jueves, 31 de julio de 2014

CARTAS A VID (8)

30.7. 2014. 8º cumpleaños sin ti. En Cadaqués

Después de la experiencia del año anterior en Baiona, recordando nuestra infancia, en 2013 decidimos visitar Cadaqués,  en donde papá y mamá habían parado, de viaje de novios, en 1961. Fueron unos recién casados un poco sosos: solo hay fotos de mamá, como una modelo, pero ninguna de papá ni de los dos juntos. No se les ocurrió pedírselo a nadie…

Yo había estado en septiembre de 2008 y, -de los rincones de la Costa Brava que aparecían en la Guía de Néstor Luján que llevaban los bolos-, solo había salvado ese rincón. Además, queríamos pasar por Cardona; ya sabes, la patria de los Escasany…

Fue un viaje muy largo y pesado, pero mereció la pena. La luz, el paisaje, la gente, incluso “la tramuntana”. Yo hasta digo que me jubilaría en Cadaqués…

Encontramos el hotel en el que estuvieron: el Rocamar, ahora enorme. Fuimos en tren y en barco a Port Lligat. Nos bañamos en el Llané y anduvimos la calle principal hasta el Passeig montones de veces. Yo, además, me bañé a la salida del sol y emulé, con mi bolso, a “la Lidia de Cadaqués”. En las fotos, solo nos faltas tú…

Luego, en septiembre, salí a hacer el Camino de Santiago… al ritmo de mi cadera. Te llevé todo el rato, liviano, sentado en un hombro.

En noviembre, a papá le diagnosticaron dos hernias inguinales, supongo que de llevar esos cargamentos de fruta en que se empeña con 86 años.

Mamá ya lo ha probado todo para aliviar su dolor de cuello que, debido a la cervoartrosis, se le ha quedado como un tronco. Cuando le dices que gire la cabeza hacia la izquierda o la derecha, lo hace solo con los ojos, como Lina Morgan.

En mayo, fuimos, como antaño -cuando nos juntábamos todos a celebrar mi cumpleaños-, a Covarrubias (han pasado ¡20 años!). Hemos decidido que los viajes sean solo de fin de semana, y a dos horas de casa, como mucho, para no cansarnos. Carolina dijo que ella se jubilaba allí. Es más: que ya se había jubilado (con ocho años). Nos sacamos una foto ante la casa de doña Sancha, como hace años, contigo.


Hoy he pensado que el cielo quizá sea una pradera de uñas de gato…Yo, desde luego, quiero que dejen ahí mis cenizas; y unas poquitas, contigo, en la cala, para coger olas en verano. El otro día, al ver pasar una pareja de gaviotas, se me ocurrió: ¿habrá parejas en el cielo? Estaría bien…


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