jueves, 29 de marzo de 2018

UN PASEO POR EL BOSQUE [DE LOS MONTES APALACHES]



Su autor, Bill Bryson, nacido en Des Moines (Iowa) y, desde 1977, en Inglaterra (North Yorkshire),  a su vuelta a los Estados Unidos, decide explorar el famoso sendero de los (montes) Apalaches.

“Podía salir de casa – vivía en una pequeña población de New Hampshire- y caminar a través de 2.900 kilómetros de bosque hasta llegar a Georgia [en el sur], o tirar en dirección contraria y ascender por las escarpadas rocas de las White Mountains hasta alcanzar la mítica cumbre del Katahdin “[en Maine, al norte].

Empieza a buscar razones a favor para hacerlo, entre ellas, la  muerte de los árboles y la desaparición de los bosques, y, a pesar de los peligros: animales, enfermedades, asesinatos, etc,  se pone en marcha en marzo de 1996 con un compañero de escuela, Stephen Katz, a quien dedica el libro.

Así, ambos con 44 años cumplidos y 20 kilos de peso en la mochila, salen del hostal de Amicalola Falls para realizar los 11 kilómetros de aproximación al monte Springer, de donde arranca el sendero de los Apalaches…

El Appalachian [National Scenic] Trail, AT

A los pocos que consiguen recorrer los 3.500 kilómetros del sendero de (muy) largo recorrido en su totalidad (pasa por 14 estados del este de Estados Unidos y tiene más de 350 cimas de más de 1.500 metros),  se les conoce como thru hikers (algo así como “ultrasenderistas”).

El recorrido más lento, en etapas, por tramos, no de una vez, lo protagonizó alguien  que tardó ¡46 años! De seguido, puede llevar alrededor de 5-6 meses…

La primera persona que recorrió el sendero de los Apalaches de punta a punta en un mismo verano fue un joven recién licenciado del ejército, en 1948, Earl V. Shaffer -cuenta Bryson. “Sin tienda de campaña, y orientándose a menudo con la sola ayuda de mapas de carreteras, caminó durante 123 días [4 meses], desde abril hasta agosto, recorriendo cada día una media de 27 kilómetros”. Su crónica de viaje se llamó “Caminando con la primavera”.


Hasta la década de 1970, menos de 50 personas al año recorrían por completo el sendero. Pero en 1990, ya eran más de 200 - contabiliza Bryson. Según una noticia reciente, desde 2010 hasta noviembre de 2017, 6.807 senderistas han completado el recorrido con éxito.

Sonia Ibáñez, ha sido la primera española en recorrer el Sendero de los Apalaches en 2013, desde Maine hasta Georgia.

El Sendero Internacional de los Apalaches

En 1994, surgió la idea de continuar el sendero bajo el nombre "Sendero Internacional de los Apalaches", cuyo fin sería unir todos los países y regiones donde la geología de los Apalaches estuviera presente.

En España, el proyecto lleva gestándose desde el 2011 de la mano de SIA-España, una asociación sin ánimo de lucro que promueve la implantación del Sendero Internacional de los Apalaches en diferentes rutas que se prolongan hasta Portugal y el norte de Marruecos.

El que podría ser el primer tramo del Sendero Internacional de los Apalaches en España, iría desde la ciudad de León hasta Gijón con una extensión de unos 280 kilómetros. A partir de Gijón, el sendero sigue el Camino de Santiago por la costa.




Un paseo por el bosque, al cine


Es el primero de los libros de Bryson llevado al celuloide, en 2015, protagonizado por Robert Redford, como Bill, y Nick Nolte, como Katz.


Momentos hilarantes

Dice Robert Redford: Ni recuerdo la última vez que leí un libro que me hiciera reír tanto como este…”.

El primer momento de risas quizá sea cuando va a hacerse con el equipamiento (pags. 17 a 23)… “Salí de allí…como para dar trabajo a una cordada entera de sherpas…”. Luego está la compra de provisiones, ya con su amigo Katz (pag. 39), y su “primera amistad” el cuarto día de caminata (pags. 76 a 87), “una mujer joven y entrada en carnes, con gafas y una chaqueta roja, además de la ya habitual mochila sobredimensionada…tenía una habilidad especial para las redundancias…”. Todo lo que ellos hacen o dicen es un “supererror” o “megaerror”…

Empezar a disfrutar del camino

“Las distancias cambian por completo cuando te enfrentas al mundo a pie…La vida, además, pasa a ser mucho más sencilla…No tienes compromisos, ni citas, ni obligaciones, ni tareas pendientes; no hay grandes ambiciones, y las necesidades son mínimas y muy poco complicadas…Cuando estás en el sendero, el bosque es tu universo…Si hay algo que uno aprende en el sendero de los Apalaches es a deleitarse con poca cosa, algo que quizá deberíamos practicar más a menudo en nuestras vidas…”.

