jueves, 15 de marzo de 2018

DESPUÉS DEL 8 M, LA LUCHA POR EL RECONOCIMIENTO CONTINÚA



MESA REDONDA 100 x 27 MUJERES SIN SOMBRERO, EN SANTANDER


Ha sido en la Biblioteca Central de Cantabria donde, desde el 1 de marzo (y hasta el 8 de mayo), está desplegada una exposición con el mismo nombre.


Forma parte de los actos y actividades en conmemoración del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres. “Reivindica, celebra, actúa” -es el lema propuesto este año desde la Dirección General de Igualdad y Mujer del Gobierno de Cantabria.


En la mesa redonda participan: Nieves Muriel, doctora en Estudios de las Mujeres, Prácticas y Discurso de Género por la Universidad de Granada; Marta Mantecón Pérez, licenciada en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid y directora de la sala de arte Robayera en Miengo;  y Marisa Samaniego, que fue profesora titular del Departamento de Filología de la Universidad de Cantabria y ahora dirige el taller de lectura del Centro Cultural Matilde de la Torre, moderadas por  la periodista y escritora Rosa Pereda.

Rosa Pereda inicia la presentación refiriéndose a la huelga general de mujeres del día anterior: “El movimiento feminista se ha puesto a la cabeza y ha sido el motor de todo un movimiento social”…

A continuación, Nieves Muriel (Melilla, 1977), filóloga, autora del estudio La luz de las palabras, en 2010, inicia su intervención con una experiencia personal: “En el año 2.000 no me nombraron a ninguna mujer en las clases. Así entré en el feminismo: con rabia…”.

Explicó que la filósofa María Zambrano había denominado a la Generación del 27 como la “Generación del toro”, en el sentido de “sacrificio”. A sus componentes les perteneció el exilio, la soledad y la muerte.

Se refirió al “silencio cultural” en que se hallaba inmersa la parte femenina de la Generación del toro. “Nada se sabe de ellas y todas mueren octogenarias y con más de 15 libros publicados…”.

Se preguntó en voz alta si las mujeres necesitamos estar en el canon y se contestó que su leitmotif era su “deseo de creación” (no toda la mesa lo comparte en la misma medida…). “Si no estamos en el canon, las mujeres nos sostenemos de otra manera” -afirmó. “Hay otra manera de estar en relación con el mundo”. Muriel se refirió a la libertad femenina de estas mujeres que se dedican unas a otras sus cuadros y sus obras, una “libertad relacional que no depende de las leyes ni recurre a los derechos”.

Por su parte, Marta Mantecón, licenciada en Historia del Arte, nos presenta, visualmente, cómo es la Generación del 27, a través de fotos y cuadros. En una de las fotos, identifica a 8 mujeres y 22 hombres, entre ellas, Maruja Mallo (“en una genealogía de la performance – la performance es hacer presente el cuerpo- habría que partir de Maruja Mallo”), o Ángeles Santos, cuya representación de una “tertulia” de mujeres es muy diferente a la clásica de hombres en el Café Pombo, por ejemplo.


Marisa Samaniego, “agitadora” en el Centro Cultural Matilde de la Torre, cierra la mesa hablando del papel subordinado y secundario que representarán estas mujeres a lo largo de sus vidas (“María Teresa León se refería a sí misma como “la cola del cometa”. El cometa-estrella imparable era Alberti, claro. O la clarividencia de Josefina de la Torre que aseguraba en sus versos: “Voy a ser olvidada”. A pesar de tener obra y méritos para competir en igualdad con sus colegas de Generación masculinos.

La mesa redonda es una visibilización y una reivindicación de todas ellas.

SABER MÁS




PASAR COMO UNA SOMBRA, BORRADAS CON OLVIDO Y… ¿DESCUBIERTAS…?

“Vine para algo más que para pasar como sombra”…- dice un verso de Concha Méndez. “…dejar una estela de mi vida/que no pueda acabarse con mi sangre”- era su deseo.


Sus “amigos de entonces” (los poetas y artistas de la Generación del 27) -como escribe Josefina de la Torre en un poema- no las reivindicaron (“…cubierta de ceniza, /borrada con olvido./¿Dónde estabais…?/ Enrique, Pedro, Juan,/ Emilio, Federico…,/ Manuel, Gustavo…/Luis, Jorge, Rafael…/ignoro…/si llegará el día/ en que vuelva a sentirme descubierta”).

“De altos sueños y anchas luces/encendías el ambiente/ cuando por mi casa ibas/con los amigos de siempre./Con Luis, con Pablo, con Delia, / con Rafael, con Vicente,/con Concha, Rosa y Miguel…”- escribía Concha Méndez, dedicado a Federico (García Lorca). Ella, a quien Buñuel nunca presentó como su novia -durante 7 años- a sus amigos de la Residencia, sí reconocía en voz alta que la asistencia a una lectura de poemas de Lorca [en 1924] le ayudó a “encontrar su camino” y empezar a escribir. Ella sí proclama que daba  a leer sus poemas a Alberti -publicados en 1926 con el título Inquietudes- para que le diera su opinión…

Veremos si los libros del curso 2018-2019 ¡por fin! hacen mención a las poetas y artistas de la Generación del 27. ¡Y que se las identifique en las fotos de la época con nombres y apellidos, por favor…!


No estaban en 1978, el año que yo estudié BUP, y NO están en 2018, 40 años después. Ni Concha Méndez, que nació en 1898, el mismo año que Federico García Lorca, Vicente Aleixandre o Dámaso Alonso… Que publica Inquietudes, en 1926, Surtidor, en 1928 y Canciones de mar y tierra, en 1930… Ni Ernestina de Champourcín. Ni Josefina de la Torre. Las mujeres poetas de la Generación del 27.

¿Cuánta Democracia tiene que pasar para que se les reconozca…?

“ME GUSTA ANDAR DE NOCHE LAS CIUDADES DESIERTAS”…

Escribía Concha Méndez, en un poema, en La Habana, en 1939, en el exilio. Sin miedo. “…cuando los propios pasos se oyen en el silencio…”. 





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