lunes, 31 de julio de 2017

PASEOS DE VERANO. COMILLAS (2). SIEMPRE SE DESCUBRE ALGO NUEVO

Domingo, 9 de julio de 2017

20 º C a las 8 de la mañana. Nublado. “Huele… “a cloaca” -decimos a la vez mi madre y yo al asomarnos al balcón. Sopla “gallego” (viento del noroeste) y nunca, sin ser fiestas, había visto a estas horas tanta gente en la playa; sentados en pequeños grupos, parecen familias – por los niños pequeños, ¿quizá de las caravanas del aparcamiento…?


Salgo a hacer mi paseo de hoy y constato que el Agapanthus, que se “escapó” y enraizó  al otro lado del puente, ya ha colonizado el espacio junto a la carretera. Ahora compite junto  a las zarzas y el hipérico, la viborera y la centáurea.

Tomo la calle de la Cordelería. Los gorriones ya andan caracoleando aquí y allá y los pescadores en el puerto, a su faena.


Acaban de segar y desbrozar la senda que parte de la urbanización El Castillo,  antes la casa de los huérfanos. Las gaviotas planean sobre la fallida fábrica de algas (ALGATECSA). En la zona se recoge la llamada caloca, ocla o alga roja (Gelidium corneum), de la que se extrae el agar-agar, la gelatina marina. También el alga se emplea como abono en los campos.

Decido bajar a la playa a ver si con mi sencilla Guía marina consigo identificar algún alga entre el “Totus revolutum” en que quedan al bajar la marea.


PARA NO ABURRIRSE EN LA PLAYA

No recuerdo haberme aburrido nunca mientras estábamos en la playa: hacer barcas o castillos en la arena; ir con los esquileros a las pozas en bajamar, bañarnos, hacer carreras; recoger conchas de nácar; buscar monedas en septiembre en la época de las mareas vivas…

Pero parece que la infancia de hoy necesita ser entretenida. He aquí una sugerencia: identificar algas en nuestros paseos por la orilla…

LA MÁS FÁCIL: LA LECHUGA DE MAR


Recuerda mucho a la lechuga que nos comemos en ensalada, pero más etérea, transparente y gelatinosa. Es una especie pionera -leo-, de las primeras en colonizar.

UNA ANCHA: LA LAMINARIA


Los trozos que he encontrado son muy pequeños, como si se hubieran partido muchas veces, pero forman grandes matas y recuerdo haberlas visto mucho más largas, quizá tras un mar de fondo.

LOS “DEDITOS” DE MAR (Codium Tomentosum)


Esta no venía en mi guía, pero, con la foto, la he buscado por internet. A mí me parecen deditos de extraterrestre. Dicen que sabe a percebes…

MI FAVORITA, POR FORMA Y COLOR: EL PLOCAMIUM


Yo creo que esta es una de la que las Guías seguro dicen: “No hay confusión posible”. Es un alga delicada, ligera, de color rojizo.

SABER MÁS

Siempre es buen momento para aprender algo más…




lunes, 24 de julio de 2017

PASEOS DE VERANO. COMILLAS (1). A QUIEN MADRUGA, DIOS LE AYUDA

Domingo, 2 de julio de 2017

7.25 horas.  Al salir de casa, me ofenden los efluvios del tanque de tormentas junto al puente, pero poco después son los olores cálidos de una higuera junto al cementerio los que  me traen recuerdos felices.


Un cuervo anda posado en el ala del ángel de la muerte (el Ángel Exterminador del escultor Josep Llimona); luego, compiten por ver quién tiene el perfil más apolíneo. En el talud, la avena loca se cimbrea suavemente con la brisa mientras las ranas croan en algún charco escondido arriba del Paseo de Garelly.


Subo en dirección al Parque de la Estatua [del marqués de Comillas] a ver si descubro las charcas de ranas…, y me encuentro con un camino nuevo rodeando la casa del duque de Almodóvar [la casa de Blancanieves] en la finca del Prado de San José.


Los equisetos limitan las escaleras en los laterales, formadas por vigas de madera. Se ve que la gente conoce el sendero, pues distingo en la cuneta dos bricks de vino y una lata de cerveza.


