. Son, en total, 11 vacas y 4 terneros. ¡No! 12 vacas y 5 terneros. Una acaba de aparecer, con su retoño, por el lado contrario de la vaguada. Debe de ser el que tiene 5 días: es muy chiquitín, el más pequeño de todos.



A mi espalda, por mi derecha, empiezo a oír las voces de los niños. Permanezco inmóvil hasta que me rodean. Entonces, me vuelvo lentamente y les pregunto: ¿Venís a la hora del cuento…?


Cuando regresamos hacia la casa, Ana nos indica una vaca que acaba de parir en el campo: su hijo sí es el más pequeño de todos…



MÁS SOBRE PASEOS EN LA NATURALEZA







viernes, 2 de agosto de 2019

PASEOS DE MEDIA HORA. Medio día en Aguilar de Campoo

Este año no voy a la undécima edición del Taller didáctico del Románico, pero quiero ir a saludarlos el primer día y llevarles unas polkas de Torrelavega (además de comprar unos quesos que me ha encargado mi padre y hacer algunos de mis paseos favoritos).

Lunes, 22 de julio

Salgo hacia las 7.15 h de Torrelavega en coche (quiero llenar el depósito, que tengo solo dos rayas…).

El sol comienza a aparecer en la desviación a Anievas. En Reinosa, sobre las 8 h (18 grados), hay un poco de niebla. Me tomo en Vejo un cortado y dos empanadillas (y encargo otras dos para llevarle a Fernando). En la calle San Roque (nunca me había fijado en la ermita, con el santo y su perro), están poniendo los puestos del mercadillo. También subo hacia el Impluvium (sede de un centro sociocultural construido sobre el antiguo mercado de abastos), que veo por una de las bocacalles. Diseñado por los arquitectos Begoña de Abajo y Carlos García, el año pasado consiguió el  premio Ortega Alloza.



Lo primero que hago tras aparcar en Aguilar es ir a la tienda de Fernando a encargar los quesos (y de paso me llevo un kilo de cerezas negras y gordas que tienen una pinta estupenda). Cuando le entrego las empanadillas de Reinosa me dice que él se crió ahí y que lo más pijo en sus tiempos era tomar un mezclado y una empanadilla de atún en Casa Vejo…


Lo segundo es ir a ver mi huerta en mitad del trigal, en el Paseo del Monasterio. Creo que me cruzo con los dos huertanos de camino, frente a la sede de la Fundación Santa María la Real, pero como no estoy segura del todo, no les digo nada…


Mi huerta sigue, en mitad de la mies, como el reducto de Astérix y Obélix, resistiendo…Por el camino me alcanzan Jaime y Juan Carlos, dos de los profesores del taller. Vamos a toda prisa hacia el refectorio, donde es la inauguración a las 9.45 h.

Saludo a mis compañer@s de anteriores ediciones y me quedo a la breve inauguración antes de coger los autobuses hacia los destinos de hoy. “Lo medieval está de moda…”- dice Juan Carlos Prieto, arquitecto y uno de los cicerones. Este año el programa va de “El edificio románico como expresión de una época”. Pedro Luis, historiador y coordinador del taller, comenta la logística de estos días.

Tras despedirlos a las 10.20 h, tomo por la calle del Abad, paralela al Paseo del Monasterio, que no había cogido nunca. Es una zona de chalés junto a una “mole”, que resulta ser el Centro Abundio Calderón, en la calle del Prior. Aún quedan solares vacíos con cardos, pero las calles están urbanizadas.


Salgo de nuevo al paseo del Monasterio y lo recorro, a pleno sol, de vuelta, con una ligera brisilla. Antes de llegar a una de las puertas de la muralla (la Puerta del Paseo Real),  me meto en el parque de la isla de San Roque. Los mirlos saltan sobre la hierba y la menta acuática copa el riachuelillo. En el río, los patos se han apalancado en un descansadero, a la sombra. Listos ellos…


Cojo la calle El Puente hacia la plaza de España. Me sorprenden una casa medio en ruinas, locales cerrados y un solar vacío. Al pasar frente a los cines Campoo, pienso que, de haberme quedado, habría ido a la sesión de las 20.30 h a ver la peli “La biblioteca de los libros rechazados”. Me encanta ir al cine en los pueblos, como antes…


Luego, voy al café “El 37”, a ver a Mónica (Me doy cuenta de que se llama así porque está en el número 37 de la plaza). A esta hora (las 11), ya hay mucho trabajo (siempre iba a desayunar nada más abrir). “¿Ya ha pasado un año…?”- me dice. Soy su constatación del paso del tiempo…


Tras mi favorito Paseo del Monasterio, me quedan otros dos, que no puedo dejar sin caminar, antes de irme: el Paseo de las Tenerías y el Paseo del Loco, junto al monasterio de Santa Clara (el de la Cascajera, al otro lado del río, ya lo anduve a primera hora).