Su tramo favorito del sendero de los Apalaches…

El parque nacional de Shenandoah [en Virginia]: “es posiblemente el más maravilloso parque nacional de todos los que he visitado…es precioso”. A pesar de ser un parque con problemas: aglomeraciones, contaminación, plagas, falta de refugios…Y de que en los supermercados no tengan “nada de lo que puede considerarse comida de excursionista: pasas, cacahuetes, comida en lata o en envases pequeños”.

…Y un cuadro en el que le gustaría colarse


Se trata de Espíritus afines ( Kindred Spirits) del pintor Asher Brown Durand, en 1849. “El paisaje es tan evidentemente salvaje, y está tan llenos de territorios ignotos e impenetrables que…ya estáis analizando el primer plano para encontrar la manera de descender por las rocas hasta el arroyo, y preguntándoos si la brecha del fondo os conducirá hasta el siguiente valle…”.

También hay críticas mordaces

“…en el Servicio de los Parques Nacionales es ya casi tradición lo de llevar especies a la extinción…En total, durante este siglo [XX] 42 especies de mamíferos han desaparecido de los parques nacionales de Estados Unidos…ahora recurre a un enfoque mucho más sutil para poner en peligro la fauna: la negligencia. No destina casi nada (menos del tres por ciento de su presupuesto) a investigación…En las Smokies, más del 90 % de los pinos de Fraser (un árbol majestuoso que crece solo en las tierras altas del sur de los Apalaches) están enfermos o agonizan como consecuencia de la lluvia ácida y de los estragos causados por los insectos conocidos como adélgidos lanudos de los pinos…”.

El sedentarismo estadounidense

“Cada 20 minutos que pasamos en el sendero de los Apalaches, Katz y yo caminamos más distancia de la que el estadounidense medio recorre a pie en una semana”…En un 93 % de los casos, e independientemente de la distancia y del propósito, los norteamericanos recurren al coche cuando salen de casa [sean 800 m o 100]…En la actualidad, la distancia media que recorre un estadounidense a diario…es de unos 2´25 km a la semana, poco más de 300 m. al día…”.

Catástrofes ambientales provocadas por el hombre

La deforestación  de la ladera de una montaña en Lehigh Valley, por la concentración de zinc

El pueblo fantasma de Centralia, debido a un incendio de la antracita del subsuelo, que aún sigue ardiendo

https://www.youtube.com/watch?v=cnjrCDThjVo. Centralia, la ciudad fantasma de Pensilvania. La antracita del subsuelo sigue ardiendo ¡55 años! después.

Fin de la primera etapa

Tras andar 804 kilómetros, llegan a Front Royal, en el estado de Virginia a finales de abril ¿, y se separan para atender cada uno sus cosas (Bill, hacer publicidad de sus libros, y Katz , trabajar en la construcción en su lugar de origen, Des Moines, en Iowa).

Quedan de nuevo en agosto para recorrer juntos la senda conocida como “Cien Millas de Bosque”, del estado de Maine.

Mientras tanto, en solitario, Bill tratará de recorrer el sendero en el estado de Pensilvania, realizando con su coche aproximaciones a la senda, algo muy frustrante: “Había conducido 563 kilómetros  hasta llegar a Pensilvania para pasar cuatro largos días en el estado y caminar en total 17´7 kilómetros del sendero de los Apalaches…”.

No le emociona el estado… "una curiosa y deslavazada mezcla de feas zonas industriales casi muertas [Centralia], encantadoras comunidades universitarias, ondulantes cultivos y montes marcados por la explotación industrial [Blue Mountain en Lehigh Valley, cerca de Palmerton, por la fábrica de zinc]. 

SABER MÁS… sobre las cosas del andar
















http://ficcionesdeloreal.blogspot.com.es/2016/07/caminos-para-andar-con-trocanteritis.html. CAMINOS PARA ANDAR CON TROCANTERITIS III. LA ISLA DE PEDROSA.




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