El camino sale al albergue de peregrinos, la antigua cárcel. En alguna ocasión, pensé que era un final sin salida, pero no.... 


En definitiva: un sendero distinto, corto y tranquilo, paralelo -por arriba- al paseo de Garelly. Con bancos para mirar el paisaje desde otra altura.


miércoles, 19 de julio de 2017

VIAJE EN BARCO A PEDREÑA. EN BUSCA DE “LA IGLESITA” DE JOSÉ LUIS SAMPEDRO


En un momento de la excursión por el Río Cubas, el patrón comentó sobre las ruinas de la iglesia de San Pedro de Pedreña y su cementerio. Yo, hasta creía distinguirlas en un promontorio, tras una franja tupida de eucaliptos. Tenía que llegar allí, por tierra. Así que cogí la lancha Regina Pacis Quinto y crucé la bahía en su busca…



PEDREÑA Y RÍO CUBAS EN 1935

En su ensayo autobiográfico Escribir es vivir, José Luis Sampedro escribe: “Recuerdo que cruzábamos Felipe Gil y yo en lancha hasta Pedreña [en 1935] y allí nos echábamos a andar entre prados y maizales, acabábamos en una iglesita pequeña…Esa iglesita era la divisoria que separa la bahía del curso final del río Cubas, que sale por el otro lado…Al llegar Felipe y yo a la iglesita se le daba la vuelta y, ¡pumba!, se encontraba uno frente al río Cubas, que parecía un lago al que nosotros llamábamos el Peribonka [por una novela, Maria Chapdelaine, en la que salía un lago que se llamaba Peribonka].

En la novela La sombra de los días, de 1945, aunque publicada mucho después, en 1994, aparecen “muchas escenas, vidas y recuerdos de Santander”. Lo que cuenta en sus memorias, aparece  ahora recreado así: “A la tarde hemos cruzado la bahía en las motoras del servicio, que recuerdan con sus ruedas los barcos del Misisipi…Al otro lado, el arenal, verdes colinas, casas entre huertas y maizales, el clop-clop de almadreñas aldeanas, carros de ruedas macizas con la lanza en tierra mientras los desuncidos bueyes rumian y babean. Nos hemos ido alejando por los carrejos, entre vallas de piedra donde cuelgan zarzamoras; hemos pasado junto a una casa abandonada y, después, nadie: el campo solitario. Enfrente, sobre una loma verde, se calcaba contra el cielo una iglesuca solitaria…Adyacente, un cementerio pacífico y olvidado, de tapias bajas, herboso y casi sin cruces…Fuimos a salir, al otro lado de la loma, frente a uno de los últimos meandros del río antes de morir en el mar. Allí el curso del agua, ocultas por las colinas su procedencia y su inmediata desembocadura, se quedaba ancho y quieto como un lago: Peribonka…”.

PEDREÑA, 2017. BUSCANDO EL “PERIBONKA” DESDE "LA IGLESITA"


De los prados y maizales, nada de nada: una carretera que sube (Barrio El Muelle), algún eucalipto, alguna higuera, mimosas, y poco más.


En el Barrio El Rostro, algo más arriba, todo lleva la marca “Pedreña”: el estanco, Villa Gleis, una casa particular con el banderín de la Sociedad Deportiva de Remo… Los prados, descuidados, están llenos de helechos, correhuelas, acacias y zarzas.


"Del Culebrero, siempre de frente" - ha sido la recomendación de la chica del despacho de billetes. Tengo que coger hacia la iglesia y luego preguntar por el cementerio, que es lo único que queda.

Todo está urbanizado: el barrio La Iglesia, La Barquería…La iglesia (“iglesita”) no me parece tan pequeña…Claro, es de los años 50. En la Guerra Civil se destruyó la antigua (de la que habla Sampedro) -leo en el cartel a la entrada. Esta iglesia nueva está frente al cuartel de la Guardia Civil.


Apenas quedan restos del caserío antiguo, y lo que queda, muy remozado, algunos con la moda de azulejar la fachada.