Mientras voy al puente del Portazgo, veo -en la plaza Torrejones, frente a la cooperativa San José- que se ha secado mi serbal de cazadores…

Constato, frente al río, que me gusta más la primera luz de la mañana o la última de la tarde. Ojalá me hubiera traído el bañador para darme un cole en la piscina…Mi casa “de las lavandas” está cubierta de geranios rojos y blancos y una parra rozagante. Las lavandas, sustituidas (por leñosas) el año pasado, aún no han alcanzado su máximo esplendor.


Luego, cojo la Avenida del Soto hacia el puente de la Teja para hacer el Paseo del Loco, por el otro lado del río Pisuerga (frente al paseo de la Cascajera). El río baja turbio y rápido y el paseo, entre chopos y salgueras, es fresco y relajante. En el parque infantil, situado en la isla en medio del río, hay una nueva atracción: un tren de madera. He visto bastantes niños y adolescentes por la calle: tienen con quien jugar y divertirse. Aguilar me sigue pareciendo un buen lugar donde vivir.


LEER (Y SABER) MÁS


https://ficcionesdeloreal.blogspot.com/2018/07/aguilar-de-campoo-2009-2018-diario-de.html. PASEOS DE VERANO: TRES DÍAS Y MEDIO (Y DIEZ AÑOS) EN AGUILAR DE CAMPOO.


https://www.eldiariomontanes.es/economia/teresa-rodriguez-pasa-20190618210523-ntvo.html. Teresa Rodríguez pasa el relevo de la presidencia de Gullón a su hija Lourdes.




lunes, 22 de julio de 2019

MI HUERTA (jardín) AÉREA (5). DIARIO DE UNA CULTIVADORA “DE ALTURA”


JULIO. Más calor…

Mi huerta está teniendo una implosión o un big-bang hacia dentro: las plantas  (léase orégano y lavanda) cada vez se hacen más pequeñas, como si se alimentaran de sí mismas hasta desaparecer.

La acelga es la única que echa renuevos y, aunque se queda lacia con los calores, por la tarde vuelve a revivir y a exhibir sus hojas enhiestas. El cebollino, lentamente, también echa nuevos “bastoncillos”.

A la fresa solo le queda una hoja …seca. Y la albahaca se va despeluciando y abriéndose.

El otro día eché una hoja de acelga al arroz blanco junto a unos “bastoncillos” de cebollino. Y estaba delicioso.

29 de julio

La lavanda no medra y el orégano se ha autoconsumido. He eliminado la hoja seca de la fresa.  ¡Soy un desastre de huertana…!



viernes, 12 de julio de 2019

PASEOS DE MEDIA HORA. UNA MAÑANA EN BILBAO

Miércoles, 19 de junio

Cojo el bus en Santander de las 8 h.17/18 grados. ¡Bufff! Y en Bilbao, ¡más calor...!

La estación está manga por hombro en su parte superior con los techos al aire y cintas de “No pasar” por todos lados.

¡Tengo la negra! Detrás me ha tocado un niño chillón y los padres no le dicen nada. Son padres jóvenes, y el niño, ¿con quién va…? Con la mamá. El padre se ha puesto los casquitos y a teclear en el móvil…¡Y a vivir! Voy a echarle mi “mirada paralizadora”, como la de mi abuelo paterno, que dicen, te clavaba en el sitio. A nosotros, de pequeños, antes de salir de casa, mamá siempre nos “leía la cartilla”. Y éramos unos santos. El niño sigue maullando lastimero.

