jueves, 28 de enero de 2016

DIARIO DE UNA RETRATISTA REINCIDENTE. I parte

[Como esta semana estoy un poco averiada, dejo de relatar recorridos periurbanos por otra de mis actividades de ocio: el retrato].

DÍA 1, EN REALIDAD, EL SEGUNDO DÍA

“El rostro es un mapa, la mirada es un espejo, una pregunta”. Gabriel Barceló, fotógrafo.

No estaba muy segura de si empezaríamos el taller de retrato en octubre o en enero de 2016, pero, al final, ha sido en diciembre, dos semanas antes de las vacaciones de Navidad.

El primer día no me enteré (de todas formas, estaba pendiente de mi madre), pero hoy Sonia me ha dado los papeles con la tarea del primer día para que los haga en casa (¡Como que se cree que yo en casa hago tarea…!). Es el dibujito, en este caso, en fotocopia (supongo que visto el lío que se armó la otra vez. Leed el primer día del Diario de una retratista aprendiza. http://ficcionesdeloreal.blogspot.com.es/2015/05/diario-de-una-retratista-aprendiza.html) de un rostro de frente y de perfil. La otra hoja, son dos caras sacadas de una revista en esa posición, para copiarlas.

Está bien que nos recuerde las proporciones, pero yo sigo pintando a ojo (y no cuadriculo como Carmen; quizá, debería…), así que paso directamente a la tarea de hoy: inventarnos la nariz y la boca de José Coronado, en posición no totalmente de frente, pero tampoco de perfil. A mí, sin verlo, esto me resulta imposible. Una cosa es dotar de cara a un ojo o a una nariz aislados y, otra, tratar de reproducir – sin modelo- el rostro del actor. Sonia nos ha dicho que no es necesario que sean sus facciones de verdad; pero yo no puedo inventarme a alguien real, así que pinto la mitad que veo (lo que más me sigue gustando es pintar el cabello) y esbozo, muy ligeramente, casi invisibles, lo que no veo.

Luego, como he acabado muy pronto, me pongo con la foto del ilustrador José Ramón Sánchez, que ayer presentó su libro-testamento  Memorias de un día. Cuando viene Sonia, me dice que tengo que bajar un ojo; le pone unas sombras aquí y allá, y oye, parece algo…


La siguiente tarea ya es más asesina: “Pintad un ojo gigante para sombrear con detalle”. Mi ojo ocupa toda la página, pero otros ojos son enanos, incluso les caben casi 20 ojos del mismo tamaño…Y sombrear un ojo tan enorme es una tarea hercúlea: nunca se acaba. Y a mí que sombrear me sigue pareciendo guarrear es como si me pidieran que  estropeara toda la página…

“Tened en cuenta que el ojo es una pelota metida en otro agujero”- nos teoriza Sonia. Pero ni por esas. Yo me apunto las guías porque como no lo veo… “Sombread los laterales, y la máxima luz, arriba”. Cuando Sonia mete mano a mi ojo apenas impreso, me dice: “Me haces muchos grises y el negro tiene que existir”. Ella se aplica y casi me gasta toda la punta del lápiz blando, pero veo lo que quiere decir.

“Para Navidad, coged una foto y pintad algún retrato…”. Le pediré a Marta una foto suya (siempre me está diciendo que le pinte. No sabe lo que pide…) y, si se olvida, ya tengo disculpa para no hacer la tarea…

DÍA 2. PRIMERO TRAS LAS VACACIONES DE NAVIDAD

Marta me ha enviado un par de fotos (¡Vaya!  Ya no podré escaquearme de la tarea de Navidad…). Pero si se cree que la voy a sacar igual de guapa, va lista…

Ya le he dicho que elegiré la foto de frente porque con la de perfil puede quedar como Patricia Neal en aquella secuencia memorable del año pasado, con Gary Cooper, de forma triangular. (Ver “Diario de dos pintoras en ciernes”. http://ficcionesdeloreal.blogspot.com.es/2014/01/diario-de-dos-pintoras-en-ciernes-i.html).

Viernes, 8 de enero de 2016

Hoy el día “iba de narices…”. Sonia empezó a repartir unas tiras con 4 narices en diferentes posiciones, desde la de  “perfil-perfil” hasta la de frente total.  Y claro, ¡a inventarle la cara…! Pero yo, de verdad que no puedo inventarme en abstracto una cara a partir de un rasgo: es como si mi cerebro fuera un agujero negro: se queda en blanco absoluto. Ya me pasaba en el dibujo técnico en BUP: “Proyecten estos puntos…”. Los puntos en un plano tenían que proyectarse en otro plano vertical. Yo me volvía a quedar en blanco, como vacía: dentro de mi cerebro, o de mi imaginación, o de lo que sea, no había nada. Era “la nada”. Como en el famoso problema en física de los espejos: uno cóncavo, otro convexo y otro normal. “¿Y ahora qué pasa con el punto…?”. “Y yo que sé” -pensaba para mis adentros. “Y además, ¿qué me importa…?”. Al año siguiente, me apunté a Latín y Griego…Por lo menos ahí la etimología de las palabras me servía para algo…


Bueno, que me disperso…Para no hacer trampas y mirar la hoja de caras con las respectivas narices que se había currado la profe, primero intenté buscar entre mis contertulian@s alguien en la misma posición. Sonia, que me vio, se ofreció a hacerme de modelo. Su ojo, de perfil, me quedó fatal. Así que, para las siguientes, me afané en copiar de la fotocopia. Enseguida terminé y me puse a pintar a Marta. No acababa de dar con la boca, pero los ojos no estaban mal -creo-, y el pelo me encanta como me ha quedado. Pero Marta, a la hora de comer, me dijo que le hiciera más pelo y me lo currara un poco más. ¿Y si a mí me gusta hacer bocetos minimalistas a lo Klimt?, ¿eh…?