En el barrio Venecia, una paisana me indica “el callejo de la izquierda”. A partir de aquí, ya sí que se ve prado: Peña Cabarga, enfrente y, a la izquierda, las mordidas de una cantera.


Tirando en cada desviación a la izquierda, aparece -en una loma sin vegetación- el cementerio. Aún pregunto, por enésima vez, para confirmar: Sí, es el cementerio, y queda un resto de la antigua iglesia de San Pedro de Ambojo- me dicen dos mujeres que van a poner flores. Pero, ¿dónde está el Peribonka…?


Recorro todo el cementerio buscando donde asomarme y, al fondo, encuentro un pináculo al que me subo para tomar la foto del río Cubas… con marea baja y sin apenas agua. ¡Una desilusión!


Aún intento bajar -aunque las mujeres me encarecieron a que no lo hiciera- a encontrar los eucaliptales que vi desde el barco que hacía la travesía del Río Cubas. Solo consigo llegar a un especie de cobertizo-cuadra (vislumbro lo que me parece una ternera) bastante destartalado y rodeado por un pastor eléctrico. Frente a mí, los eucaliptos como una franja infranqueable. That´s it! ¡Visto!


Dejo atrás bardas, anises, cenizos, cardos y menta. En el camino de vuelta, desde el camposanto, veo la torre de la iglesia nueva que traza una línea imaginaria con el antiguo cementerio de San Pedro de Pedreña...




martes, 11 de julio de 2017

EXCURSIÓN EN BARCO AL RÍO CUBAS, EL PERIBONKA DE JOSE LUIS SAMPEDRO


A pesar de llevar veinte años en Santander, nunca antes había hecho  la excursión al Río Cubas, el río Pipas de Pereda en su novela Nubes de estío, el lago Peribonka de José Luis Sampedro.

Me dijeron que era un clásico del verano de las familias santanderinas para ir a merendar y, como depende de las mareas y del clima, no se puede hacer en cualquier época del año, así que ¡hay que aprovechar...!


Nuestro barco es el Regina Doce, un barco moderno con una amplia terraza arriba. La velocidad es lenta, apta para mirarlo todo con tiempo, deteniéndose. Surcamos la bahía desde el Palacete del Embarcadero en dirección al puente de Somo, cruzándonos con veleros, motoras y otras embarcaciones, pues en julio el mar está muy demandado.


El capitán del barco es el narrador, en tono un tanto decimonónico, pero de agradecer ante tantas cintas grabadas, monocordes y sin alma: “Tomen posesión del barco…” – nos dice. Nosotros lo hacemos, encantados. “Vamos a remontar el río Miera 8 kilómetros…”. En el folleto, el recorrido desde el embarcadero, abarca Pedreña y Setién, en una margen del río, y Suesa y Cubas, en la otra.


El Miera tiene una longitud total de 41 kilómetros desde su nacimiento a su desembocadura, en la Ría de Cubas. Atraviesa los municipios de Soba, San Roque de Riomiera, Liérganes, Riotuerto y Ruesga. La deforestación, para abastecer con carbón vegetal los altos hornos de la fábrica de cañones de La Cavada, ha traído consigo la erosión de los terrenos. Los sedimentos en suspensión son responsables de la turbidez del río junto a los producidos por el lavado del mineral de hierro extraído de las minas de Peña Cabarga. Además, ha habido desecación de marismas para convertirlas en pastos. Todo ello da el paisaje que hoy puede verse, de praderías y eucaliptales que no resisten y se despeñan por las laderas junto al agua.


Tras pasar el puente de Somo con la broma de si nos daremos con las cabezas, el “Peribonka” de Sampedro, una masa de agua lisa y ancha que parece un lago, dejando el golf de Pedreña a la derecha.


Llegamos al convento de las Trinitarias de Suesa, dejamos atrás la finca de Gandarias y nos adentramos en el río, que cada vez se hace más estrecho hasta llegar al lugar llamado La isleta, donde damos la vuelta y paramos unos minutos que, dependiendo de la marea, van de los 10 a los 30, para bajarse quien quiera y descansar en el prado o dar un paseo.