La autovía está llena de gordolobos enhiestos y amarillos. En Laredo se suben un montón de conocidas que se hablan de asiento en asiento. Poco a poco, el autobús se amodorra, entre el calorcillo y el sonido, bajo, de la radio, de fondo. El niño parece que se ha dormido…

Mi compañera de asiento va a Zaragoza. ¡No le queda nada! Debo ser el bicho raro entre tanto “tecnológico”, escribiendo en mi cuadernillo a boli. Hoy he oído en las noticias que los adictos al móvil están “mutando”: les sale un espolón en la nuca y se les alargan los pulgares…

Castro Urdiales sigue creciendo, monstruoso. ¿Acaso no puede limitarse el crecimiento de las ciudades…? Así es como la podemos gestionar y tener calidad de vida. ¡A crecer a otro sitio…! Conservas Lolín tiene el tejado lleno de hierbajos, yo creo que incluso plumeros. Junto a la estación, un supermercado BM inmenso, en azul marino. Una gata solitaria remolonea por los rectángulos de prado.

El niño va dormido mirando al cielo, con el chupete encasquetado. Al salir de Castro, el conductor empieza a momificarnos por frío, una de las formas clásicas de conservación, con el aire acondicionado.

23 grados a las 9.30 h en Bilbao. ¡Oh, My God! Hay cola de entrada bajo las “costillas de la ballena”. La estación de autobuses sigue siendo provisional, en la calle y, en el agujero que había antes, ha salido un edificio grandioso, por ahora de tres plantas.


Tras ir al baño, me tomo un café y un pincho en la cafetería “de la estación”. 4´50 euros. Estaba bueno, pero ¡ya les vale…! Veo la “i” de Información, en el primer piso, y me paso a coger un plano de Bilbao. Soy de la era Gutenberg. ¡Qué le vamos a hacer…!

Tengo que ir al principio de la Alameda de Recalde y, en el mapa, parece una tirada, así que decido ir en tranvía (el Euskotren). Luego, ya será el momento de venir andando. En la parada de San Mamés, una chica me ayuda a sacar el billete (1´50 euros). Luego, yo enseño a otra pareja. Cuatro paradas al Guggenheim, que es la más cercana.

A las 10.30 h empieza a nublarse. Espero que el día me dure hasta las 14 h en que cojo el bus de vuelta…Cuando sale, el sol está picón (el que decimos que anuncia lluvia). Tras hacer la gestión que había venido a hacer, cojo –andando- la Alameda de Recalde hasta la plaza Moyúa. Empieza un vientecillo intranquilizador y el cielo se está poniendo negro-negro.


En Moyúa, tomo la calle Ercilla, que es peatonal. Tengo las lumbares al jerez de estar parada frente al  (hotel) Carlton para hacerle fotos. Nunca me había fijado en la placa con el nombre del arquitecto: Manuel María Smith. https://hotelcarlton.es/el-hotel-carlton/. 


No aparece en la página web del hotel, pero mi bisabuelo, Constancio Ara Olarte, a través de la empresa Ara Hermanos, material para calefacciones, se hizo cargo de los trabajos de calefacción y servicios de aguas, según consta en el certificado que les expide el arquitecto en 1926.




Leo en la página web del hotel que fue sede del gobierno vasco durante la Guerra Civil. Al principio de la calle Ercilla, una estatua recuerda a su presidente, José Antonio Aguirre. Un poste indica que hay un kilómetro hasta el estadio de San Mamés (más lo que ya he andado, 2 kilómetros: mi media hora diaria…).


Me voy sentando en todos los bancos que veo: parece que estoy en Asturias haciendo el Camino de Santiago y abrillantando “quitamiedos”. Aquí, como son de madera, les doy cera. Veo un escudo del Athletic Club, ¿una tienda oficial…?

La alameda de Uquijo continúa la calle Ercilla. Esquina con José Mª Escuza, el edificio de un garaje que parece racionalista. A las 12 h estoy en la Termibus (la estación de autobuses) con el cielo definitivamente negro. Los señores, mirando las obras. Un clásico…


Estoy muy cansada y me apalanco en la cafetería hasta la hora del bus. Pensé en cambiar el billete, pero había una cola…Al fondo de la calle General Eguía y de la parada de taxis hay un buzón de correos. Pregunté a un taxista, pero no tenía ni idea. Como ya no se envían cartas…Echo una postal para mi sobrina.

Mientras espero fuera en unos asientos incomodísimos (una barra; seguro que quienes los diseñaron no se han sentado nunca en ellos un rato), me parece que chispea. Al principio, pienso si serán gotitas  de la obra  de enfrente pero, o empieza a llover o me está escupiendo un pájaro…


Cuando faltan unos 15 minutos para la hora, aún no ha aparecido en la pantalla la dársena. Cuando sale, vuelo hacia el otro lado. 23 grados a las 14 horas.