Para el próximo día, Sonia nos ha encargado que nos pongamos delante de un espejo a pintarnos nuestra nariz… ¡en distintas posiciones! Como que se cree que yo soy Picasso en su época cubista y que puedo pintarme mientras me pongo bizca por mirar de lado…Sonia es que sueña…

DÍA 3. CON PALOMA

Tanto hablar con Paloma (mi compañera del Diario de dos pintoras en ciernes) que no apunté nada y ahora tendré que escribir de memoria…

Primero, ¿o fue después…?, Sonia nos dio una fotocopia con 4 ojos y su proceso desde lo más básico al sombreado “súmmum”. Menos mal que solo nos pidió que copiáramos el “súmmum”…En la fotocopia, el iris se llenaba de radios a partir de la pupila, que luego se iban tamizando. Después, se añadían pestañas y cejas que se destacaban en negrita. Las sombras servían, finalmente,  para lograr el relieve y que no pareciera un ojo plano…como el mío.

Al acabar, elegí una lámina de revista con una chica que tenía cara de susto. (Ya he dicho que yo no me puedo imaginar cómo queda el susto si no lo veo en vivo y en directo…). Paloma me echó un jarro de agua fría al decirme que “mi ojo de calamar” tenía una distancia infinita entre el final del iris y la parte superior del ojo. Pero yo ya no lo iba a cambiar. “Más asustada que parece…”.


Cuando liquidamos la tarea profesoril, nos pusimos con nuestro retrato de Marta a dos manos (cada una habíamos hecho las sombras de la otra. Tengo que decir que Paloma es infinitamente mejor que yo, pintando. Aunque también se pasa las horas muertas en su casa, dibujando…). Se lo queríamos dar a la hora de comer, y ya sabíamos por adelantado que se “descoyuntaría” de risa.

Paloma me prestó su bastoncillo de limpiar las orejas (limpio y sin usar) para difuminar mis sombras. Me encantó el efecto. Incluso en los pelos quedaba muy bien: como si fueran serpientes. Como a Paloma le había salido una Marta guapa (que lo es), yo, con las sombras, solo traté de no guarrearla mucho. Paloma tuvo que trabajar más duro con mi dibujo, porque las proporciones no estaban bien cogidas, y solo eso, ya vale para romper la estética de una cara (si no que se lo digan a los/las que se retocan mucho en el quirófano…).

Al final, conseguimos, más o menos, un doble retrato aceptable de Marta. A la hora de la comida, pedimos a las demás una foto con un primer plano, de frente total, para seguir practicando. No sé si se atreverán…

DÍA 4. “La caricatura, un ejercicio de intuición, rapidez y agudeza” (José Ramón Sánchez)

El otro día Paloma me decía que quizá debería (dada mi impaciencia) dedicarme a la caricatura. Lo cierto es que me encantaría saber hacer apuntes rápidos y precisos de personas o animales (lo inanimado ya me seduce menos…). Hoy Paloma me ha dicho que quizá debería dedicarme al “manga”, puesto que lo mío son las líneas…

El caso es que, para hoy, Sonia nos había dicho que trajéramos colores, lo que quisiéramos: lápices, pasteles… Pero lo primero que teníamos que copiar eran bocas. Bocas con su nariz… y sus sombras respectivas. “El labio superior, normalmente, va en sombra. El inferior lleva un poco de sombra abajo, en el centro…”. Menos mal que lo dijo porque yo, aunque me pasara una hora analizando las fotocopias, seguro que no me daba cuenta. No veo las sombras.

Pinté dos  de las 9 bocas (las elegí sin orificios de la nariz porque esos ya los había pintado otro día y me habían quedado fatal), mirando hacia abajo. No eran ni perfil puro ni de frente total. Las sombras me quedaron un asco.


Luego, nos sugirió que eligiéramos una de las varias fotografías de revista para centrarnos en las bocas, pero yo, como soy tan rápida, preferí pintar la cara entera. El primero fue Varoufakis. Estaba de tres cuartos. “Le has hecho poca cara”- me dijo Sonia al hacer la ronda, así que borré el ojo izquierdo y la nariz y repetí el perfil más a la derecha. Paloma me dijo que le había puesto demasiadas pestañas empastadas, como si fuera un rímel mal dado, pero así se quedó.


Después, me puse a hacer a Kafka de joven, una foto que me había traído de casa. Los pelos me resultaron muy fáciles. Como llevaba gomina (Kafka, no yo), todos salían tiesos en la misma dirección. La visión crítica de Paloma fue que no había puesto mucho amor al hacer las sombras. Como la foto era en blanco y negro, no podía practicar con los colores, a no ser que me lo inventara un poco pop.


Ya no tenía tiempo para empezar, y terminar, alguien en color, así que recogí todas mis cosas y ¡otra vez será! No sé lo que nos tocará la semana que viene: como no sean orejas… Estaría bien que pintáramos pelos…


P.S. Paloma me ha “aguapado” en  el retrato de la foto mía que le presté. Incluso  ha obviado mi cresta de abubilla por todos los remolinos que tengo en la nuca… 

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