Luego, el regreso, con acercamiento a la isla de Mouro, o no, tras rodear El Puntal viendo casi flotar el faro al otro lado. Un día glorioso, sea nublado o con sol.



SABER MÁS






lunes, 3 de julio de 2017

CARTAS A VID (11)

3.7. 2017. HEMOS CAMBIADO TU SITIO…


Se me acumulan los muertos/los deberes/los débitos…

El año pasado, mientras hacía el Camino de Santiago, ponía  en los monolitos una piedrecita por ti y otra por  Bolitx (Antxon González Gabarain),  un peregrino que murió de ELA en 2012, con apenas 40 años.

Soy un dolor andante: me duelen el talón, las costillas, las caderas…; no obstante,  sigo andando: durante el curso escolar, de octubre a junio, para escribir mis diarios y, en septiembre, mientras hago el Camino. Para mí, parafraseando a Goethe, “andar es vivir”…

El año pasado, en una revisión fortuita, le descubrieron a mamá un aneurisma abdominal de aorta (lo llaman AAA). Pero le pusieron una “camisetilla” y, por el momento, está bien. Ahora va a por la rodilla derecha, que le da muchos problemas. O no… Cada dos por tres nos da un susto. El penúltimo: se le puso la pierna de la prótesis toda morada por una rotura fibrilar del gemelo… El último, una hemorragia de nariz bestial a cuenta de un medicamento que le habían puesto para hacer la sangre más líquida…

En los Encuentros Marco-Julio, que los hermanos hacen desde  mayo-junio de 2004, falló, por primera vez, Josemi. Tiene que dedicar todas sus energías a luchar contra una “Anemia hemolítica autoinmune de origen idiopático”. (¡Contra…!) Pero vino en agosto a la fiesta del tío Paco. ¡Qué ilusión!

Qué bien lo hubieras pasado en el 80 cumpleaños de Paquito: nos vestimos tod@s (unas 50 personas, niños incluidos) con camisetas del Atleti (su equipo del alma), desde papá -con casi 90 años, al primo más pequeño, de apenas uno- y le dimos la sorpresa de su vida. Cómo lloró…


La tía Marta iba de lo más elegante con su peluca rubia, que no desdecía nada de su “melena” teñida, su orgullo (como el de mamá es “sus carrillitos”…). El tío Carlos, poco después de la fiesta, fue diagnosticado de leucemia. Dice que no tiene demasiada sensibilidad en los dedos, pero resiste. Nos vamos haciendo todos un poco mayores…

Yo ya he dicho que cuando me haga muyyy vieja, no me importará que no me corten el pelo ni me compren ropa nueva, mientras esté limpia; pero que quiero oler siempre bien (la colonia puede ser a granel, de tres euros el litro: no soy quisquillosa…).

Papá ha ido a GAES, por fin. Pero en cuanto le han dado los presupuestos, ha salido corriendo como alma que lleva el diablo. Creo que tendremos que seguir haciendo los autodefinidos a gritos… ¡No! ¡Que se ha puesto audífonos…!

sábado, 24 de junio de 2017

PASEO AL CENTRO BOTÍN EL DÍA SIGUIENTE A SU INAUGURACIÓN


Sábado, 24 de junio de 2017

7. 30 h. Mi objetivo es ver el Centro Botín sola, sin el gentío del día anterior.


Cuando salgo de casa, solo oigo gorriones, palomas y gaviotas. Los aligustres de la calle Isabel La Católica están perdiendo sus hojas, ¿por el calor…? Los cubos de basura huelen mal, los autobuses ya circulan y los limpiadores hacen su faena en las calles. Chic@s jóvenes  vuelven a casa o esperan el autobús tras una larga noche de San Juan. También me cruzo con  mochileros que inician el Camino de Santiago.


Alrededor del Centro Botín hay un perímetro de seguridad y no se puede pasar por debajo (hay guardas jurado). Pregunto a uno de ellos y me dice que será cosa de dos o tres días por la afluencia de gente que se espera. Unos corredores se quejan mientras rodean la construcción: “¿un carril bici taponado…?”.