En el autobús, sufro otra “criogenización” con el aire acondicionado. No sé si me voy a necrosar…



miércoles, 3 de julio de 2019

CARTAS A VID (13). ¿CUÁNDO EMPIEZAN A PESARTE LOS MUERTOS…?



Elo murió a principios de año (en 2018, el 4 de enero). Quería morirse hacía ya tiempo, pero la muerte no llegaba…

Ahora escribo a contrarreloj (3 abril 2018) con la esperanza de que el anhelo (por seguir un poco más, por llegar un poco más lejos: hasta la Comunión del nieto, hasta el Encuentro Marco-Julio, hasta el cumpleaños de mamá, el  2 de agosto…), alargue la vida del tío Carlos (no pudo ser más y murió el 4…). Nos vamos quedando sin referentes… (En noviembre murió también el primo Marco, en silencio y discreto, como fue toda su vida).

¿Cuándo empiezan a pesarte los muertos…?  ¿Cuándo el peso de los muertos empieza a hacerse insoportable…? Hubo tantos en 2018…

Cambiemos de tema: Víctor celebró su 18 cumpleaños en El Serbal, restaurante con estrella Michelin…Y Carolina se ha convertido en una adolescente de gestos lánguidos…, que hace abdominales durante 20 minutos diarios.

Bea acabó de reformar su nueva casa y sigue encantada dando las clases  “no regladas” en el Centro de Adultos…A mí me diagnosticaron un “hígado graso” y, cómo no quería imaginarlo “de fuagrás”, empecé el año con una dieta disociada (pero ya me he recuperado…).

Litos sigue siendo el recurso de todos: para un roto y para un descosido, todos acuden/acudimos a él para que nos solucione nuestras dudas y problemas. ¡Es un santo…!

Los Bolos siguen, incombustibles…A Papá le leo personajes de la mitología, para que no se olvide. Y una Biblia juvenil, que cuenta los pasajes como él los recuerda. Mamá teje y teje sin parar para acabar las lanas que tiene por ahí: bufandas, mantitas, cojines…Dice que así mantiene a raya la artrosis… En su 80 cumpleaños (no quería ningún fiestón: con el de los 70 años tuvo suficiente) todos participaron para elaborar un powerpoint con recuerdos, anécdotas y agradecimientos. ¡El mejor regalo!

Paquito, en el Encuentro de Santo Domingo de la Calzada, llevó encuadernadas sus Memorias y le entregó un ejemplar a cada herman@. Así, cuando a todos se nos caigan las neuronas, estará registrado un tiempo que ya se fue, donde fuimos felices.

En 2018, Cantabria celebró el Día del Orgullo LGTBI y, por primera vez, hubo una manifestación. ¡Quién lo hubiera dicho en 2007, la Prehistoria…!



viernes, 21 de junio de 2019

MI HUERTA (jardín) AÉREA (4). DIARIO DE UNA CULTIVADORA “DE ALTURA”

JUNIO. Y llegó el verano… antes de su fecha habitual

El cambio climático nos va a matar…He tenido que adelantar la colocación de mis esterillas por fuera de las ventanas para evitar que mi casa (que da al sur) se convierta en un horno. El año pasado, muchos días tenía 25 grados en casa, de mañana…y de noche. ¡Ganas me daban de andar desnuda...!

El 1 de junio  corté algunos bastoncillos (hojas) del cebollino para añadir al queso de untar en el desayuno.



El fin de semana dejé mi casa con 20 grados y, al llegar el lunes, ya tenía 21. Con contraventanas cerradas y esterillas por fuera para evitar que el calor entrara. Ya tengo noches tropicales en mi casa…



¡Se me han muerto mis acelgas…! (bueno, solo es una, pero tenía muchas hojas). Si hubiera cortado las hojitas el viernes…Les ha entrado una maldad, no sé si por el calor o por la nueva capa de humus de lombriz. Igual fue demasiado…He cortado las dos  hojas restantes que estaban sanas  y luego la he podado a ras de tierra, a ver si renace sana…Es la primera vez que me pasa con las acelgas. Yo, que era su princesa…



Al resto, les está pasando lo de la peli El increíble hombre menguante. Y encima, a la albahaca (¿o es al orégano?...) le están saliendo pequeñas flores blancas. ¿Se seguirán pudiendo consumir las hojas…? En mi balcón, definitivamente, hace demasiado calor.