Yo me imaginaba que el edificio iba a quedar más limpio: dos “alas de mariposa” con una pasarela entre medias, y ya, pero hay muchas escaleras externas y “trampolines” que se adentran en el mar. Me recuerdan los tablones de los barcos piratas…


La grúa de piedra, a su izquierda, luce enterita de nuevo, con la polea-ancla colgando, y un dron nos sobrevuela, va y viene, perdido entre las gaviotas. El Banco Santander y el Centro Botín se miran, separados por más de sesenta años. En el estanque de los jardines de Pereda, alguien ha echado un paraguas “a nadar”.


Cuando regreso, pasadas las 8, en mi calle los descargadores de mercancías se saludan con pitidos.

P.S. Creo que, en este día, no me fijo en los 4 pozos y un estanque de Cristina Iglesias…



lunes, 12 de junio de 2017

VIAJES DE VERANO. MALLORCA, EN ABRIL DE 2007


En 2007, nos llovió lo indecible, dicen que por ser el mes de abril “aguas mil”. Pero en Irlanda también insistían en que ese era un clima no habitual y luego leímos que un literato lo llamaba “the bleak country”, algo así como “el país rezumante”.

Mallorca, a pesar de ser una isla de solo 37 por 100 kilómetros, no puede verse en solo una visita…

Nos sorprendieron agradablemente las ensaladas y la verdura, muy buenas, pero echamos de menos en el hotel que nos pusieran zumo de naranja natural para desayunar (en el país de las naranjas) y unas ensaimadas que no fueran industriales…

De todas formas, hicimos todo lo que pudimos, sin darnos por vencidas por el tiempo, pero no yendo de mar y playa. “¿Habéis visto las calas…?” -nos preguntaban. “No, ¿para qué? Si está jarreando todo el día…”.

Lunes, 9 de abril

Llegar en coche alquilado al hotel Zurbarán nos cuesta un triunfo. Está detrás del Paseo Marítimo, pero en una callejuela de solo un sentido, y sin poder aparcar en la calle. Menos mal que el hotel tiene un aparcamiento… a seis euros el día.


Nuestra habitación tiene una terraza tan amplia como la habitación. Debe de ser que al quedarnos cuatro días… quieren conservar la clientela. También hay una máquina de café en la que uno puede servirse gratis las veces que quiera.

VALDEMOSSA, EL VALLE DEL MORO MUZA


Lo primero que se ve es el campanario de azulejos verdes de La Cartuja. El rey Martín el Humano donó en 1399 su palacio de Valldemossa para que se fundara la actual Cartuja. Alrededor del Patio de los Mirtos se construyeron seis capillas y diez celdas, cada una con su jardín, primitivamente los huertos de los monjes.


La botica, fundada entre 1723 y 1725, se mantuvo activa hasta el año 1895 y su último boticario, Juan Esteva Oliver, la mantuvo ocasionalmente abierta hasta 1926. 

En 1932, se abrió al público como museo. Este contiene 138 albarelos de cerámica catalana de los siglos XVII y XVIII, decorados en azul, con figuras humanas, motivos vegetales y animales; el nombre, en latín, y escrito en caracteres góticos. Además, se pueden admirar 21 arquetas de madera policromada que contuvieron raíces, semillas u hojas o preparados de origen animal como cuerno de ciervo o dientes de tiburón. O una colección de recipientes de vidrio soplado que guardaban aceites, jarabes y destilados como el agua de rosas o la flor de azahar.

Leo que la farmacia de Llívia en La Cerdaña (Girona), de 1594, se considera la más antigua de Europa…

Tras la Desamortización de Mendizábal, en 1835, [tres años antes de la llegada de Chopin y George Sand a Mallorca], las celdas de los monjes cartujos y demás dependencias de La Cartuja se dividieron entre 9 propietarios, modelo que ha llegado hasta nuestros días.

Algo de historia

En el año 902 Mallorca pasa a formar parte del mundo islámico  hasta que en 1229 Jaime I el Conquistador entra en Madina Mayurca (Palma de M.). En esa fecha, el barrio judío, llamado El Call, estaba junto a la actual calle de Santo Domingo.