Leo que, si la planta echa flores, dedicará su energía a ellas, y que es mejor cortarlas. Así lo hago.

Poco a poco, vuelven a crecer nuevas hojas de acelga, sanas…de momento.


A la fresa, solo le queda una hoja y no tiene pinta de dar nuevas fresas en la vida. Esperaré hasta finales de mes y, si la cosa no cambia, la reemplazaré por otra planta.


El viernes 28 de junio decido cortar mis hojas de acelga. No sea que un fin de semana caluroso las arruine de nuevo…


En la tienda de plantas no veo ninguna que me inspire para sustituir la fresa, así que la dejaré de momento...

lunes, 10 de junio de 2019

MIS PELÍCULAS FAVORITAS. The Wind, El viento, 1928

(Como ahora no puedo andar mucho, tengo que inventarme otras cosas…Hablar de mis películas favoritas y de lo que hay detrás, puede ser un opción…).


La película El viento la vi en un ciclo de cine mudo de La 2? los lunes de 1981 cuando solo había dos cadenas de televisión, y me fascinó. Fue un ciclo extraordinario (Lirios rotos, de Griffit, Judith de Betulia…), del que también recuerdo haber visto  El séptimo cielo, y Amanecer, de Murnau.

Me gustaría volver a aquellos tiempos de excelentes y diferentes películas, donde también se incluyeran títulos de otros países “no occidentales”…

http://cineproyectadotv1981.blogspot.com/ . Ciclo Ingenuas y perversas del cine mudo.


LO QUE HAY DETRÁS. LA NOVELA DE DOROTHY SCARBOROUGH

The Wind, book by Dorothy Scarborough. 1925.


Fue primero publicado anónimamente –unos dicen que fue un truco publicitario; otros, que para no airar a los lectores tejanos (de hecho, la Cámara de Comercio se manifestó contra esta/su visión del estado de Texas).

Y, sin embargo, la imagen que la escritora da de la sequía alrededor de Sweetwater en los años 1880s,  se tiene por acertada y realista.

Además, como historia escrita  y protagonizada por  una mujer, es una rareza en las tempranas crónicas de la industria del ganado en los Estados Unidos.

Su autora es Emily Dorothy Scarborough (1878-1935). Nacida en Mount Carmel, Texas, a los 4 años su familia se traslada a la localidad de Sweetwater debido a la mala salud de su madre. En 1887, abandonan dicho lugar para que los niños de la familia puedan estudiar en el Baylor College, en Waco?.

Posteriormente, Dorothy estudia en la universidad de Chicago y en la universidad de Columbia. De hecho, su monografía/tesis en 1917 “Lo sobrenatural en la moderna ficción inglesa” recibe muy buenas críticas, y es  considerada una obra básica de referencia.


En la universidad de Columbia enseña escritura creativa y una de sus alumnas será la futura Carson McCullers (estos datos son una traducción libre de una página en inglés de la enciclopedia).https://www.encyclopedia.com/women/encyclopedias-almanacs-transcripts-and-maps/scarborough-dorothy-1878-1935.

Otras obras suyas antes de El viento, son: Desde un porche sureño, en 1919; Cuentos jocosos de fantasmas, en 1921, o En la tierra del algodón, en 1923.


En ellas aparecen Texas, la cultura popular, la recogida del algodón, las historias de fantasmas o la vida de las mujeres del sur de Estados Unidos.

En El viento, la mezcla que hace de una descripción realista con el folklore, una heroína trágica y lo sobrenatural, se considera única en la literatura sureña. Además, es una de las primeras novelas que aborda de forma veraz los aspectos más negativos de la vida en el Oeste.


En la portada inglesa, una pregunta: “¿Cómo puede una mujer sensible y frágil luchar contra el viento -un fantasma más terrible cuanto que invisible- que la espera cada noche en lugares yermos, llamándola como un amante diablo…?”.

El viento en la historia es un personaje más, un demonio personificado que  conduce a la protagonista al borde de la locura.


LA PELÍCULA, EN 1928

El argumento de la película, según Filmaffinity: “Letty, una inocente joven de Virginia, se traslada desde el Este a las praderas de Texas, donde parece que el viento nunca deja de soplar y la arena llega a todas partes. Allí vive con unos parientes, pero, como no se siente querida, se verá abocada a un matrimonio que no desea”.



Más sobre las películas de los años…







http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-clave/. La Clave (1976-1985). Más de 400 programas. Un programa de debate sobre temas de actualidad.