De la época musulmana sólo quedan los Baños árabes y el palacio de La Almudaina que, junto a la Seo, la Catedral, constituyen los núcleos de Palma.

Pero Palma fue fundada mucho antes por el cónsul romano Quinto Cecilio Metelo, con el nombre de Palmaria, hacia el año 123 a. C.

Oriundos famosos…

En 1233 nace en Palma Ramón Llull. El árbol de la ciencia, un incunable suyo, se halla en la actualidad en la Cartuja de Valldemossa.

Quinientos años más tarde, en 1713, nace en Petra el que luego será Fray Junípero Serra, evangelizador de California.

…Y visitantes célebres

Jovellanos estuvo prisionero en la isla, entre 1802 y 1808, primero en la Cartuja de Valldemossa, que aún no había sufrido la Desamortización, y luego en el castillo de Bellver.


Pero son George Sand y Chopin los considerados como precursores del turismo en Mallorca. “Creo que hubiera podido reclamar el honor de haber descubierto la isla de Mallorca”- escribe George Sand en su relato “Un invierno en Mallorca”. “Llegamos a Palma el mes de noviembre de 1838 [un 8 de noviembre], con un calor comparable al de  nuestro mes de junio [en París]”.


Unos años después, en 1867, llega el Archiduque Luis Salvador de Habsburgo Lorena, bajo el seudónimo de Ludwig. A él se le tiene como el primer ecologista, ya que compró, para preservarlas, varias fincas: Miramar, en Valldemossa; S´Estaca (que fue propiedad del actor Michael Douglas), Son Ferrandell, Son Gallard y Son Guall, también en Valldemossa, y Son Marroig y Sa Pedrissa, en Deiá, lugar que también eligió para vivir y morir el escritor Robert Graves, enterrado desde 1985 en su cementerio, y que vivió en la casa de nombre Ca N´Alluny. En 1953 escribió Por qué vivo en Mallorca.


Son Vent (El Viento) en Establiments

Cuenta George Sand en Un invierno en Mallorca: “Íbamos todos los días a pasearnos por el lecho del torrente y llamábamos a este rincón el Poussin, porque esta naturaleza libre, elegante y bravía nos recordaba, con su melancolía, los sitios predilectos de este gran maestro [pintor]”.

“Hacía tres semanas que estábamos en Establiments cuando empezaron las lluvias. Hasta entonces habíamos tenido un tiempo inmejorable…Los mallorquines…hasta el fin de los dos meses de diluvio que tuvimos que aguantar, nos sostuvieron que no llovía jamás en Mallorca…La Casa del Viento (Son Vent)…se hizo inhabitable…No podíamos habituarnos al olor asfixiante de los braseros, y nuestro enfermo [Chopin] empezó a sufrir y a toser”.

Los marjades, “muros de piedras secas que cierran todos los cercados”


Muchos están derruidos o abandonados, pero el paisaje humanizado creado por ellos le da una forma reconocible y característica. Es un rasgo peculiar del paisaje mallorquín. “Este cultivo en bancales es muy favorable a los árboles” -dicen sus conservadores.

Nos fuimos sin ver Marivent

Al volver a casa, otra pregunta habitual era: “¿Habéis visto el palacio de Marivent?”. Pero en los cuatro días que estuvimos, oteando desde el hotel al norte, al sur, al este y al oeste, nunca lo vimos. “Nos vamos a ir sin ver Miravent”, vaticinaba mi hermana, trafucando las letras. Y nos fuimos…

RECUERDOS DIEZ AÑOS MÁS TARDE, EN 2017


Me fascinó Valldemossa. Pensé que, si alguna vez volvía, este sería mi centro a partir del cual desplazarme. O si no, me bastaría con pasear sus rincones y caminos. En La Cartuja salió el único rayo de sol del que disfrutamos...

En cambio, me quedé con pena de no ver los jardines de Raixa, que estaban cerrados por obras. Solo pudimos ver el exterior...


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